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Rugby: El club La Plata considera que los del Pladar deben jugar en sus clubes

El club platense plantea que se revea la situación de los jugadores afectados al PLADAR que no pueden participar en sus clubes por una disposición de la URBA. Propicia un nuevo debate.

 La Plata Rugby plantea la posibilidad de un nuevo debate y a través de varios puntos deja en claro que los jugadoeres que integran el PLADAR deben haberlo también en sus clubes.

Porque el sistema es de transición; ya ha estado a prueba en todo el año 2009 y no se han notado consecuencias perniciosas para nuestro espíritu del juego.

 Porque no se advierte ningún obstáculo para que esta situación transitoria se pueda prolongar un año más o hasta el próximo Mundial a jugarse en el año 2011.

Porque la competencia que ha anunciado la U.A.R. para los años venideros hará que los jugadores involucrados puedan jugar sólo una parte de la temporada regular de la U.R.B.A.

Porque los jugadores afectados al sistema del Pladar no son profesionales. Lo que reciben es una beca del Estado Nacional para poder disponer de algún tiempo para adquirir una preparación atlética y técnica superior que le permita defender con mejores aptitudes a nuestro país en la competencia internacional. Es la primera vez desde hace muchos años que se tiene una figura tan clara y definida. No creo que ninguna de las definiciones de beca que podamos encontrar en los diccionarios o en la vida real las asimile a una retribución económica. Además, nos detuvimos a pensar en el monto?.

Porque es un régimen igualador, toda vez que, cualquier jugador detectado por los “selectores”, y que tenga aptitudes aunque se desempeñe en equipos de cualquiera de los grupos será convocado, evitando que el jugador con vocación de crecimiento “emigre” a otros Clubes de primera división.

 Porque esos jugadores trasmiten a sus compañeros de equipo y de Club las experiencias adquiridas en un nivel de trabajo superior, mejorando la jerarquía técnica de ese Club.

 Porque es una herramienta muy útil para erradicar o por lo menos limitar el “amateurismo marrón”. Lo que defienden a ultranza algunos clubes y que pareciera ser “el amateurismo a toda costa” termina siendo una posición hipócrita tendiente solamente a mantener el “statu quo”, o volver a épocas pasadas en que los que se “destacaban” eran los privilegiados que no necesitaban trabajar para vivir. Ese “amateurismo marrón” es propiciado por Clubes cuyos dirigentes poseen o están vinculados a empresas que les dan “trabajo” a algunos
jugadores o bien, cuando pertenecen a familias con solvencia económica que les permite a los mismos jugar, entrenar cinco veces por semana, participar de giras y concentraciones sin limitaciones. Son becarios privados, no del Estado ni del Pladar.

Los casos presentes y pasados son numerosos y archiconocidos. El sistema del Pladar elimina el “profesionalismo encubierto”, régimen elitista que está decididamente arraigado en nuestro rugby, que es altamente reprochable y el cual sí hay que eliminar.-

Porque el Pladar iguala posibilidades. La sociedad y nuestro juego han cambiado. Hoy el rugby se ha extendido a sectores de la sociedad que antes no lo practicaban. El número de clubes, asimismo, se ha ampliado sideralmente. Cualquiera que tenga condiciones, deseos de progresar y practicar nuestro juego en un nivel superior tiene posibilidad concreta de hacerlo, pues tiene una ayuda económica, técnica y de infraestructura que antes estaba reservada sólo a los jugadores de una extracción social acomodada.

Porque los protagonistas están de acuerdo. El discurso del flamante “cap” de la URBA que no distinguió entre jugadores profesionales, amateurs o becados, permite suponer que los jugadores (ya son todos mayores de edad, ejercen todas las responsabilidades que les acarrea la vida civil; pueden opinar sobre el juego que practican, no?) y algunas otras voces ya escuchadas nos indica que ellos no discriminan. Es una opinión que debemos tener muy en cuenta y si hay dudas al respecto generar una encuesta.

Porque hay que eliminar el régimen “ideado” por la URBA. Genera la insólita situación de que el jugador que está en el Pladar para poder jugar en su club debe pedir un pase, con un montón de limitaciones y exigencias; lo coloca en la misma situación de aquel que regresa de jugar en el extranjero y en forma profesional.

Porque de ninguna manera debe ser un castigo defender los colores nacionales. Aquel que desea perfeccionarse para jugar en los seleccionados (¿hay alguna aspiración mayor para un deportista que defender la camiseta argentina?) no puede seguir disfrutando de su deporte entre amigos, en su club, donde seguramente nació y creció. Se lo manda al destierro: ¿Sos un Pladar? Fuera, no mereces nada, ni la más mínima consideración.

 Porque uno de los argumentos esgrimidos por quienes se oponen al sistema es que los jugadores del Pladar se encuentran en ventaja física con relación a los restantes que no lo son. Durante todo el año 2009 hubo competencia entre todos, sin distinción ni proscripciones y no se conoce ninguna lesión ni grave ni leve producida por esta circunstancia (¿hay alguna estadística al respecto en la URBA?).

Ahora bien, nuestros jugadores en giras de Clubes, compromisos de Buenos Aires, algunos integrantes de Los Pumas han competido desde –por lo menos- que el juego se declaró “abierto” por la IRB contra jugadores ultra profesionales y no me pareció escuchar ninguna voz preocupada por la integridad física de los nuestros.

¿Y que pasará con los jugadores que representen a Buenos Aires en el próximo torneo argentino de uniones cuando tengan que enfrentar ajugadores de otras uniones  que integran el Pladar?

Todos estos motivos nos llevan a efectuarnos esta simple pregunta: ¿No resulta acaso prudente mantener la situación que tuvimos durante todo el año 2009 hasta que se juegue el próximo mundial? El régimen del Pladar es una solución destinada a cubrir la coyuntura, además de funcionar con recursos que no son nuestros sino que los envía para tal fin la I.R.B.

 En este 2010 se producirá un cambio rotundo en la realidad de nuestro rugby, al abrirse la posibilidad de competir en la Copa Vodacom que se disputa en Sudáfrica. Los requerimientos serán cada vez mayores y muy probablemente, en muy pocos años más la realidad superará laprohibición. Muchos jugadores no tendrán posibilidades de jugar alguno que otro partido en sus respectivos clubes, por el exigente calendario internacional que, aparentemente, se está gestionando.

En otras palabras: ¿Si la experiencia no ha resultado negativa en ningún aspecto, cuál es el motivo idóneo para no prolongar esta experiencia del año 2009 por un año más o hasta el próximo Mundial y allí evaluar los resultados?

La actual situación del rugby argentino y, especialmente el de Buenos Aires, merece por lo menos una más profunda y sincera reflexión, no?

La Plata Rugby Club propicia a tal efecto un nuevo debate y convoca a todas las instituciones afiliadas a la U.R.B.A. a sumarse al mismo, cualquiera sea su posición.

Fuente: prematch.com

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9 de Diciembre de 2016|14:22
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