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Tiger Woods ya no es perfecto y todo EEUU quiere saber que pasó

Tras su accidente y las versiones sobre la supuesta infidelidad del golfista, el circo mediático en Estados Unidos continúa, y hasta la prensa "seria" trasladó el "affaire Woods" a sus portadas.

¿Está obligado Tiger Woods a hablar sobre su vida privada a causa de un estúpido accidente cuando siempre la ha protegido ferozmente? Estados Unidos no acaba de ponerse de acuerdo y, entre tanto, el circo mediático continúa y no sólo en los tabloides, sino hasta en la prensa "seria", que ha trasladado el "affaire Woods" de las páginas de deportes a sus portadas.

Desde que el astro mundial del golf sufriera un estrambótico accidente -sin graves consecuencias físicas- en la madrugada del pasado viernes, todo el país no para de preguntarse por las causas de que chocara su coche a baja velocidad cerca de su residencia en Orlando, Florida, en una espiral de chismes que el silencio del deportista no ha logrado detener.

¿A dónde iba a las dos de la madrugada? ¿Lo perseguía su mujer con un palo de golf, furiosa por una presunta aventura extramarital? ¿Fueron sus "laceraciones faciales" causa del accidente o de violencia doméstica? Las preguntas, aunque carezcan de fundamentos, no cesan desde todos los medios.

La policía ya ha dejado claro que la única causa que podría afrontar será la de "conducción negligente", con una multa de 164 dólares que resulta pírrica en vista de la gruesa chequera del deportista.

Pero eso no ha logrado acallar los rumores, al igual que tampoco lo han hecho la decisión de Woods de ausentarse del circuito de golf en lo que queda de año ni lamentar en comunicados la "falsedad" de "historias maliciosas" sobre su accidente, como hizo hoy.

Más bien han tenido el efecto contrario, avivar aún más una curiosidad ya de por sí desmedida.

"No tengo ningún derecho constitucional a saber qué ocurrió (...) y no tengo ningún privilegio legal para saber cómo acabó uno de los atletas más famosos del planeta con cortes en su cara. Pero, realmente quiero saberlo. Demándenme por mi curiosidad", resume hoy la situación en una columna en el diario "Chicago Tribune" el pariodista Rick Morrisey.

"El principio en estas situaciones debería ser éste: si a la gente le resulta difícil encender una televisión o abrir una revista sin que (Woods) trate de venderles algo de Nike, Gillette, AT&T y American Express, renuncias a tu derecho a la privacidad", señala el periodista.

Desde otra columna, "The Washington Post" constata que el caso "ha llevado al voyerismo a nuevas profundidades" y achaca la desmedida curiosidad por el golfista a su hasta ahora inmaculada imagen.

Woods "es la personificación del sueño americano que creció en nuestros salones, rompiendo récords y corazones por el camino", señala.

"Lo impulsamos al Monte Olimpo. ¿Cómo osa descender y sangrar?", ironiza la periodista, para quien ser famoso en Estados Unidos "ya no significa que uno es admirado por sus logros, sino que implica que las masas lo poseen".

"Por Dios, Tiger, cuéntanos o tendremos que regresar a nuestras propias vidas prosaicas. O, que el cielo lo impida, que tengamos que pensar en la perspectiva de enviar 30.000 soldados estadounidenses más a Afganistán", satiriza.

Mas las consecuencias del "Affaire Woods" podrían complicarle al deportista algo más que su ya no tan privada vida personal.

Según señala hoy "The New York Times", su imagen -que tanto vende- ha quedado "empañada".

"Durante los últimos cinco días, Woods ha estado en modo de control de daños por una espectacular cadena de eventos en Florida que ha desgarrado su vida privada y que ha dejado a la mayor estrella mundial del deporte envuelta en una controversia que ni él ni el golf habían visto jamás", comenta el rotativo.

Con todo, a Woods le queda una esperanza: muchos coinciden en la "capacidad de perdón" que tienen los estadounidesnes con sus ídolos del deporte, o si no ahí está a la vuelta de la esquina el caso del nadador Michael Phelps, quien admitió haber consumido drogas después de que apareciera una foto en la que se lo ve fumando marihuana.

"Seguro que Woods ha prestado atención a nuestra cultura de perdón frente a atletas en problemas", apunta el "Chicago Tribune". "Seguro que sabe que seguirá siendo tan popular como siempre, tanto en el campo de golf como en el mundo de la publicidad".

Pero, hasta entonces, a Woods todavía le toca capear una fuerte tormenta mediática.
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3 de Diciembre de 2016|16:26
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