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Rugby: El debate que busca desactivar una bomba

La URBA no aceptará en su torneo a los rugbiers rentados y, ante una amenaza de huelga, convocó a una asamblea para el 17 de febrero para buscar una solución; son 30 los integrantes del Pladar que se quedarían sin jugar.

Amenazas de boicot al comienzo del torneo de Buenos Aires, versiones de renuncia masiva de jugadores y clubes en postura de confrontación son el epítome de un verano convulsionado para el rugby doméstico. 

Todavía está latente la posibilidad de que los 30 rugbiers de Buenos Aires que integran el Plan Nacional de Alto Rendimiento y que son contratados, con un sueldo, por la Unión Argentina de Rugby (UAR) no vuelvan a jugar en sus respectivos clubes y tampoco en el seleccionado provincial, conocido como Las Aguilas.

Así quedó determinado por una resolución que fue votada por mayoría en el consejo directivo de la URBA durante el año pasado. Es decir, Agustín Figuerola, por citar un ejemplo, hoy no está habilitado para jugar en el CASI. 

Entre urgencias y debates contra reloj, algunos clubes de Buenos Aires se resisten a la medida adoptada por el consejo directivo y alzaron su voz antagónica exponiendo fundamentos por los que los jugadores sí deberían actuar en sus equipos.

La Plata encabeza el listado de los clubes díscolos y ya hay otros tantos que se sumaron al levantamiento platense. Por lo bajo, expresan su respaldo Lomas, San Cirano, Alumni e Hindú. Dicen, incluso, que serían más. Hasta el momento a las oficinas de la unión no ha llegado ningún pedido oficial, según averiguó LA NACION. 

No se quedaron de brazos cruzados los jugadores de Buenos Aires que forman parte del Pladar.

Ellos ya empezaron hace algunas semanas a elaborar estrategias y tejer acuerdos para que se revea la situación. Hasta cuentan con el respaldo de jugadores de los Pumas, quienes están dispuestos "a cualquier cosa" para que se levante la restricción.

El estado de rebelión obligó a la URBA a convocar una reunión de dirigentes para el 17 de febrero en tren de encontrar una solución. La intención del presidente de la unión, Néstor Galán, es abrir el debate, pero a su vez informar sobre el Pladar porque considera que "hay muchas dudas y desconocimiento en los clubes sobre el tema". Esta situación abre otro foco de conflicto, pues la UAR considera que informó correctamente sobre su estrategia de desarrollo y acerca del Pladar. 

A diferencia de Buenos Aires, las uniones del interior aceptaron en sus competencias y seleccionados a los jugadores del Pladar. Este radical desacuerdo impulsó el puntapié que llevó al tucumano Luis Castillo a ser elegido como presidente de la UAR al superar a la lista de Galán, el 17 de diciembre pasado, cuando se impuso al obtener 280 votos del total de 470. 

Reconocieron dirigentes de la UAR y de la URBA que se está próximo a un acuerdo que aún se hace esperar. Es saludable que exista voluntad de debatir y encontrar una solución. Es una señal de progreso que el rugby en otras oportunidades no ha dado. Tal vez llegó la hora de interpretar y reconocer las dos caras del rugby doméstico: una amateur y otra profesional. 

Fuente: canchallena.com

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9 de Diciembre de 2016|23:51
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