Historia de una nena abandonada y tres policías que hoy fueron su "familia"

Una vendedora fue quien la encontró y llamó a la Policía. La niña estaba muy asustada y no quería subir al móvil, por lo cual los uniformados la llevaron caminando, tomada de la mano, hasta la comisaría. Lo extraño es que no hay denuncias de paraderos por una niña de esa edad ni llamados al 911 reportando el extravío de un menor.

En la tarde de este martes una vendedora encontró a una niña de unos 2 años en las inmediaciones de calles San Martín y General Paz, en Capital. La nena estaba sola, perdida y llorando. A los policías que intervinieron les llamó la atención que no había denuncias de paradero ni se registraron en el 911 llamados por la desaparición de una niña. El caso quedó en la Justicia de Familia.

Aproximadamente a las 15 de este martes, una vendedora de un comercio céntrico vio que una niña estaba sola parada en la esquina de las mencionadas calles. La observó durante un minuto y la nena seguía ahí; mirando hacia todas partes buscando a “alguien”.

La mujer llamó a la Policía y luego se acercó a la pequeña, para evitar que comenzara a caminar y perderla de vista. Le preguntó si estaba sola y respondió con la cabeza que sí, mientras de sus ojos salían lágrimas.

Llegaron dos efectivos, pero como se trataba de una niña debieron pedir la colaboración de una mujer policía. Algo había que hacer, no se podían quedar con la nena en esa esquina esperando que alguien la viniese a buscar. Debían poner en conocimiento a la Justicia y para ello era necesario trasladarse con la pequeña hasta la Oficina Fiscal Nº 1, de Capital.

Pero cuando quisieron subir al móvil, la nena se puso a llorar. Es que estaba muerta de miedo, sola, sin su familia y con desconocidos que pretendían meterla en un auto. Los policías, con buen tino, la tomaron de la mano y se trasladaron a pie hasta la comisaría Tercera.

En la oficina fiscal no podían tomar el caso porque no se había cometido un delito, pero colaboraron en unas cuantas diligencias. Averiguaron si en otras sedes judiciales de Capital si alguien había denunciado la desaparición de una niña, e hicieron lo mismo en el 911.

Mientras realizaban estas tareas, la niña estaba sentada en una de las oficinas y llorando no paraba de repetir: “Mamá”.

Los policías que habían tomado el procedimiento no se movían de al lado de la nena. Incluso entre los dos juntaron algún dinero y uno de ellos fue hasta el quiosco a comprar una gaseosa y unas galletas para la niña. Esto la calmó un poco, comió sus galletitas y tal vez por unos minutos se olvidó de que estaba sola.

Desde el Juzgado de Familia pidieron el traslado de la nena porque ellos se harían cargo del caso, debido a que no se había constituido ningún delito para que intervenga la Justicia de Instrucción.

La llevaron los mismos tres policías, dos hombres y una mujer. Ellos fueron, durante algunas horas, su familia y no quisieron despegarse de la chiquita hasta saber qué sucedería con ella.
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19 de agosto de 2017 | 14:19
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