El alza de las retenciones dejará unos $ 8000 millones

El aumento en las retenciones a las exportaciones de trigo, soja, maíz, girasol y sus derivados, anunciada la semana pasada, junto con el alza de los derechos de exportación del petróleo y las naftas, conocida anteayer, permitirán al Gobierno sumar alrededor de $ 8000 millones adicionales a sus arcas el año próximo, que además no serán coparticipados con las provincias.

Según el diario la Nación, ambas medidas le permitirán a Cristina Fernández de Kirchner, alcanzar con más facilidad un superávit fiscal primario del 4% del producto bruto interno (PBI), un objetivo que dejó trascender durante la campaña electoral y en el que ya trabaja su futuro ministro de Economía, Martín Lousteau.

El alza impositiva cumple, en la óptica oficial, un doble papel en la lucha contra la inflación: mejora el frente fiscal y reduce el impacto de la suba de los precios de las materias primas que exporta la Argentina en el mercado interno. Economistas y empresarios señalan, no obstante, que la medida puede tener un impacto negativo sobre la inversión, la otra herramienta que el Gobierno quiere impulsar para contener las presiones inflacionarias.

Fuentes oficiales habían indicado semanas atrás que durante la transición se implementarían medidas para reforzar el superávit primario en unos $ 10.000 millones. El aumento en las retenciones cumplirá así prácticamente con esa meta, pero no será el único impulso que recibirán las arcas públicas: se sumarán también los aportes de los nuevos afiliados al régimen de reparto por la reforma previsional.

Se recaudarán unos $ 4800 millones más por el alza en las retenciones al agro y la agroindustria, según los cálculos oficiales. Otros 3200 millones serán aportados por el petróleo y las naftas, según tres estimaciones privadas. Pero el impacto sobre la caja oficial puede variar si persiste el alza de los precios del crudo o caen más de lo previsto las exportaciones petroleras.

De todos modos, los analistas coinciden en que no se requerirá mucho esfuerzo para mejorar la situación fiscal, aunque deberá moderarse algo el alza del gasto público, que hasta septiembre subió un 54,3% respecto del mismo período de 2006. Parte de ese aumento se explica por el impacto de la moratoria previsional, que implicó un salto del gasto por única vez este año y que, por ende, ya garantiza una desaceleración de las erogaciones en 2008. Otras subas, como la de los haberes jubilatorios y las asignaciones familiares, pegarán de lleno, a diferencia de este año donde sólo incidieron unos meses.
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