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De la mano de Maradona, Argentina se sintió local en Italia ´90

Como nunca antes había pasado fuera del país, la Selección argentina sintió durante gran parte del Mundial de Italia 1990 el respaldo de los hinchas extranjeros gracias a la idolatría que los tifosi del Nápoli tenían por Diego.

Este certamen fue muy particular para el elenco nacional, ya que cuando le tocó jugar en el estadio San Paolo, del conjunto napolitano, se sintió como en su casa, pero a la hora de salir de allí sufrió todo el rigor y la furia "del Norte de la Italia rica", celosa por los títulos que el astro le dio a "su" Nápoli.

El magnetismo quegeneró hace uno días en su llegada a Sudáfrica, permite anticipar que la Selección tendría una estadia cómoda en ese país, lo que hace recordar a la tranquilidad que tuvo el plantel en el sur italiano hace 20 años.

Las imágenes de ese Mundial permanecerán grabadas en la retina de muchos simpatizantes y lo que nunca se olvidará será el amor que Diego sentía cada vez que le tocaba defender la camiseta celeste y blanca.

La pelea con un simpatizante italiano del norte, el enfrentamiento con algunos policías tras ver que habían robado la bandera argentina que flameaba en la concentración de Trigoria, en Roma -años después Carlos Bilardo confesaría que fue él quien la sacó para despertar el amor propio de los futbolistas-, y los insultos a los hinchas italianos que silbaron el himno nacional en la semifinal que disputaron ambas selecciones.

Argentina debutó en la competencia el 8 de junio en el estadio Giuseppe Meazza del Milan y cayó de manera sorpresiva con el hasta
entonces desconocido Camerún por 1 a 0, en un violento partido en el que los africanos abusaron del juego brusco y dejaron "regalos" en las piernas y pecho de Maradona y también en Claudio Caniggia.

El gol lo anotó Francois Omán Biyik. Posteriormente, llegó la presentación en la cancha del Nápoli, donde derrotó por 2 a 0 a Unión Soviética, con tantos de Pedro Troglio y Jorge Burruchaga, aunque recibió la mala noticia de la fractura del arquero Nery Pumpido y el reemplazante fue Sergio Goycochea, que se convertiría en el futuro héroe.

En el cierre del grupo B, Argentina igualó 1 a 1 con Rumania y terminó tercera en la zona, por lo que debió abandonar Nápoles. Pedro Monzón abrió la cuenta para los albicelestes y Gavrila Balint empató para los rumanos.

En Turín enfrentó al siempre poderoso Brasil de Careca, Alemao y Claudio Taffarel, equipo que venía con puntaje ideal del grupo C
y ya había "bailado" a los dirigidos por Carlos Bilardo en partidos anteriores.

Argentina no la pasó muy bien, porque el rival estrelló varios tiros en los palos y el travesaño, e incluso Bilardo había sacado los pasajes para pegar la vuelta de antemano como reconociendo la total superioridad de los brasileños.

Sin embargo, dio el gran golpe y le ganó 1 a 0, con un golazo de Caniggia, que eludió a Taffarel tras un genial pase de un Maradona que no podía ponerse el botín izquierdo de tan inflamado que tenía el tobillo.

En cuartos de final, se trasladó a Florencia para enfrentar a la durísima Yugoslavia, a la que eliminó en la definición por penales tras empatar 0 a 0.

En los remates desde los doce pasos, el héroe fue Goycochea al atajar los disparos de Dragoljub Brnovic y de Faruk Hadzibegic, mientras que Dragan Stojkovic desvió el suyo. Maradona no la pasó bien debido a que su remate fue desviado por el arquero Tomislav Ivkovic y la mayoría del estadio lo celebró.

Y llegó el choque esperado frente a Italia, que venía de ganar cinco encuentros sin recibir ningún gol en contra y con un muy afilado Salvatore Schillaci.

El partido se jugó en el San Paolo, donde los hinchas napolitanos ovacionaron a Maradona, pero en una pancarta le pidieron disculpas por tener el corazón con su país natal.

Schillaci abrió la cuenta para el anfitrión y Caniggia anotó el 1 a 1 definitivo tras anticiparse con un cabezazo un poco raro en una mala salida de Walter Zenga.

En los penales otra vez Goycochea se vistió de héroe y le dio el pasaje a la final tras contener los disparos de Roberto Donadoni y Aldo Serena. Maradona, que no tuvo miedo de volver a ejecutar un penal, anotó el suyo tras engañar a Zenga.

En la final el rival fue nuevamente Alemania, aunque en esta ocasión el elenco nacional llegó muy diezmado, con Maradona en una pierna, Caniggia y Ricardo Giusti suspendidos por dos amarillas.

En el estadio Olímpico de Roma, Argentina aguantó hasta donde údo, pero así y todo recién cuando faltaban 5 minutos para el final los alemanes se impusieron con un gol de penal de Andreas Brehme, luego de una dudosa y más que polémica sanción del referí uruguayo nacionalizado mexicano Edgardo Codesal.

Las lágrimas de Diego y su negativa de darle la mano al entonces titular de la FIFA Joao Havelange al recibir su medalla de subcampeón dieron la vuelta al mundo, en otra muestra de pasión, devoción y sentimiento que el crack ponía cuando se calzaba la celeste y blanca.
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7 de Diciembre de 2016|13:19
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