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Así no: 80 convocados en la selección, cuatro sistemas tácticos y escaso juego

El entrenador del seleccionado argentino, Diego Maradona, convocó este año a 80 jugadores y utilizó 4 sistemas tácticos, pero el equipo mostró un alarmante déficit en el juego, lo que incidió en su angustiosa clasificación al mundial de Sudáfrica 2010.

Si bien ganó más de la mitad de los encuentros que disputó en 2009 (8 de 14), el entrenador Diego Armando Maradona no logró que el equipo tenga una identidad futbolística, lo que adquiere una mayor gravedad al considerar las destacadísimas cualidades individuales del plantel.

Por caso, Lionel Messi, ganador de los 6 títulos que disputó con el Barcelona y reconocido como el mejor jugador del mundo por la FIFA, sólo pudo exponer en cuentagotas su indiscutible calidad con la camiseta celeste y blanca.

Es que en su club, el rosarino está respaldado por un sistema aceitado, con intérpretes de lujo para la elaboración de juego, mientras que el seleccionado halló el dibujo (4-4-2) pero le falta encontrar los futbolistas adecuados para que ese esquema cobre eficacia.

Maradona probó este año 4 sistemas tácticos y convocó a 80 jugadores, de los cuales utilizó 68.

Diego usó 9 veces el 4-4-2, que será seguramente el esquema en el Mundial, ante Francia, Bolivia, Ecuador, Rusia, Brasil, Paraguay, Uruguay, España y Cataluña (en este partido salió a la cancha Héctor Enrique).

Frente a Uruguay, como estrategia para obtener el punto que conduciría al seleccionado a Sudáfrica, la línea de fondo estuvo compuesta por cuatro marcadores centrales.

El 3-4-3 fue desplegado en dos ocasiones, frente a Venezuela, con Javier Zanetti en una inédita función de central derecho en línea de tres, y contra Colombia.

En otras dos oportunidades Maradona dispuso el 4-3-1-2, ante Ghana, con Federico Insúa como enganche y frente a Perú, con Pablo Aimar de enlace y Jonás Gutiérrez de marcador lateral derecho.

Otro sistema que incluye un enganche y fue usado por el entrenador fue el 3-4-1-2, ante Panamá, con Daniel Montenegro encargado de enlazar el medio con el ataque.

De cara al mundial de Sudáfrica, de los cinco arqueros que tuvieron minutos en el año, Sergio Romero es el que ofreció mayor seguridad, sobre todo en el tramo decisivo de las Eliminatorias.

En defensa, la línea de cuatro no ofreció sincronización de movimientos ni garantizó la proyección de los laterales, lo que resulta vital para que el sistema 4-4-2 cuente con sorpresa.

En el medio, si se decide prescindir del enganche, es fundamental que el doble cinco no se duplique como ocurrió por ejemplo en el ensayo ante Cataluña.

Tanto Mario Bolatti como Fernando Gago tienen más aptitudes para la salida, por lo que el equipo necesita un recuperador que respalde a uno de los dos.

En este caso, el despliegue de Javier Mascherano resulta imprescindible para que el seleccionado tenga equilibrio. Además, Juan Sebastián Verón aparece como número puesto para garantizar elaboración desde una posición más retrasada.

En ataque está claro que es “Messi y otro más”, por lo que habría que analizar la posibilidad de hacerle un hueco en la formación a un delantero de área, que concluya las jugadas y aguante la pelota de espaldas al arco.

Argentina pasó este año de la gratificación que supuso el 2-0 a Francia, con un rendimiento convincente, a la pálida imagen que dejó el 2-4 frente a un combinado regional, prácticamente sin término medio.

Curiosamente, el representativo ‘albiceleste’ no transitó por los grises en materia de resultados: no empató ninguno de los 15 partidos que jugó en el ciclo de Maradona (se incluye el 1-0 a Escocia del debut, en noviembre de 2008).

Párrafos aparte merecen el penoso 1-6 contra Bolivia, en La Paz; el 1-3 ante Brasil, cuando la mudanza a Rosario no alcanzó para opacar el talento ‘verdeamarelo’; el agónico gol de Martín Palermo a Perú y el tanto de Bolatti a Uruguay, que significó ni más ni menos que el pasaje a Sudáfrica.

A seis meses del Mundial, el seleccionado argentino despierta más incógnitas que certezas y, como si esto fuera poco, debe sobrellevar los interminables cortocircuitos entre el cuerpo técnico y el manager Carlos Bilardo.

Ya es hora de superar las internas y de encontrar de una vez la identidad de juego que permita pensar con fundamento en terminar con 24 años de frustraciones en los mundiales.

 
 
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3 de Diciembre de 2016|08:47
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