Deportes

Los fantasmas de la inseguridad vuelven a sobrevolar el Mundial

La pregunta que gran parte de la comunidad deportiva internacional se formula por estas horas es tan lógica como reiterativa: ¿Está Sudáfrica realmente capacitada para garantizar condiciones mínimas de seguridad durante el Mundial de este año?

El reciente ataque a balazos que sufrió la delegación de Togo en Angola volvió a encender una luz de alerta roja en torno a los índices de criminalidad y delincuencia que se registran en el continente cuando restan menos de seis meses para el inicio del certamen en territorio sudafricano.
  
Recorrieron el planeta las imágenes de TV que mostraban a la superestrella del Manchester City inglés Emmanuel Adebayor tomándose la cabeza y llorando después del sangriento atentado contra el ómnibus que trasladaba a la selección togolesa, con un saldo de tres muertos, junto a varios jugadores heridos.
  
Está claro que el ataque, perpetrado por un grupo separatista en la región de Cabinda justo antes del comienzo de la Copa Africana de Naciones, significa un gancho al hígado para el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, el principal promotor del Mundial en Sudáfrica.
  
Desde un primer momento, Blatter se calzó los guantes de boxeo para defender una y otra vez la postulación sudafricana y repeler las críticas que vienen recibiendo desde hace años los organizadores de la Copa del Mundo en materia de infraestructura y -sobre todo- de seguridad.
  
Pues bien, las escenas de profundo dramatismo registradas en Angola,en el marco de un certamen continental visto como una prueba piloto para la FIFA y compañía antes de que la pelota empiece a rodar en Sudáfrica, no son justamente las que Blatter deseaba para esta época del año.
  
"Nos ametrallaron como a perros (...) Nos escondimos unos 20 minutos debajo de los asientos para tratar de evitar las balas", aseguró el mediocampista Thomas Dossevi, poniendo así de relieve la gravedad del incidente.
  
Blatter expresó que estaba "extremadamente conmovido" por el hecho y la Confederación Africana de Fútbol (CAF) condenó el ataque, reivindicado por el llamado Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda.
  
Sin embargo, ni el presidente de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA) ni su colega de la CAF han brindado hasta el momento demasiados detalles acerca de sus planes para garantizar condiciones mínimas de seguridad durante el Mundial de este año en Sudáfrica.
  
Se trata de un país de 50 millones de habitantes en el que se producen alrededor de 20 mil homicidios y 50 mil violaciones por año, y donde aún permanecen lacerantes las heridas generadas por décadas de "apartheid" (segregación racial).
  
El técnico argentino Ángel Cappa, que trabajó en 2005 en el Mamelodi Sundowns de Pretoria (la urbe elegida como búnker mundialista por la Selección nacional), advirtió en una reciente entrevista sobre los peligros que podrían correr los visitantes desprevenidos en Sudáfrica.
  
Palabras más, palabras menos, Cappa dijo que los riesgos son enormes cuando se transita por barrios ubicados a solo un puñado de cuadras de las zonas más céntricas de cada ciudad.
  
Sin ir más lejos, la propia FIFA envió un escrito a todas las delegaciones que tomaron parte en la Copa de las Confederaciones de 2009, en territorio sudafricano, instando a reforzar los cuidados en materia de seguridad y pidiendo que nadie saliera de los hoteles en solitario.
  
Consejos similares ofrece en su página oficial de Internet la Embajada de Sudáfrica en Buenos Aires.
  
Si el ataque al plantel de Togo se hubiese producido en otro momento, quizás habría pasado inadvertido en Argentina, que este año vuelve a ser sede del Rally Dakar, junto a Chile, después de que esa competencia se marchara en 2008 de su emblemática África justamente por temores de inseguridad.
  
Pero ocurrió ahora, en un contexto muy particular, y genera que los fantasmas de la criminalidad y la delincuencia vuelvan a sobrevolar la Copa del Mundo.
  
Mientras tanto, hace años que el titular de la FIFA le viene restando importancia el asunto: "Cuando se habla de seguridad en Sudáfrica, díganme un país en el mundo donde la seguridad es 100 por ciento segura, no es posible".
  
"Sabemos que en Sudáfrica la situación no es la mejor, pero si uno sabe dónde está el diablo, entonces se pueden tomar medidas en su contra", dice Blatter. ¿Podrá?
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