La última carta del testigo arrepentido

Antes de desaparecer, Ricardo Ferreyra Ervidia, que acusó a policías y a un fiscal de haberlo introducido a la fuerza como testigo encubierto en la investigación de un homicidio, presentó una carta en la Justicia Federal, para explicar por qué se iba de la provincia.

Antes de desaparecer con su familia, Ricardo Ferreyra Ervidia, el testigo encubierto falso y arrepentido en la causa por la muerte de Marcos Cardozo, escribió una carta en la que explicó los motivos de su viaje hacia un sitio desconocido.

La misiva, presentada en la Justicia Federal el lunes 23 de noviembre, fue escrita dos días antes, cuando, según relató Ferreyra Ervidia, la situación se hizo insostenible. Dijo que los policías que lo habían presionado para convertirse en testigo de un crimen que nunca vio, lo habían amenazado de muerte.

A continuación, el textual del manuscrito firmado por el “arrepentido” (con errores de sintaxis y ortografía):

Quien suscribe Ferreyra Ervidia, Ricardo Andrés, Señora Fiscal me voy de la provincia porque en horas de las mañana me vinieron a amenazar de muerte que adonde me escuenda me van a encontrar para pagar lo que estoy haciendo estoy muy asustado al igual que mi familia tememos por mi suegro y sus integrantes al igual los integrantes de mi mamá ya que me dijeron que los ivan a engarronar con un muerto para que terminen presos. por favor les pido ayuda por favor ya que digeron que son una familia muy grande. asta mi hijo pierde la escuela

Ferreyra Ervidia no es el único integrante de su familia con antecedentes carcelarios. Varios de sus familiares supieron estar imputados en causas sobre venta y compra de droga en Mendoza, y de allí el temor frente a la amenaza de ver a alguno de ellos acusado injustamente por la policía en un futuro crimen.

La aparición de Ferreyra Ervidia –es el testigo que afirmó que efectivos policiales lo obligaron a convertirse en testigo de una causa, con la complicidad del fiscal Fernando Giunta- reavivó una interna policial protagonizada por los efectivos de la Dirección de Investigaciones y la de Inteligencia Criminal.

A partir de este hecho se pudo confirmar que los policías señalados por el “arrepentido” no son de Investigaciones, como se barajó en un primero momento. Algunos son espías de Inteligencia y otros forman parte del personal de la Comisaría 11.

“Desde hace años, en Investigaciones trabajamos para ayudar a la Justicia a resolver casos, con un concepto diferente a la vieja policía. No ponemos las manos en el fuego por nadie, pero intentamos que esas cosas no pasen. En esta historia, por suerte, no hay personal nuestro”, afirmó una fuente policial que, por supuesto, pertenece a Investigaciones.
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