El porqué de una ausencia

Varias veces en estos días nos han preguntado por qué la revista Serendipia no está en la feria del libro (y permítannos escribir el nombre de la muestra en minúscula, no porque nos invada un ataque saramaguiano, sino porque no nos da la cara para ponerlo con mayúsculas), así que creemos conveniente aprovechar la oportunidad para dejar en claro esta y otras cosas.
Un amigo escritor que está exponiendo en la feria dijo que lo nuestro era “una cruzada de uno solo”. Como, por algunos comentarios que hemos escuchado, esta parece ser la conclusión de varios, empecemos por este punto.

Que Serendipia esté ausente en la feria del libro no es una cruzada, es un reclamo pacífico, porque creemos que, en este caso, la ausencia es la mejor forma de disentir. Claro, habrá quienes sostengan que desde adentro se puede luchar mejor, y es una buena opción, pero nosotros ya hemos estado adentro, hemos participado en foros y hasta hemos hecho propuestas y demás, pero no ha habido cambios significativos en lo esencial, en lo que venimos reclamando desde hace tiempo: el respeto por el autor local, por las producciones independientes, por quienes están generando, desde otros espacios, esa cultura que después dos o tres políticos con los oídos mínimamente abiertos usan para demostrar su capacidad de gestión cultural.

Tienen razón quienes argumentan que, al menos, Indy-Gentes es un espacio y, de por sí, representa un gran paso. Tienen razón, pero ese “al menos” tira abajo gran parte del edificio. ¿Por qué conformarnos con un “al menos”? ¿Acaso Zediciones, con más de treinta títulos publicados, merece un “al menos”? ¿Acaso lo merecen los libros-objeto de Tortitas Caseras, que fusionan la plástica y la literatura? ¿Acaso un “al menos” es todo el reconocimiento para las editoriales Carbónico y Pan? ¿Un “al menos” es todo lo que le vamos a dar a Lêa por su esfuerzo de publicar cómics a todo color?

Por supuesto que no.

Y si, encima, ese “al menos” viene acompañado del amuchamiento en un espacio subterráneo, de difícil acceso, mal señalizado, caluroso y húmedo al que poca gente llega, entonces, ese “al menos” es nada.

O peor, es una falta de respeto.

“Que se torne visible la intensa actividad que realizan las escritoras y los escritores mendocinos y los aportes que sus obras representan para nuestra cultura”. Parece increíble que estas palabras pertenezcan al secretario de Cultura, Ricardo Scollo, refiriéndose a uno de los objetivos de la feria del libro (La Guía, noviembre 2009, pág. 3).

¿Está Scollo hablando de la misma feria en la que lo mejor de la producción literaria mendocina está en un subsuelo sucio?

Si es así, estamos en un problema.

No en un problema porque sea un subsuelo. Grandes movimientos de la historia han surgido desde los subsuelos. De hecho, creemos que necesariamente todo crece desde el pie –gracias, Violeta–, y hubiera funcionado como una buena metáfora que este movimiento literario en estado aún germinal (aunque dando sus primeros grandes pasos) tomara fuerza desde el sótano del ECA.

Pero acá no hay ninguna metáfora, acá hay una violencia simbólica clara. Acá hay un montón de ganas y de fuerzas (y en esto rescatamos el laburo de Daniel Potarchner y Claudio Brachetta, que han puesto lo mejor de ellos) tiradas al sótano, sepultados en un lindo ataúd con acceso directo.

No vamos a hacer un detalle de los nombres que pasaron por ese sótano, pero no nos equivocamos al afirmar que gran parte de los mejores autores mendocinos de la actualidad pasaron por allí en estos días, y sus palabras y sus ideas y sus textos rebotaron contra esas paredes claustrofóbicas para quedarse allí.

Presentaciones para nadie, charlas para cuatro o cinco, un espacio realmente insoportable.
¿Cómo, entonces, se puede hacer “visible la intensa actividad que realizan las escritoras y los escritores mendocinos”?

Con todo esto, al menos para nosotros, está claro que el respeto al escritor no es tal, por lo que la feria, en ese sentido, es un fracaso, y mientras siga siendo así, Serendipia no estará.
Entonces, si ya dejamos en claro que no es una cruzada, pasemos a eso de que somos “uno solo”. El observador atento habrá notado que hay varios nombres de autores, revistas y editoriales que no están en la feria, y les podemos garantizar (no vamos a dar nombres, pero conocemos a muchos de ellos y alguna vez hemos intercambiado opiniones) que no es una ausencia sin premeditación.

Sobre esto no nos extenderemos demasiado, de hecho, no iremos más allá. A buen lector, pocas palabras.

Una última observación y nos vamos.

Habrá quien pueda ver una contradicción en que uno de los autores de esta opinión haya publicado durante toda la semana breves notas en El Sol invitando a las actividades de la feria. Pues, tal contradicción no es tal, porque, en todo caso, la intención ha sido y siempre lo es, desde cualquier espacio, difundir y hacer conocer lo que se está escribiendo acá, y si un manojo de palabras sirve para que alguien se acerque a conocer la obra de uno de nuestros contemporáneos, pues ese manojo será liberado para que llegue a quien deba llegar.
Esto lleva implícito todo nuestro respeto y apoyo hacia quienes sí optaron por estar en la feria del libro, con quienes compartimos este camino lleno de obstáculos pero que de a poco vamos asfaltando para los que vienen atrás, porque, insistimos, lo nuestro no es una cruzada. No queremos convencer a nadie, no buscamos eso, sólo hacer ver nuestro descontento con un gobierno que maltrata a sus escritores.

Los autores: Alejandro Frías y Lorena Puebla son los responsables de la revista Serendipia.

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó0/10
Opiniones (1)
3 de Diciembre de 2016|16:58
2
ERROR
3 de Diciembre de 2016|16:58
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Queridos Cano y Lore En verdad que se siente la ausencia y eso que ya estaba prevenido. Y otras más, de autores y emprendimientos mendocinos. Pero Indygentes tiene que estar ahí, en el subsuelo. Mejorando las condiciones, sí. Pero ahí abajo. Ellos, los responsables, le hicieron un homenaje a Levy, a Concatti, a Fernández Cordón, algo que éstos no tuvieron a nivel de superficie. Exhibieron obras de primera como el libro de la Eli Drajer y puestos necesarios como el de Tortitas Caseras. Se me ocurre que en un ambiente aireado, iluminado, aséptico, se perdía atmósfera. Y en lo otro, siempre vamos a estar de acuerdo. La Feria tiene que ser mucho más. Creo en lo que dice Sonnia de que se vieron más los autores locales. El stand de San Martín vendió libros de E. Fernández Cordón, Hernán Schillagi, FernaG Toledo, al revés del año pasado cuando no se vendió un solo ejemplar. La Muni de Capital, con muy buen criterio, puso precios promocionales a todo el material y vendió de todo Increíble "Te con hielo" de Levy, a cinco mangos. Para que nos ubiquemos en este anonimato de las voces populares, tuve el privilegio de presentar a Serendipia en la feria palermitana de este año. Notaste que el gran ausente de la poesía local fue Rubén Valle? Pero se podían comprar algunas de sus obras. Un abrazo para todos.
    1
En Imágenes
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
28 de Noviembre de 2016
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016