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A quince años de la muerte de Carlos Monzón

Uno de los mejores púgiles de la historia del boxeo argentino fallecía un 8 de enero de 1995 a los 52 años en una ruta de la provincia de Santa Fe, al perder el control del auto que manejaba.

Monzón, quien cumplía una sentencia por homicidio culposo por la muerte de su mujer Alicia Muñiz, gozaba los fines de semana permisos transitorios por buena conducta, ya que le quedaban 14 meses para abandonar la prisión. El accidente ocurrió cuando regresaba al penal.

Una de sus grandes hazañas, además de sus 13 defensas mundialista consecutivas y victoriosas, fue ganarle al italiano y campeón del mundo de ese entonces, Nino Benvenutti, en el último round de una piña certera y definitoria.

Amalia Ledesma y Roque Monzón tuvieron el 7 de Agosto de 1942 a su quinto hijo y lo llamaron Carlos. En San Javier (Santa Fe) vivió los primeros años de su vida y fue ahí donde comenzó su verdadera pelea que se basaba en defenderse y subsistir a una infancia sin juguetes, de pobreza y con muchos inconvenientes.

Monzón - Benvenuti



En 1951, toda la familia se mudó hacia el barrio Barranquita. Desde chico, Carlos percibía que lo suyo no era el estudio y por tal motivo dejó la escuela en tercer grado. Esto lo motivó y lo obligó a trabajar para ayudar a sus padres. Para conseguir un mango se las rebuscaba como sodero, lechero o diariero, mientras que compañeros de su edad estudiaban o se reunían para jugar. Todavía no boxeaba, pero en la vida estaba cayendo por puntos.

Buscando un camino y un rumbo dentro del pugilismo recorrió distintos gimnasios. Sus ocasionales "managers" eran el "Mono" Martínez y Roberto Agrafogo. Empezaba a mantenerse haciendo lo que más le gustaba. Con un peso de 64 kilos disputó su primer enfrentamiento, en el pabellón de la Industria ubicado en su ciudad, frente a José Cardozo. El resultado indicó un empate en tres asaltos y recibió un viático de 50 pesos. Las peleas, estilo callejeras, por montos irrisorios, eran moneda corriente hasta que...

 Monzón y Amílcar Brusa: el destino los unió

Carlos necesitaba confiar en alguien y por eso en una de las primeras charlas le aclaró: "Mire, Brusa, a mí hace poco me robaron con un porcentaje. Yo sé que usted no roba. Por eso vengo a verlo".

Desde entonces se formó un verdadero trabajo entre ambos y en conjunto con profesionales de la talla de José Lemos, Adolfo Inocencio Robledo y Pedro Coria, también pupilos de Amílcar. La regla base consistió en incorporar conocimientos técnicos y sociales. Brusa hacía las veces de entrenador – amigo – padre.

Un triángulo que daría muchas satisfacciones. Una derecha terrible, frío, calculador, guapo, tenaz, contundente, feroz, eran algunas de sus virtudes con las cuales demolía rivales.

El 12 de Diciembre de 1962 venció por puntos, en 5 asaltos, a Bienvenido Cejas. Ahí culminó la etapa inicial de su carrera, porque ese fue su último combate como amateur. Había llegado el tiempo de pegar el salto al profesionalismo. Eran días claves para el santafesino. La decisión fue acertada, no se equivocó.

Monzón - Nápoles



 Pagó el derecho de piso

Su debut rentado se produjo en Febrero de 1963, cuando venció a Ramón Montenegro, en 2 asaltos. Sólo Dios sabía lo que vendría. ¿Podrá lograr el título mundial?, dudaban algunos. Carlos trabajaba y no se guiaba por comentarios, críticas o rumores. Vivía para entrenar, viajar y pelear. Del tren al ómnibus y viceversa. ¿Por qué tanta prisa? Principalmente por el dinero. En total realizó 22 enfrentamientos en dos años y recorrió Posadas, Paraná, Córdoba, Buenos Aires, Reconquista y Santa Fe, su provincia natal. El récord marcó apenas tres derrotas.

·         28 de Agosto de 1963, en el Luna Park (Argentina), frente al platense Antonio Aguilar. Fue una contienda difícil. Para colmo, Amílcar Brusa no estuvo en el rincón, ya que su pupilo Roberto Chetta se medía ante Federico Thompson, en Santa Fe. Monzón había sido atendido y cuidado por Genaro Ramusio, Alfredo Luna y Manuel Hermida.

·         28 de junio de 1964, Río de Janeiro (Brasil), ante Felipe Cambeiro, a raíz de tres caídas, de un físico aún no estabilizado y de un viaje apurado para dejar algunas cosas atrás.

·         9 de Octubre de 1964, en Córdoba (Argentina), ante Alberto Massi, después de un combate parejo y durísimo.



Tito Lectoure, un hermano

A fines de los 60, la televisión trasmitía los miércoles a la noche, en el Luna Park, las disputas que promocionaban Ulises Barrera o Ricardo Arias en la conducción y que presentaba a promesas como Carlos Salinas, Antonio Aguilar, acompañados por los consagrados Horacio Saldaño, Abel Cachazu, Avenamar Peralta, Pedro Rimovsky, Ramón La Cruz, Víctor Emilio Galíndez, en la categoría mediano.

Todos anhelaban un lugar de privilegio y muchos soñaban con la posibilidad de enfrentar a Jorge Fernández, campeón de los medianos. El mismo que había intentado la corona mundial welter en 1962 ante Emile Griffith, en las Vegas, y cayó por nocaut  técnico. Monzón poco a poco fue venciendo a Antonio Aguilar, Celedonio Lima, Carlos Salinas en la final del " Cinturón Eduardo Lausse", una competencia pugilística organizada por Tito Lectoure.

 Con esos valiosos triunfos se fue ganando el lugar de privilegio y tuvo la oportunidad de estar frente a frente con Fernández. Ese boxeador flaco de largas piernas, de 24 años, el 13 de Septiembre de 1966, obtuvo su primera meta importante: el título argentino y con esto sorprendió al mismísimo Lectoure.

Él, justamente, le trajo, en 1967, el primer oponente extranjero llamado Bennie Briscoe (en 1972 se enfrentarían por la corona de los medianos), que empató con el argentino. Al poco tiempo, Monzón derrotó, nuevamente, a Fernández sacándole en este caso el campeonato Sudamericano.

Lectoure trabajaba en un aspecto fundamental: una posibilidad por el título mundial. Mientras tanto, le conseguía contrincantes extranjeros (Douglas Hountley, Thommy Bethea, entre otros) para foguearlo y hacerlo subir en el ranking.

En 1979, se le dio la chance que todos esperaban. El combate era con Benvenuti, en Roma, el 7 de Noviembre y con una bolsa de 15.000 dólares. El round 12 fue el de la consagración, ya que el italiano sintió el derechazo y no resistió. El santafesino alcanzaba la gloria triunfando por nocaut y se anotó como el cuarto campeón del mundo que daba el país. Comenzaría entonces un ciclo brillante y único en la historia de este deporte.

 Momentos

·         París, el 14 de Junio de 1972 frente a Jean Claude Bouttier. En su tercer defensa Monzón la pasó mal. Los dos anduvieron por el piso, pero la energía del argentino prevaleció.

·         Buenos Aires (Luna Park), Noviembre 11 frente a Bennie Briscoe. Ganó por puntos en fallo unánime, tras sufrir el asedio del norteamericano en el 9° round.

·         París, 9 de Febrero de 1974, contra José "Mantequilla" Nápoles. Uno de los encuentros más esperados promovido por la estrella de cine francés Alain Delon. Nocaut técnico indicó el final. Carlos Monzón se consolidaba en Europa.

·         Montecarlo, 26 de Junio de 1976. Superó al colombiano Rodrigo Valdés y a su título de la Asociación Mundial de Boxeo le sumó el del Consejo Mundial.

·         Montecarlo, 30 de Junio de 1977. Venció por puntos en fallo unánime a Rodrigo Valdés. Sin embargo el trámite en el cuadrilátero resultó tremendamente difícil. La fortaleza anímica le permitió sobreponerse de una caída en el 2° round. Un rato más tarde, Monzón haría oficial su retiro. Catorce defensas exitosas se abrochaban en los libros y recuerdos de los aficionados de esta disciplina.

Una página aparte

Estaba en su etapa de esplendor y el destino lo unió con la actriz Susana Giménez. Filmaron juntos, en 1974, la película "La Mary" y comenzaron a salir. La estrella de cine no le gustaba el boxeo y por eso le pidió que largara.

Desde entonces comenzaron los inconvenientes entre Lectoure-Brusa-Monzón. El campeón no demostraba ser el mismo. Después de enfrentar a "Mantequilla" Nápoles realizó el intento inicial para dejar.

Viajes juntos, gastos de todo tipo, la alternativa de colgar los guantes, desacuerdos amorosos, ocupaban su mente. El retiro se produjo en 1977. Al año por mutuo acuerdo se separó de Susana, en Mar del Plata.

Algunos indican que el alcohol y las malas compañías formaban parte de su vida. Se casó con Alicia Muñiz y tuvieron a Maximiliano Roque. La desgracia se vivió el 14 de Febrero de 1988, en Mar del Plata.

Luego de una discusión, Alicia resultó muerta y Monzón fue culpado, juzgado y llevado a prisión por homicidio simple, teniendo que cumplir una pena de 11 años. Cuando estaba en la última parte de su condena, y ya gozaba de libertad restringida que le permitía salir del penal, murió en un accidente automovilístico el domingo 8 de enero de 1995, en Los Cerrillos, a cuarenta kilómetros de Santa Fe.

En esa provincia empezó a luchar contra la adversidad, los problemas y en el mismo lugar terminó. De todas maneras fue, es y será un grande del deporte.

Tributo a Carlos Monzón

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