Sequía en Córdoba: liberan a los presos porque no tenían agua para darles

En la localidad de Salsipuedes, las autoridades de una comisaría tuvieron que tomar una decisión extrema, liberar a varios detenidos por contravenciones porque no tenían el suminsitro hídrico para darles. En tanto que las multas por derroche ascienden a $11.000 en algunos casos. El 60% de la comunidad no tiene agua para beber.

Córdoba. En medio de las angustias que provoca la crisis hídrica imperante en esta capital y su zona de influencia, las autoridades decidieron imponer multas de hasta 11.000 pesos a quienes incurran en derroches o excesos en el consumo de agua. En la localidad de Salsipuedes, donde el 60% de la población no tiene agua, se dispuso además un operativo de custodia con policías a los camiones repartidores de agua.

La situación en esa localidad cordobesa es crítica, al punto que en una comisaría varios detenidos por contravenciones fueron liberados porque no tienen agua en la seccional, mientras que otros fueron derivados a las cárceles de la capital provincial, según informó ayer la radio Cadena 3. "La comisaría no tiene agua, por lo que los detenidos fueron liberados provisionalmente", admitió el subcomisario.

Con el dispositivo de custodia que se organizó en esa población, distante unos 30 kilómetros de la ciudad de Córdoba, en las Sierras Chicas, se procura evitar ataques o saqueos. Sucede que el intendente municipal denunció anteayer que hubo agresiones verbales y físicas entre los vecinos y también hacia los camioneros. Sin embargo, no quedó radicada ninguna denuncia.

Entretanto, en la ciudad de Córdoba, el Ente Regulador de Servicios Públicos (Ersep) anunció que desde mañana entrará en vigencia un drástico plan para limitar el consumo de agua en sectores residenciales de la ciudad.

Se resolvió la colocación de cepos, sanciones con multas -van desde 39 a 11.000 pesos- y restricciones como la prohibición de regar jardines o llenar piscinas. Las autoridades del Ersep explicaron que el operativo apunta a generar "hábitos de no derroche" en la población.

A todo esto, sin la expectativa de lluvias inmediatas, la sequía golpea con fuerza en numerosos ciudades, como Río Ceballos, Mendiolaza y Unquillo, que padecen cortes del suministro.

En relación a los operativos con custodia policial que se organizaron en Salsipuedes, el intendente, Sergio Cornejo, dijo a LA NACION que fueron necesarios "ante la grave sensibilidad social y para evitar agresiones a los camiones". La ayuda recibida ayer es sólo temporaria y se esperan otros aportes del gobierno provincial, dijo Cornejo, quien reiteró que, si no hay lluvias, en una semana su pueblo se quedará sin agua.

En las comunas de Villa La Bolsa, Villa Anisacate y Valle de Anisacate -próximas a Alta Gracia- se produjeron imprevistas interrupciones del suministro porque la cooperativa de agua tuvo que hacer obras de urgencia en la toma del río, cuyo caudal está muy bajo.

La crisis hídrica repercute también con crudeza en Villa Carlos Paz, la primera en declarar la alerta roja. Un panorama similar se registra a lo largo de todo el circuito turístico del Valle de Punilla. En Cosquín tuvieron que apelar días atrás a cargar el agua cruda del río, porque la que ingresa a la planta de purificación es ínfima.
Extinción de incendios

En tanto, frente a la adversidad por la falta de agua, el dato alentador surgió de la extinción de los incendios que durante seis días consumieron cerca de 30.000 hectáreas de forestación en los límites de los departamentos de Punilla e Ischilín.

La escasez de agua también comenzó a sentirse en otras provincias. En San Luis ya rige desde anteayer y por 90 días la emergencia hídrica. El gobernador, Alberto Rodríguez Saá, tomó la decisión en una reunión de gabinete en la que se evaluó que la situación para el abastecimiento de agua ha empeorado mucho. Todos los organismos del Estado en San Luis deberán colaborar con la autoridad de aplicación para ahorrar agua. Según se afirmó oficialmente, la medida responde a que los niveles de los diques en San Luis continúan en baja, no hay pronóstico de lluvias y la escasez produjo la aparición de casos de diarrea en tres barrios de la ciudad capital.

Mientras tanto, en La Pampa, la ciudad de Realicó se convirtió ayer en la primera localidad de esa provincia en declarar la emergencia hídrica. Los concejales de la localidad de Realicó prohibieron el regado de plantas, el lavado de autos con mangueras y el llenado de piletas con agua potable. Además, pidieron al gobernador Oscar Jorge que construyera un nuevo acueducto para abastecerse a través de un nuevo acuífero cercano. La localidad , según señalaron, debe abastecerse de un acuífero que está sobreexplotado.
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