¿Cómo se interpreta una imagen de Navidad?

La iconografía navideña es vasta y altamente significativa. Argentina importó los símbolos religiosos y paganos de la Europa cristiana y celebra esta ocasión en el ámbito de la familia. Por ello, en Mendoza abundan las postales alusivas y faltan las fotografías históricas.

(No nos olvidemos de José Luis Bolognezi). La Navidad, en tanto que festividad religiosa, está llena de símbolos que pueden ser interpretados combinando los abordajes de la antropología, la historia, la sociología y hasta la geografía.

El Archivo de Fotografía Histórica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo desarrolla la lectura icónica de la imagen. “Intentamos desarmar, desglosar la imagen, ver qué elementos nos permiten interpretar características políticas, sociales, económicas para armar un discurso que nos permita colocar a una imagen en particular en un determinado contexto histórico”, detalla Daniel Grilli, su director.

Los símbolos de una imagen de Navidad

El historiador apunta cuáles son las imágenes que se ven con más frecuencia en las postales, cuadros y fotografías modernas que evocan la festividad navideña.

Además de la cena de Navidad, pesebres o belenes, niños cantando villancicos y adornos urbanos que consisten en el alumbrado especial de las calles y plazas, Grilli detalla el uso de la “corona de adviento, confeccionada en base a ramas de ciprés o pino atadas con un listón rojo en el cual se colocan cuatro velas por lo general de color de rojo, que marcan los cuatro domingos de adviento anteriores a la Navidad. Las familias se reúnen en torno a ella cada domingo en que se enciende una de las velas con recitación de oraciones y villancicos, como preparación a la Navidad”.

En cuanto a los personajes típicos de la festividad destaca Papá Noel, Santa Claus, Viejito Pascuero, Colacho o San Nicolás, dependiendo de la región. “Aparentemente es una inspiración de un obispo cristiano de origen griego llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia. La tradición relaciona a este sacerdote, con su acción benéfica a favor de los necesitados, como repartidor de obsequios o bendiciones”, relata el investigador.

“Este personaje a fines del siglo XIX tomó su apariencia actual, un anciano gordo y barbudo-, gracias al dibujante alemán Thomas Nast, quien diseñó el personaje para sus tiras navideñas. Allí adquirió sus vestimentas típicas, que están relacionadas con el ropaje típico de los obispos de viejas épocas, donde predominaban los colores rojos y blancos. Su amplia difusión, a principios del siglo XX, quizás se deba a la  profunda campaña publicitaria de algunas empresas por impulsar las ventas”, reflexiona Grilli.

Mendoza: Navidad sin imágenes

“Sobre las festividades de la Mendoza colonial sabemos que las principales se relacionaban lo religioso y lo político. En el aspecto religioso se cuentan todas aquellas asociadas al calendario cristiano, es decir, Corpus Christi, Semana Santa, la Asunción de la Virgen. Estas fiestas convocaban a la población a la celebración religiosa y a otros tipos de actividad vinculadas a lo artístico. Entre las fiestas políticas era muy importante el cumpleaños del rey; también estaba la Fiesta de las chinas, un festejo popular con baile al final de la cosecha que constituye el antecedente más antiguo de la Fiesta de la Vendimia”, relata el especialista.

La festividad navideña está relacionada directamente con la influencia europea, con la figura de San Nicolás incluida. “Se trata de una transculturación completa que ha pasado a toda América Latina y en el caso de Argentina, ha pasado íntegra la tradición europea, esto se ve desde el tema de las comidas hasta la famosa “Navidad blanca”, apostilla Grilli.

La Navidad en la Mendoza antigua era una fiesta privada, celebrada dentro del ámbito privado. El investigador argumenta que “la Misa de Gallo era el único acto público de la Navidad que en la Mendoza colonial sí convocaba a un buen grupo de pobladores lo que hacía que esa liturgia tuviera una cierta relevancia de carácter social. Pero el festejo quedaba en lo íntimo”.

Por ello, no hay fotografías disponibles. “No hemos colectado ese tipo de imágenes ni nos ha llegado. No afirmo que no haya imágenes de ese carácter pero al archivo no han llegado, al menos de momento”, dice Grilli.

En busca de lo nuestro

El Archivo de Fotografía Histórica funciona desde 1987, depende del Centro Interdisciplinario de Estudios Regionales y de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo. Trasciende la cátedra de Historia de Mendoza, ya que contribuye con temas de geografía histórica, historia del arte, geografía rural y otras disciplinas.

El trabajo del archivo es la búsqueda del material icónico, su recopilación, análisis de su estado, estabilización, fichaje, proceso y análisis. Una vez que se hace el acopio de material se procede a la interpretación.

Las imágenes llegan a través de la búsqueda en publicaciones periódicas, archivos personales, colecciones familiares, contribuciones de particulares, donaciones directas, custodias, etcétera. Todas las imágenes son escaneadas y luego devueltas a sus propietarios. “Nos somos coleccionistas”, subraya Grilli.

“La imagen no es ilustración de un texto, sino que tiene un discurso propio que puede interpretarse y que puede ser utilizada como cualquiera de las otras fuentes históricas”, destaca el historiador.

Grilli subraya que se toma “la imagen como un elemento más del acontecer histórico que refleja muchas actividades y actitudes del pasado de las que el texto escrito carece y cuya versión oral de los testigos del momento han quedado en el olvido”, e invita a los mendocinos a acercar sus fotografías antiguas al Archivo de Fotografía Histórica de modo contribuyan a rescatar el patrimonio iconográfico local.

Patricia Rodón

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