Fiesta en Punta del Este con toques asiáticos

En la cuarta edición y convertida en un clásico en Punta del Este, Chandon deslumbró con su fiesta "Une Nuit à Phuket", en Pueblo Mío (Chacra de Manantiales). Cerca de mil invitados, el mejor espumante, ambientación y música "thai" y todos los detalles y asistentes, en esta nota.

Como ya es tradición, con más de 1.000 personas -entre invitados y algunos que pasaron y se quedaron-, Chandon deslumbró en Punta del Este con su fiesta Une Nuit â Phuket. Esta vez, el punto elegido fue el barrio Pueblo Mío, en Chacra de Manantiales.

El lugar fue especialmente seleccionado por su similitud con la estética del sudeste asiático. Basada en colores dominantes como el naranja, fucsia y colorado, la ambientación -a cargo del arquitecto Javier Iturrioz- logró transportar a los presentes hacia esas latitudes, para emular la famosa fiesta de la luna llena en Koh Phangan, Tailandia.

A la isla de Phuket la llaman la “perla del sur” porque es una verdadera joya en esa región. Y por este motivo, la reunión se inspiró en las mejores postales de la isla, con sus templos, rituales y fiestas.

Desde las escalinatas de ingreso, un camino de velas y senderos de pétalos guiaban a los invitados. Dos exóticas tailandesas vestidas en seda multicolor los recibían con el saludo tailandés “sawadee”, que se reconoce por la unión de las palmas de las manos a la altura del pecho y una reverencia acompañada por una sonrisa, que simboliza el respeto hacia otro ser humano reconociendo su importancia.

Los dos budas de piedra marcaban el ingreso al espacio central que rememoraba al Royal Meridien Yacht Club.

La diosa Dewi, cubierta de ofrendas florales y acompañada de infinidad de deidades dominaba el ambiente, teñido de luz fucsia y perfumado con sahumerios, en el que se oía música oriental y donde una tailandesa hacía sonar el gong al paso de los invitados.

Todo tenía su toque asiático. Las chimeneas estaban adornadas con velas de diferentes tamaños en colores naranjas, fucsias y rojos, en perfecta combinación con los almohadones de seda thai.

Desde los camastros de madera traídos desde Tailandia, algunos con baldaquinos y otros con formas de botes, los invitados contemplaban el paisaje nocturno de las terrazas comunicadas entre sí por muelles e iluminadas y rodeadas de agua, simulando el Mar de Andaman, mientras escuchaban la música especialmente seleccionada por el Dj Martín Bernardo, de Grupo Sarapura.

Las velas con formas de cabezas de buda y deidades reclinadas evocaban a los más importantes templos de Bangkok, que trasladaban a los invitados a una verdadera noche en la isla de Phuket.

La terraza más ruidosa se inspiró en las playas de Patong Karon, con camastros fucsias y naranjas y barras de cañas de bambú, donde se ofrecían espumantes para una noche perfecta.

Más tranquila e inspirada en la playa de Bang Tao, otra terraza con una gran piscina cubierta con flores, un buda recostado y el dios Rama -como custodio- invitaba a quienes preferían participar de una grata conversación.

La terraza más salvaje, con palmeras, orejas de elefante, orquídeas y frutas exóticas por doquier, totalmente iluminada con faroles de techo y piso, completaba las postales que recreaban el sudeste asiático. Por último, dos chiringos alejados por un muelle proponían escuchar el ruido de fuentes de agua, en las cuales flotaban balsas de madera de bambú con ofrendas y pétalos.

La convocatoria fue, como todos los años, la más representativa del verano esteño. Quienes pasan sus vacaciones en esta ciudad, asistieron a la fiesta. Entre otros, se destacaron Eva y Santiago Soldati, Julio Bocca, Mercedes Sarrabayruse, Gianfranco Macri y Elianne, Conrado y Clarisa Estol , Franco Macri y Nuria Quintela, Florencia Macri, Rosella y Patricia della Giovampaola.

El festejo de Chandon fue, sin dudas, el más glamoroso de la temporada. Por eso, tampoco faltaron Cristiano Ratazzi, Sebastián Eskenazi, Analía Franchín, Malala Groba, Javier Iturrioz, Gloria Fiorito, Roberto Devorik, Georgina y Giorgio Alliatta.

El polista Adolfo Cambiaso y María Vazquez (foto 1), la mendocina Agustina Córdoba (foto 2),  María José Lovrich y Paula Peralta (foto 3) e Iván de Pineda y Deborah Bello (foto 4) también estuvieron en la lista de asistentes.

Alicia Fernández, Vanesa Werthein, Solange Cubillo y Marcelo Bello, Julieta Novarro, Martín Barrantes, Lily Sciorra y Gustavo Mascardi, Germán Neuss y Gabriela Flores Pirán, Jesica Trosman y Pablo Sandrigo, Gonzalo Quesada, Horacio Heguy, Daniela Ursi y Pablo Cosentino, Mónica y Guido Parisier, Ricardo Piñeiro con Lara Bernasconi y Marcelo Fernandez Baron,  Cecilia Zuberbühler y Pablo Santamarina, Julieta Kemble y Justo Saavedra, Carola Kirby y Soledad Ainesa entre muchos otros que respetaron la consigna del riguroso “tenue de rigueur, tout en blanc avec une touch thai” (en definitiva: elegancia con vestimenta color blanco y un toque tailandés).

En dos islas se ofrecía el menú thai especialmente preparado por Jerôme Mathe y Jean Paul Bondeaux, dos referentes de la gastronomía en Argentina y Uruguay. Una gran mesa naranja de 17 metros de largo, situada en el deck al borde del lago, decorada con hojas de bambú, frutos e infinidad de dioses de metal completaban la “mise en scène” de este verdadero buffet asiático.

Durante toda la noche los invitados pudieron recorrer los diversos espacios pensados para transportarlos a otra cultura y vivir una noche mágica, pero en Punta del Este. A las 12 de la noche con remixes de los mejores temas de los años 80 se abrió la pista y todos bailaron al ritmo de la música electrónica, para luego terminar la fiesta en lo más alto con mucho rock & roll.                    

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