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Bush lo felicitó por su jonron

Se llama Barry Bonds, y es el Maradona del beísbol. Tiene 43 años, problemas con las drogas, es un hombre hosco, y fue acusado de perjurio. Una historia que merece ser contada.

El presidente estadounidense George Bush llamó por teléfono hoy a Barry Bonds y lo felicitó por romper el récord de jonrones de todos los tiempos de Grandes Ligas.

''Es un bateador realmente bueno'', dijo el presidente a los periodistas a su salida de una reunión. ''Le dije 'felicitaciones'''.

Bonds quebró el martes la marca de 755 cuadrangulares de Hank Aaron. El jugador de los Gigantes conectó su jonrón número 756 en San Francisco.

Bush dijo que fue un honor hablar con Bonds.

La historia

Barry Bonds es hoy el "Rey de los Jonrones" de las Ligas Mayores de béisbol, pero el fantasma del fraude y la mentira lo mantendrán con insomnio por mucho tiempo, antes de que su presunto vínculo con las drogas le permita llegar al Salón de la Fama.

El controversial y hosco "slugger" de 43 años, que hoy "arrasó" con su presencia en los medios de prensa de Estados Unidos al ascender a la cima de los cuadrangulares con 756, todavía tiene una deuda pendiente por perjurio ante un gran jurado federal, además de que su nombre ha estado asociado con el uso de sustancias prohibidas.

El "BB King" casi no ha respondido a las inquietudes de los medios de prensa ni antes ni después de alcanzar en la noche del martes la mágica cifra. Pocos monosílabos ante un mar de preguntas, lo cual refuerza los comentarios que lo han tildado de "arrogante, engreído y que no socializa con la prensa, los aficionados, sus compañeros y hasta con los managers".

Bonds, de los Gigantes de San Francisco, disparó el martes el cuadrangular 756 en las Grandes Ligas, que le permitió dejar atrás el récord de Hank Aaron (755), inalcanzable durante 33 años.

El presunto vínculo con las drogas de Bonds provoca que fuera de San Francisco, los fanáticos lo reciban con abucheos, silbidos y carteles de rechazo, como el que muestra un asterisco en señal de que el récord debe tener un señalamiento por estar manchado por el uso de esteroides.

En San Francisco no ha cedido el ambiente festivo, pero en Anaheim, Denver y Arizona, se produjo un estruendoso abucheo al trasmitirse las imágenes del batazo, que no aceptan los amantes del "fair play". Idénticas escenas se producirán seguramente en próximos días, cuando Bonds salga al terreno.

Sin embargo, el parco Aaron, quien no había querido referirse a su adversario, le extendió ahora un ramo de olivo en un gesto de caballerosidad y deportivismo.

"Voy a ser una gran estrella", dijo proféticamente Bonds a unos de sus compañeros cuando comenzó la escuela preparatoria. Pocos años después, en 1986, fue más osado al asegurarle durante los campos de entrenamiento a Jim Leyland, manager de los Piratas de Pittsburgh, "hombre, vas a necesitarme aquí".

Efectivamente, en sus primeros años con los Piratas, Bonds fue sinónimo de velocidad en el corrido de las bases, potente brazo, buena defensa y también fuerza ofensiva, pero carecía de un físico sobresaliente.

Pero en 1999 Bonds compareció al entrenamiento primaveral con un "físico renovado". Por esos días se comentó que "todo parecía haberse salido de proporción: sus brazos, su pecho, sus hombros, sus piernas, su cuello" y cuando le preguntaron respondió con una evasiva: "Es lo mismo que todos los años".

"Se sacaba la camiseta y lucía como una montaña de acné. Cualquiera que tuviese algo de calle sabía que Barry (Bonds) estaba tomando (suministrándose) algo serio", afirmó Jay Canizaro, quien jugó 55 partidos para San Francisco entre 1996 y 1999.

"Está usando Deca-Durabolin, testosterona y otros esteroides y hormonas", dice Canizaro que le respondió Greg Anderson, entrenador de Bonds, cuando le preguntó qué tomaba su discípulo.

A partir de su "transformación", las cifras ofensivas de Bonds se dispararon en espiral y en 2001 pegó 73 bambinazos, el récord actual para una temporada en la Gran Carpa.

Una investigación realizada por dos reporteros del diario "San Francisco Chronicle", que desembocó en un libro sobre el tema, precisa que Bonds desde hacía al menos cinco temporadas utilizaba sustancias para mejorar su rendimiento deportivo, incluidos esteroides y la hormona de crecimiento humano.

"Ni voy a mirar el libro. ¿Para qué? No hace falta", indicó Bonds, quien ha negado reiteradamente el empleo de estimulantes.

De acuerdo con artículos publicados en el diario, Bonds admitió ante un jurado investigador que había usado una sustancia transparente y una crema que le dio Anderson, una figura asociada al caso de los laboratorios Balco, que distribuyó esteroides a varios deportistas y originó un escándalo que todavía se investiga por las autoridades estadounidenses.

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2 de Diciembre de 2016|17:20
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