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Sin violencia, el superclásico fue una fiesta en las tribunas

El superclásico entre River y Boca se vivió en la ciudad de Mar del Plata como una verdadera fiesta del fútbol, sin que se produzcan disturbios importantes, más allá de algunos problemas menos, y la cancha lució como corresponde a este tipo de eventos.

Con Daniel Passarella observando por primera vez en vivo y en directo un partido de River como presidente del club, y la dirigencia de Boca dividida y separada dentro de la cancha, se vivió parte de este superclásico.

Durante la previa se especulaba con cruces de barras, con que la interna de “Los Borrachos del Tablón” iba a explotar en Mar del Plata y demás historias.

Pero los mensajes que hicieron trascender los barras de River no se cumplieron y el operativo de prevención que diagramó el titular del Copresede, Rubén Pérez, funcionó a la perfección.

Sólo una corrida en la tribuna de River –en el entretiempo- pareció amenazar la paz, pero fue nada más que una “bravuconada” de unos 20 violentos.

Desde temprano la ciudad de Mar del Plata se visitó con los colores rojos y blancos, de River, y azul y amarillos, de Boca.

Por las calles del centro, por las playas se respiró durante todo el día el superclásico, porque en cada conversación, en cada encuentro de gente decía presente el Boca-River.

Llegando a la hora del partido los alrededores del estadio mundialista marplatense se convirtieron en un verdadero loquero.

En los superclásicos que se juegan en Mar del Plata o Mendoza mucho del público que concurre no es el típico que va a las canchas en Buenos Aires.

Esa situación provoca que la gente se equivoque de sector, que ingresen por el sector erróneo, pero ni siquiera eso generó desmanes.

Es más, Télam fue testigo como una familia entera de River pasó con sus camisetas casi entremedio de la barrabrava xeneize, sin sufrir ningún tipo de problemas.

Ya con la salida de los equipos comenzó la fiesta dentro de la cancha, con los fuegos artificiales preanunciando que se venía un gran espectáculo, el que fue la gente a disfrutar.

En las tribunas la gente de Boca ganó el partido de los hinchas, porque fueron más que los de River, que no agotaron sus plateas, algo que si sucedió con los del conjunto de la ribera.

Los colores azul y amarillo fueron más que los rojos y blancos, y cuando todos sus hinchas cantaron se hicieron sentir más, pese a que los de River también fueron muchos.

Los goles hicieron explotar las gargantas de un lado y del otro, pero más allá del resultado, lo importante de la noche marplatense fue que el superclásico fue una fiesta y en paz.
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Opiniones (1)
3 de Diciembre de 2016|11:04
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3 de Diciembre de 2016|11:04
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  1. Qué linda ropita estrenaron para el baile AMARGOS!!!!
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