Alejandro Guerrero

"Las guerrillas fueron producto de la crisis del peronismo"

Escritor y periodista. Autor de "El peronismo armado".

Alejandro Guerrero es escritor y periodista. Militante en el Partido Obrero desde su juventud, acaba de publicar El peronismo armado. De la Resistencia a Montoneros. De la Libertadora al exterminio (Editorial Norma), en el que combina la historia reciente argentina con el ensayo político.

Con clara intención, invita a la polémica en torno de los momentos clave del peronismo, el cual revisa desde la década del ´40 hasta fines de los ´70. El libro supone una minuciosa investigación en la que Guerrero descarta toda pretensión de objetividad en tanto que en calidad de testigo “hay una toma de posición inevitable”.

De ahí, la invitación al debate constructivo. “En todo caso, el delito montonero, el único imperdonable, sería introducir en el cuerpo social argentino un debate que ni Perón ni los peronistas llamados `ortodoxos´podían permitir: qué era el peronismo”, escribe en un pasaje del ensayo.

En esta entrevista, Guerrero sintetiza su visión del surgimiento y acción de las guerrillas peronistas como emergentes de un determinado momento histórico, describe el papel que jugó Mario Firmenich en Montoneros y cuál fue la injerencia de Perón sobre éste, y analiza cuáles fueron los efectos que produjo la dictadura en ese grupo.

- ¿Cómo surge la necesidad de escribir El peronismo armado?

- De la necesidad de entender un enorme proceso político -el peronismo y, dentro de él, sus organizaciones armadas- que mantiene plena eficacia en la actualidad. De ahí que, para analizar a las guerrillas peronistas, el libro empiece por analizar al peronismo desde sus orígenes.

- ¿Dónde se situó, desde lo personal, para recuperar la historia reciente en este libro?

- Ante todo, yo soy un militante político y en esa condición escudriño la historia. En quien milita -es decir, en quien opera sobre la realidad con el propósito de transformarla- las incógnitas del presente determinan las preguntas que se le formulan al pasado. Y es imposible actuar sobre la realidad argentina sin una comprensión histórica del movimiento peronista, del nacionalismo más fuerte de la historia latinoamericana.

- ¿Cuál fue su propia participación en el movimiento peronista?

- Yo nunca fui peronista. Después de un paso adolescente y fugaz por la Federación Juvenil Comunista, en 1972, a mis veinte años, me incorporé a Política Obrera, antecesora del Partido Obrero. Sin embargo, de un modo u otro, en la Argentina todos participamos del peronismo. Hemos actuado en alianza con trabajadores peronistas para hacer frente, por ejemplo, a la derecha del peronismo, que, como se vio en su momento, estaba dirigida por el propio Perón. Eso muchas veces implicó para aquellos compañeros una crisis política profunda, y no fuimos neutrales en esa crisis.

- ¿Qué descubrió al remontarse en su investigación a los orígenes del peronismo?

- No hablaría tanto de descubrimientos, entendidos como el hallazgo de datos o hechos que no se conocieran, pero sí de un análisis integrador y hasta cierto punto novedoso de esos datos y esos hechos. Por ejemplo: el peronismo no sólo concede una cantidad histórica de demandas democrático sociales a los trabajadores argentinos; además, esas concesiones le permiten incorporar a la clase obrera a la república parlamentaria. Esto es: los obreros son ciudadanos y en cuanto ciudadanos deciden, siempre y cuando no saquen los pies del plato de la república parlamentaria. Cuando los sacan sobreviene la represión, como en la huelga ferroviaria de 1951. El resultado de esa política es la integración de los sindicatos al Estado, en la cual el papel primordial le correspondió a Eva Perón. Hasta entonces, con dirigentes amarillos o burócratas acomodaticios, los sindicatos habían sido la representación obrera ante el Estado. A partir de 1947/1948, en cambio, serán un organismo de mediación que ante todo expresará la política del Estado hacia el movimiento obrero. Después, ni eso. Después serán simplemente un ente estatal más, una dependencia del gobierno.

- ¿Cuáles fueron las causas históricas de su caída en su lectura del mapa argentino de la época?

- La crisis internacional de 1952, con la caída abrupta de los precios de las exportaciones argentinas, marca un primer punto de inflexión por su consecuencia inmediata: el fuerte deterioro relativo de los salarios y de las condiciones de vida de los trabajadores. Ese hecho no quebranta el respaldo de la clase obrera al gobierno, pero sí erosiona la capacidad del peronismo para cumplir su papel de aparente árbitro entre las clases. La crisis económica y financiera se transforma en crisis política, porque los obreros se movilizan en defensa de sus conquistas. Se movilizan contra las patronales, no contra el gobierno, pero el gobierno, cada vez más, se recuesta en la burguesía, empieza a devolverle poder político. Y el peronismo era lo que era por haberle quitado poder político a la burguesía y volver a quitárselo todos los días, por presentarse ante ella como el representante de los trabajadores. En 1954, el Congreso de la Productividad organizado por la CGT y por la CGE de José Gelbard termina en un fracaso rotundo. Para acceder a las demandas patronales de Gelbard habría que esperar a la Libertadora. Pero Perón, por primera vez, se declara neutral en esa pugna, y cuando sectores importantes de la clase obrera van a la lucha, como los metalúrgicos, la CGT juega un papel abierto de rompehuelgas. Todo eso va esmerilando al gobierno, aunque debe subrayarse que el golpe de 1955 podría haberse reprimido y neutralizado sin grandes dificultades, aun en esa situación. No se hizo así porque Perón tomó la decisión política de no combatir.

- ¿Cuáles fueron las claves de la Resistencia?

- Que un movimiento de masas de semejante magnitud caiga sin combate es, en sí y por sí, una crisis política histórica. Antes que un producto de las grandes luchas de la época, la Resistencia, tal como ella se organizó, fue un resultado de esa crisis y, al mismo tiempo, la historia de la Resistencia es la historia de sus crisis internas. Perón, en principio, la colocó bajo la conducción de Miguel Ángel Iñíguez, un militar oscuro, nacionalista de derecha. La lucha obrera no podía encontrar su representación en Iñíguez. Por eso, la Resistencia se rompe una y otra vez. John William Cooke y Aparicio Méndez, entre otros, la organizaron por su cuenta y en contra de la conducción oficial, hasta que ya no se puede hablar de la Resistencia sino de un mosaico desperdigado, sin centralización política ni militar. En medio de esas fracturas, inevitablemente comienza a surgir, a instalarse y a consolidarse una dirección obrera novedosa, no peronista, clasista, de izquierda. Las guerrillas peronistas posteriores, desde Uturuncos a comienzos de los ´60, entre otras cosas cumplirán la función de contener ese proceso, de acotar esa tendencia de franjas obreras importantes a la independencia de clase. Esto es: también las guerrillas peronistas son producto, a su modo, de la crisis del peronismo. En Montoneros, eso se vería hasta extremos de tragedia.

- ¿Cómo se produjo el cambio de signo de Montoneros hacia la izquierda?

- El fenómeno tiene diversas vertientes, pero pueden indicarse básicamente éstas: la enorme convulsión política en la Argentina y en América latina a partir de la Revolución Cubana; el estado de conmoción en la Iglesia católica, que tiene su expresión en el Concilio Vaticano Segundo, convocado en 1959 por Juan XXIII y que es, a su vez, consecuencia de los sacudones políticos a nivel mundial; y, claro está, la crisis peronista. Hasta aquel fuerte integrismo católico que tenía su base en Córdoba se quiebra en aquellas circunstancias. Por todo eso, un grupo de católicos de derecha se vuelca hacia la izquierda peronista, deslizado por el plano inclinado de una situación política, nacional e internacional, muy particular.

- ¿Cómo Montoneros pasó de ser un “grupo heroico” a ser un hato de “imbéciles”?

- Tiempo atrás, Firmenich dijo que en algún momento “Perón cambió de idea”, una manera casi primitiva de explicar un fenómeno demasiado complejo. Se debe partir, entiendo, de una contradicción básica: Montoneros y los agrupamientos que lo antecedieron fueron organizaciones armadas de un partido que nunca se organizó para la insurrección. Esto es, fueron instrumentos de presión que le sirvieron a Perón para renegociar su lugar en el espectro político, e incluso en la interna de su propio partido: por eso avaló las muertes de Augusto Vandor y José Alonso. Cuando ese lugar fue recuperado, el papel de las guerrillas se transformó en su contrario. Por tanto, las guerrillas mismas se transforman en su contrario y de jóvenes maravillosos y heroicos pasan a ser infiltrados y mercenarios al servicio del dinero extranjero, como les dijo Perón el 1º de mayo de 1974.

- ¿Qué cree que le aporta la óptica marxista a la comprensión de Montoneros?

- Simplemente, la posibilidad de entender el fenómeno en su base material, en las leyes históricas que hicieron posible su surgimiento y su papel en la política argentina. Siempre se debe tener en cuenta que el marxismo es un método de análisis, no un formulario de recetas. Es la luz que ilumina la escena, no la escena misma.

- A su juicio ¿por qué se cuestiona a Montoneros sin intentar comprender los conceptos por los cuales actuaron?

- Por el estigma caído sobre el gran derrotado, convertido en demonio entre demonios en una época en que la teoría de los dos demonios había penetrado profundamente en el cuerpo social argentino. Por toda una serie de razones, la violencia montonera no fue revolucionaria y en muchos casos fue su contrario. Sin embargo, en el rechazo a aquellas guerrillas está el rechazo a la comprensión de que una revolución es una catástrofe social, un cataclismo necesariamente violento porque debe saltar barreras de violencia que le son impuestas. El fin no justifica los medios, es el fin el que debe justificarse. Pero el que quiere el fin quiere los medios. Las clases dominantes, obviamente, atacan al medio porque se oponen al fin. Y la ideología de la clase dominante es, por lo general, la ideología dominante en la sociedad. Ese es el esquema que empezó a quebrarse con el levantamiento popular de diciembre de 2001.

Patricia Rodón

Opiniones (7)
22 de Julio de 2017|20:17
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22 de Julio de 2017|20:17
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  1. NO SE CALIENTEN MUCHACHOS... VARIOS PENSAMOS LO MISMO NO ME ARROGO A DECIR QUE TODOS , PERO LES ASEGURO QUE CADA VEZ SOMOS MAS LOS QUE PENSAMOS QUE USTEDES: "PATRIOTAS DEL MOVIMIENTO NACIONAL JUSTICIALISTA" SON : MUY CHANTAS, LADRONES,VAGOS, BRUTOS , CABEZAS Y SOBRE TODO MUY INÚTILES. SI PENSAR ASÍ ES SER GORILA, ENTONCES SERÉ UN ORGULLOSO KING KONG Y ME CAGO EN TODOS LOS LOPEZ REGA, LA TRIPLE A , LAS ISABEL, LOS LASTIRI, ABAL MEDINA, NILDA GARRÉ, FIRMENICH, CASILDO HERRERAS, LA GLORIOSA JOTA PE, VANDOR, MOYANO, D ELÍA, FAMILIA MENEM, ALDERETE , SCIOLI, NÉSTOR Y CRISTINA, GABRIELLI, BORDÓN, VERBITSKI, TIRA BOMBAS JORGE TAIANA, CELSO JAQUE Y TODA LA MIERDA QUE DESTRUYÓ Y SIGUE DESTRUYENDO NUESTRO PAÍS HACE MAS DE 55 DECADENTES AÑOS. ESO FUERON Y SON LOS PERONISTAS , ESA MIERDA INTOLERANTE QUE MANTIENE A LA POBLACIÓN CON DISCURSOS BARATOS Y MIGAJAS MIENTRAS DISFRUTAN DE LOS PLACERES BURGUESES. PURA MIERDA FASCISTA!!!
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  2. Tanto el liberalismo de izquierda como el liberalismo de derecha, viven subestimando al pueblo argentino. Nunca aceptan que ellos transportaron todas las contradicciones y derrotas europeas, que nunca formaron una fuerza política coherente. Mejor sería que Alejando Guerrero se dedicara a interpretar el "movimiento" que el integró y su complicidad con los golpes del 55 y del 76. O se olvida que en el 76 el Partido Comunista opinaba que estaba bien el golpe porque Videla un Militar Progresista!!!! Mejor sería que no gastara tanta tinta en esforzarse por destruir un movimiento popular como el peronismo, hablando desde una posición que almacena como primera contradicción un abismo entre lo posible y lo necesario. Desde afuera es facil hablar, pero a la hora de los bifes, les dan la mano a los de la Rural y apoyan a un maton de estancia como De Angelis.
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  3. Jaá!!! los que hacen la revolución en los cafés, siempre fuera de la historia, se olvidan del apoyo de Radicales, Conservdores, Socialistas y Comunistas al golpe del 55 y la proscripción del mas importante movimiento histórico de la Argentina. Nunca lo van a entender porque no parecen argentinos, viven mirando para afuera, y transportando como formula hecha lo que sucede en otros lados, como si la realidad fuera una tabla rasa. Las famosas guerrillas peronistas o no, fueron producto de unos trasnochados que hicieron del peronismo un caldo de cultivo de un enfrentamiento externo. la derecha reaccionaria y la izquierda miope, reprodujeron el enfrentamiento Este Oeste ( Union Sovietica- Estados Unidos) y el pueblo peronista, con su gloriosa juventud, puso los muertos. Ni las guerrillas peronistas eran peronistas ni las 3A eran peronistas sino infiltrados y oportunistas a sueldo que mataban por encargo.
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  4. ¿?
    HDP
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  5. es muy dificil para un tipo del partido obrero entender al peronismo ya que ellos hicieron un pacto con la realidad, la realidad no se mete con ellos y ellos tampoco se meten con ella. Pero además se olvida de que el Peronismo fue proscripto e impedido de participar democraticamente por 17 años, pequeño olvido.
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  6. todos se escudan en un pasado q mejor no averiguar y hablan de justicia social y necesidades basicas de la poblacion como si la gente no supiera q el gbo y un grupo se robaban y se roban todo, es facil pero los inocentes q los monto y demas mercenarios mataron, para hacer este proceso armado, no cuentan, asi q mejor cerrar los hocicos de perro rabioso y jubilate con lo q te de el libro, por tus manos estan manchadas, corre sangre de gente inocente...¿revolucionario? asesino diria...
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  7. Con el cigarrillo en la boca, cuando en la misma edición MDZ publica una nota informando que mueren 110 personas por día por enfermedades derivadas del hábito de fumar. Muy buen ejemplo Sr. fotógrafo!!!
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