En un debate inédito, policías de Latinoamérica pondrán en foco a la “mano dura”

Esta vez, son los policías de diez países de América Latina los que lo afirman: las políticas de "mano dura" han sido ineficaces a la hora de prevenir y enfrentar al delito. Lo debatirán en un encuentro que empieza el miércoles en Nicaragua, con la participación de policías argentinos.

El término “mano dura” se ha utilizado tantas veces, que aparece como desgastado, vacío y con la inútil capacidad de designar a cosas contrapuestas.

También se ha universalizado: cualquiera que quiera hablar de orden, la pronunciará. Pero lo mismo harán quienes deseen referirse a la justicia, la seguridad y hasta a la fortaleza de carácter de un gobernante o a la fuerza de reclamo de un grupo de personas quejosas. Un padre firme, una madre rectora podrán ser portadores de esa mano endurecida.

Sin embargo, la aplicación de la “mano dura” a las políticas públicas de seguridad han resultado en Latinoamérica, un chasco. Eso las caracterizó prácticamente en los últimos 100 años, aunque no se conociera el término en cuestión y recién se lo empezara a aplicar en los años 90, en coincidencia con políticas económicas que requerían de un mayor control policial sobre las protestas. Vale decir: menos tolerancia a los reclamos sociales.

Como consecuencia, muchas fuerzas policiales del continente se vieron en el problema de que en lugar de garantizar la seguridad de las personas, estaban siendo los responsables de su inseguridad.

Desde el miércoles, el tema será el principal punto de análisis de la reunión anual de la Red Latinoamericana de Policías y Sociedad Civil en la ciudad nicaragüense de Managua.

Policías de diez países –entre ellos, de Argentina- abordarán lo que desde la organización ya se califica como “las estrategias de ´mano dura´ que no han sido eficaces en la región”.

Es Rachel Maître, la coordinadora de esta Red, quien lo analiza de esta forma: “Una de las premisas del trabajo es que los programas policiales de ´tolerancia cero´, así como las políticas de ´mano dura´ contra la delincuencia juvenil, en vigor desde hace más de una década y que se han mostrado ineficientes e incluso contraproducentes, llevando al reforzamiento y al mejor armamento de los grupos criminales.

¿Por qué el balance es negativo? Muestran sus resultados: “Las pandillas mexicanas, las maras centroamericanas y las bandas que operan en Colombia, Venezuela y Brasil –señalan desde la organización- muestran cada vez mayor organización y capacidad de ejercer la violencia, a menudo alimentada por el tráfico y el consumo de drogas”.

Y quienes lo analizan de este modo no son precisamente los organismos de Derechos Humanos, sino las propias fuerzas policiales y organizaciones sociales que intervienen en 10 países en la elaboración de políticas de seguridad.

Con estos datos sobre la mesa, los policías visitarán comisarías en Nicaragua e intercambiarán iniciativas diferentes a las que ya saben que no dan respuesta al problema.

Así, finalmente –y auspiciosamente para Latinoamérica- la Red realizará un mapeo de experiencias positivas con la idea de intercambiarlas, promoverlas. Con la esperanza de revertir la realidad violenta.

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20 de noviembre de 2017 | 17:47
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