Recreo: noticia insólita, enfoques diferentes

El Mercurio es un diario tradicional de Chile y, en cierta medida, La Cuarta, también.

Lo que sucede es que el primero cultiva un periodismo académico y el otro...no. Pero es muy divertido por su lenguaje y la terminología no apta para desprevenidos.

Aquí te ofrecemos una noticia muy insólita, abordada por ambos periódicos:

El Mercurio

Un singular accidente

La "pasión desatada" sería la causante de un inusual accidente de tránsito en el que cuatro personas quedaron heridas de diversa consideración, en la madrugada de ayer en Las Condes.

Según fuentes policiales, cerca de las 4:30 horas, Cristián González López (29), en compañía de G. C. L. (40), chocó su vehículo contra el del coronel (r) de Carabineros Claudio Espinoza, el que iba con un amigo, en Av. Cristóbal Colón con Av. Américo Vespucio.

Éste sería un típico choque, de no ser por las declaraciones de testigos a la policía, quienes dijeron haber visto a la pareja haciendo sexo oral en el auto, lo que habría provocado que González perdiera el control del vehículo, y que tras el choque, éste saliera del auto con los pantalones abajo, lo que el sujeto negó.

Luego del accidente, González, la mujer y el amigo del ex policía, fueron trasladados hasta el Hospital del Salvador, los dos hombres con lesiones leves, mientras que la mujer quedó con fractura costal derecha. En tanto, el ex oficial, quien sufrió una fractura de clavícula, fue trasladado hasta el hospital Dipreca y luego al institucional.

La Cuarta

Califa se estrelló contra coronel (R) en Las Condes mientras le terminaban "lavado de cabeza"

Casi muere en tortazo por llevar warrior con la boca llena

Guatero del diablo bajó del auto chocado con pantalones en las rodillas y los ojitos como el maestro de Kung Fu. Según los que saben, cuarentona que atendía al tetera es tragasables en retiro de circo ruso.

Una pareja que iba a toda velocidad, ella agachada en posición de 90 grados a la izquierda y con la boca llena, y él con la mirada al frente y los ojitos blancos, chocó de frente contra un coronel en retiro de Carabineros.

Las causas del pencazo están siendo investigadas por la policía uniformada, pero todo apunta a que la culpa fue del cabro al que le iban haciendo el lavado de cabeza.

¡Crash!

El tortazo se produjo cerca de las 4 de la madrugada de ayer, en la esquina de las avenida Cristóbal Colón y Vespucio, en Las Condes.

Los sapos, bomberos, paramédicos y la yuta que llegaron al lugar pensaron que se trataba de un accidente más, de esos provocados por el exceso de copete, sueño o velocidad al chancho.
Sin embargo, la cuestión cambió de tono cuando al chofer del automóvil Citroen, C.G.L. (29), lo sacaron con los pantalones abajo, los calzoncillos en las rodillas y los ojos como el sensei de Kung Fu.

En el asiento del copiloto, los rescatistas encontraron toda doblada a una mujer conocida como la "Tragasables". La golosa fue identificada con las iniciales G.C.L., de 40 pirulos. La comadre reconoció que se estaba dirigiendo al país cuando escuchó el guaracazo y, debido a la posición en la que iba, se enterró la otra palanca -la de cambios- en el costillar y quedó con la cabeza abajo del manubrio.

El califa bajaba por Colón y el ex uniformado conducía por la misma avenida, pero hacia el oriente.

Versiones extraoficiales coinciden en que el tiritón postchampañazo y la apertura de los deditos de los pies hicieron que el tetera de campo soltara el manubrio y se pasara a la pista contraria, impactando de frente el auto manejado por el coronel (R) de Carabineros, Carlos Espinoza (47), jefe de seguridad de la muni de La Reina.

Debido al choque, el ex uniformado sufrió una fractura en la clavícula izquierda que lo mantiene internado en el Hospital de Carabineros.

El parrilla de gaucho, entre tanto, la sacó pelada, porque pese a que después acabó incrustado en un poste, sólo le encontraron un rasmillón en la cabeza de arriba.

El jefe de la 17a Comisaría de Las Condes, mayor René Mena, sólo confirmó que C.G.L. "no conducía atento".

Le salió bien salado el "momento"

Después de que le parcharon la cabeza en el Hospital del Salvador, C.G.L. concurrió a la Comisaría de Las Condes a ver el estado en que quedó su automóvil Citroen, en cuyo interior los policías hallaron latas de cerveza.

El socio llegó al cuartel caminando con las patas abiertas, despacito, como pingüino y acompañado de un amigo.

Ante las consultas de los periodistas, negó entre risotadas que la "Tragasables" le iba haciendo un mamón. También aseguró que iba solo su alma en el auto. ¡Saaaaaaaa!.

Lo único que hizo C.G. fue lamentar el condoro y resignarse a juntar plata para arreglar el auto, que quedó para la corneta.

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13 de diciembre de 2017 | 22:48
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