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Mucho ruido y pocas nueces para el fútbol argentino

La agónica clasificación  al Mundial al ritmo de la turbulenta conducción de Maradona, la polémica por la televisación, la crisis económica de los clubes y la controversia en torno a la figura de Messi fueron los ejes centrales del año deportivo argentino.

La agónica clasificación de la Selección al Mundial al ritmo de la turbulenta conducción de Diego Maradona, la polémica por la televisación del fútbol, la crisis económica de los clubes y la controversia en torno a la figura de Lionel Messi fueron los ejes centrales del año deportivo argentino.

En la mayoría de los casos, a excepción de la notable reaparición internacional de Estudiantes de La Plata, la sensación predominante fue la decepción, especialmente para los fanáticos de los clubes grandes como Boca y River.

Sin embargo, tomaron la posta de la alegría los hinchas de Banfield, cuyo equipo se coronó campeón por primera vez en su historia, siguiendo la senda de equipos sólidos en términos
institucionales como Vélez Sarsfield y Lanús.

Desde aquel 4 de noviembre de 2008, cuando fue presentado en el predio de Ezeiza por Julio Grondona, hasta el gol de Mario Bolatti en el estadio Centenario de Montevideo frente al combinado uruguayo, Maradona recorrió un camino sinuoso construido sobre declaraciones rimbombantes y el escándalo que le valieron una nueva suspensión por parte de la FIFA.

Cruces con el propio Grondona por la conformación del cuerpo técnico, la pelea con Juan Román Riquelme, que concluyó con la renuncia del enganche boquense a la Selección, y en especial con Carlos Bilardo, apartaron la mirada del plano estrictamente deportivo.

Durante sus trece meses de gestión, el entrenador de la Selección nacional convocó a más de 70 jugadores en busca de la base del equipo que en junio próximo disputará el Mundial.

En ese marco, el técnico cambió el sistema táctico, ensayó distintas variantes procurando hallar una respuesta futbolística que apareció de manera esporádica en algunos partidos amistosos.

En cambio, en aquellos choques por Eliminatorias la Argentina jugó siempre con una pesada mochila sobre su espalda que le impidió concretar actuaciones acordes a sus antecedentes
históricos, pese a que cuenta en sus filas con varias de las más importantes figuras mundiales de este deporte.

En ese contexto no se puede dejar de mencionar el traspié que sufrió frente a Bolivia en la altura de La Paz, donde cayó por 6 a 1, generando una serie de cuestionamientos a la capacidad
conductiva de Maradona.

El triunfo ante Colombia en el Monumental fue un paliativo dentro de este panorama, ya que de manera inmediata se sucedieron las derrotas ante Ecuador, Brasil, -este último jugado en el Gigante de Arroyito por expreso pedido del DT- y Paraguay, que dejaron a la Argentina en una delicada situación.

Pero aparecieron los goles providenciales de Martín Palermo bajo la lluvia en el partido con Perú y de Bolatti ante los uruguayos, para conseguir el tan ansiado pase.

Tras aquel resultado, "Pelusa" no pudo contener su furia en la noche montevideana y disparó improperios contra los periodistas en la conferencia de prensa, lo que le valió una suspensión de dos meses por parte de la FIFA.

En el plano local, Vélez y Banfield se consagraron campeones de los torneo Clausura y Apertura de primera división. El conjunto dirigido por Ricardo Gareca se coronó como el mejor equipo del primer semestre del año, tras una apasionante final ante el sorprendente Huracán de Ángel Cappa.

El equipo de Liniers expuso un fútbol ordenado y efectivo, mientras que el "Globo" hizo gala de un juego de toque y gambeta como hacía mucho no se veía en las canchas argentinas.

El partido decisivo fue arbitrado por Gabriel Brazenas, quien no cobró un evidente foul de Joaquín Larrivey sobre el arquero Gastón Monzón en la jugada previa al gol de Maximiliano Moralez, dando un tinte polémico a la final.

Tras el receso invernal, la AFA, respaldada por el Gobierno nacional y obligada por la delicada situación financiera que jaqueaba a la mayoría de los clubes, pateó el tablero y decidió romper en forma unilateral el contrato que la vinculaba con la empresa TSC para la televisación del torneo mayor.

La empresa que tenía los derechos televisivos del fútbol argentino desde la década del 80 recurrió a la Justicia, pero por ahora nada pasó y la Asociación del Fútbol Argentino cerró un millonario vínculo con el Gobierno que trepa a los 600 millones de pesos, más del doble de lo que percibía de TSC.

Esta situación obligó a posponer por veinte días el inicio del torneo Apertura, lo que derivó en la conformación de un calendario más acotado en el que se sucedieron de manera ininterrumpida partidos por Eliminatorias, Copa Sudamericana y el torneo doméstico generando una oferta inédita en la TV local.

Pasada la tormenta arrancó la disputa del torneo Clausura el que tuvo a lo largo de su desarrollo distintos punteros, pero sólo dos equipos marcaron el ritmo de las acciones.

En una final de bandera verde Newell´s y Banfield se disputaron la gloria, la que finalmente quedó en manos del equipo del sur que se consagró campeón de primera división por primera vez en 113 años de historia.

El "Taladro" demostró más temple que los rosarinos en los momentos clave, pese a caer en el último partido en la Bombonera, y sus mayores virtudes fueron la solidez defensiva, el orden, el sacrificio y la contundencia en el ataque.

Independiente y San Lorenzo presentaron pelea hasta las últimas fechas, mientras que Boca y River, inmersos en problemas de distinta índole, se quedaron fuera de la pelea mucho antes de
lo habitual.

El equipo de la Ribera había despertado la ilusión de sus seguidores con el regreso de Alfio Basile, ganador de cinco títulos como entrenador del club, y la contratación de Federico Insúa y del polifuncional Gary Medel.

El ex tecnico del combinado nacional sucedió a Carlos Ischia, quien dejó su lugar en el banco tras un Clausura para el olvido y la eliminación del equipo en los octavos de final de la Copa
Libertadores, en medio de un muy mal momento futbolístico.

Sin embargo, el bajo nivel de algunos jugadores,los problemas internos del plantel y las lesiones, llevaron al "Coco" Basile a presentar su renuncia tras caer ante Godoy Cruz en la Bombonera, por la quinta fecha.

El entorno del técnico lo convenció de seguir en el cargo, el equipo cosechó cuatro victorias en cinco partidos, y cuando parecía que se metía en la pelea, una derrota ante Central en Rosario volvió a dejarlo fuera de carrera.

En la vereda de enfrente, River contrató a Néstor Gorosito, repatrió a Marcelo Gallardo y logró hacerse con los servicios de Cristian Fabbiani, que llegó con promesas de ser el nuevo ídolo "millonario".

Los resultados no fueron los esperados, River quedó a 13 puntos de Vélez en el Clausura, Gallardo jugó poco y nada por lesiones y Fabbiani solo se lo vio en tapa de las revistas dedicadas al espectáculo producto de sus salidas y posterior casamiento con la modelo Victoria Vanucci.

La Copa le volvió a ser esquiva, quedó afuera en primera ronda, Gorosito siguió y sumó a Ariel Ortega, quien retornó de un préstamo en Independiente Rivadavia de Mendoza.

El segundo semestre comenzó peor que el primero, "Pipo" se fue y regresó Leonardo Astrada, quien logró darle un poco de orden a un equipo plagado de juveniles, apuntalados por los
veteranos, sobre todo por Matías Almeyda, que volvió a la práctica de fútbol tras un retiro de cuatro años.

La institución de Núñez cerró el año con la noticia de que Daniel Passarella ganó las elecciones presidenciales, en un hecho sin precedentes en el fútbol argentino: el ex capitán y técnico campeón con la "Banda" llegaba a presidir el club.

En medio de este fárrago, estalló un inesperado conflicto arbitral que puso en duda la honestidad de los encargados de impartir justicia en los campos de juego.

El árbitro Cristian Faraoni denunció que el ex juez internacional Aníbal Hay, lo presionó para favorecer a San Lorenzo en su encuentro ante Atlético Tucumán correspondiente a la primera fecha del Apertura.

La noticia actuó como detonante y se dio a conocer que el máximo organismo del fútbol argentino ya estaba investigando a otros árbitros e incluso dirigentes de Chacarita revelaron que algunos jueces "tienen precio".

Un párrafo aparte merece el regreso de Estudiantes de La Plata a los primeros planos internacionales, con la conquista de la Copa Libertadores, de la mano de Juan Sebastián Verón y Alejandro Sabella.

El elenco "pincha" estuvo a punto de llevarse el Mundial de Clubes, pero el título se le escapó por dos minutos, aunque eso no opacó la producción del equipo platense y al lugar al que
llegó y repetir una historia que empezó a escribirse hace 31 años con aquel mítico equipo del maestro Osvaldo Zubeldía.
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