Hallan las ruinas de un templo colonial en la Cuarta Sección

Arqueólogos mendocinos encontraron los restos de un templo franciscano del año 1680 en el patio de la escuela José Federico Moreno. En el solar, que sufrió dos terremotos, se hallaron enterramientos de niños recién nacidos.

Hubo huarpes trabajando sus cacharros y usando adornos de cerámica; hubo sacerdotes franciscanos inclinándose ante el altar; hubo vecinos beneficiándose del arte de curar de los Hermanos de la Caridad y hubo niños jugando entre las ruinas.

Cuatrocientos años después salen a la luz los restos del que fuera el único templo de la Ciudad construido íntegramente de adobe. Hoy el solar se encuentra en los terrenos de la escuela José Federico Moreno, inaugurada en 1911.

Edificado por los franciscanos en el siglo XVI y después de soportar los dos terremotos que destruyeron la ciudad vieja (en 1782 y en 1861), el predio está siendo excavado por el equipo del Centro de Investigaciones Ruinas de San Francisco de la Municipalidad de Capital bajo la atenta mirada del arqueólogo Horacio Chiavazza.

Una historia enterrada

En el predio los arqueólogos han hallado cinco niveles de ocupación los cuales permiten narrar una historia siguiendo una cierta secuencia.

El primero registra la presencia de ocupantes indígenas, es decir, huarpes, que el Chiavazza ubica hacia el año 1500. En este caso, en las excavaciones se ha encontrado cerámica indígena, materiales de piedra tallada y adornos.

El segundo nivel pertenece al período colonial del que se tienen los primeros registros hacia 1561; el templo franciscano comienza a construirse en 1680 y se mantiene en pie hasta el año 1782 cuando la ciudad estaba en un momento de auge y fue impactada por el terremoto de Santa Rita. En este nivel fueron hallados restos óseos que datan de 1700 aproximadamente. Además, estos enterramientos incidieron en la ocupación previa que era la de los huarpes. Este terremoto provocó que los franciscanos se trasladaran al templo de los jesuitas que hoy conocemos como Ruinas de San Francisco.

La base de los pisos de lo que fuera la Iglesia de la Caridad, orden religiosa que ocupó los restos y los arregló para adecuarlos a su propio templo, constituye un tercer nivel; los Hermanos de la Caridad, conocidos por su saberes médicos, hicieron uso del predio hasta que se produjo el terremoto de 1861.

El cuarto estrato corresponde a la ocupación y acondicionamiento por parte de los pobladores –hacia el año 1890-, de las ruinas de aquélla iglesia que se derrumbó casi completamente. Y en el quinto, el que corresponde a la ocupación de la escuela José Federico Moreno, se han descubierto jeringuillas de vacunas escolares de principio de siglo y monedas de diversas décadas del siglo XX.

Como vemos, las ruinas cuentan perfectamente una historia desconocida para los mendocinos y que sólo los arqueólogos saben leer.

Enterramientos y clases sociales

“En Mendoza hay numerosos lugares que tienen mucha información desde el punto de vista arqueológico, que son los espacios que ocupaban los templos católicos de la ciudad antes del terremoto de 1861. Los templos coloniales eran los edificios más significativos de la ciudad, ya que en ellos se enterraba a los habitantes puesto que no había cementerios. En ellos vivía un sector privilegiado de la ciudad, es decir, el clero. Esto nos permite obtener una imagen bastante fidedigna de las condiciones de vida de ese grupo y de las personas que eran enterradas en los templos”, apunta el Chiavazza, director del Museo del Área Fundacional.

En el caso particular de este templo franciscano, a partir de los trabajos que se están realizando en lo que fuera la entrada y el atrio del mismo, se estima que sus dimensiones originales era de 50 metros de largo por 15 metros de ancho.

Enterramientos de niños

Además de la reconstrucción de los órdenes arquitectónicos que se superponen en cinco estratos en el sitio, los arqueólogos hallaron los restos óseos de cinco recién nacidos y de tres adultos, pero siguen apareciendo huesos y se estima que se hallarán otros tres o cuantro esqueletos de individuos adultos.

“Lo notable de este hallazgo de los entierros de los bebés es que no encontramos ningún tipo de evidencia contextual que nos permita fecharlos como posteriores al terremoto, como en otros casos, en que se veía claramente que se trataba de víctimas del terremoto. A partir del análisis de los huesos estamos determinando la edad de la muerte, las causas del deceso y si fueron víctimas de alguna enfermedad. Asimismo, estamos descubriendo restos de lo que supuso la destrucción del terremoto, es decir, cómo se cayó el templo. Observamos que muchos de los restos fueron reutilizados”, explica el experto.

Chiavazza señala que la última capa más reciente del sitio indica que sirvió de refugio a personas que quedaron marginadas de la ciudad nueva después del terremoto. Las huellas permiten descubrir que cocinaban en fogones y no tenían buena alimentación.

“Para llegar a los enterramientos que estaban dentro de la iglesia del siglo XVIII hemos tenido que excavar una casa de personas de escasos recursos y hemos descubierto condiciones de vida muy difíciles. Es decir, mientras la ciudad estaba experimentando una gran expansión y modernización, aquí quedaban los marginados y los trabajadores. La información de esa vida cotidiana está aquí y saber leerla es fundamental para darle voz a esas personas que no tuvieron voz a través de la documentación conservada”, precisa.

Esta excavación, que ya lleva dos meses de trabajo y se estima que demandará por lo menos un mes más, está a cargo del arqueólogo Horacio Chiavazza quien cuenta con un equipo de estudiantes de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo. Los trabajos están siendo financiados por la Municipalidad de la Capital, con el aporte de la UNCuyo.

Desde hace quince años el municipio capitalino se ocupa de la salvaguarda de los bienes patrimoniales arqueológicos, del que es testimonio fundamental el Museo del Área Fundacional.

Patricia Rodón

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2 de Diciembre de 2016|21:29
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2 de Diciembre de 2016|21:29
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  1. el pozo que hicieron en menos de 20 dias en la esquina de beltran e ituzango, totalmente tapado al publico,,,,, debe haber guardado sin duda, valores historicos incalculables..... pero bueno. Ahi mismo en la escuela hay un playon que hicieron y obviamente nadie quiere sacar.... la escuela federico moreno deberia ser usada como museo y no ser mas escuela,,,,,
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