Los necios, la ciencia y la conciencia

Una lectora solicita el origen de la palabra “necio”. Este adjetivo deriva del latín , voz formada por el adverbio de negación ne, que traducimos como “no”,  y el adjetivo scius, cuyo significado era “el que sabe”; asimismo, “sabio, perito, conocedor”. De la suma de los dos elementos, deriva el significado etimológico de “necio”: “el que no sabe lo que podía o debía saber, el ignorante”. Luego, posee una segunda acepción de “imprudente, falto de razón, terco”, más generalizada en el uso. Así, se han acuñado versos famosos, como los de Sor Juana, cuando decía:

“ Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis”.

También, dichos populares tales como “A palabras necias, oídos sordos”. En ambos casos, el adjetivo ha tomado la acepción de “imprudente o falto de razón”.

Lo interesante de la etimología de “necio” es su vinculación con el verbo latino scire, cuyo significado era “saber”. Ese vocablo ha dado al español palabras como “ciencia” y  las formas “consciencia” y “conciencia”, con sus derivados “consciente” e “inconsciente”.

La palabra “ciencia” deriva de la forma latina scientia, en la que se advierte claramente el parentesco con scire. En efecto, scientia designaba “lo que uno sabe, el saber, el conocimiento, la erudición”; de allí, entonces, nuestro concepto de “ciencia”.

Lo que nos resulta más difícil de imaginar es que “necio” pueda emparentarse con “conciencia” y “consciencia”. Pero el parentesco es claro: las dos palabras derivan de cum = con y scientia, de la que ya dimos el significado. Por lo tanto, de esa suma deriva “con saber, con conocimiento”. Siempre está en el corazón de todos estos términos ese núcleo significativo de “saber”.

Y a propósito, ¿por qué “conciencia” y “consciencia”? El Panhispánico de Dudas, que cito recurrentemente, nos advierte que los dos términos no son intercambiables en todos los contextos; en sentido moral, como “capacidad de distinguir entre el bien y el mal”, se usa solamente la forma “conciencia”; así, entonces, escribimos Algunos funcionarios parecen tener la conciencia adormecida. Con este sentido, forma varias locuciones, como tener mala conciencia, remorderle a alguien la conciencia, tener cargo de conciencia. En cambio, con el sentido general de “percepción o conocimiento”, se pueden usar las dos formas, aunque normalmente se prefiere la grafía más simple: Fulano no tiene conciencia (o consciencia) de sus limitaciones.

Donde no puede suprimirse la –s– es en los adjetivos “consciente” e “inconsciente”. En cambio, sí aparece suprimida en los verbos “concienciar” y “concientizar” y en los sustantivos “concienciación” y “concientización”.

Un consuelo: el Dr. Pedro Barcia, Presidente de la Academia Argentina de Letras, de reciente visita en Mendoza, ha anunciado una serie de simplificaciones ortográficas, a partir de 2010. Quizás entonces le digamos adiós definitivo a ese grupo de –sc– que, como una sabiduría oculta, nos hace posible, hoy, la relación entre vocablos como “necio”, “consciencia” y “ciencia”.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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5 de Diciembre de 2016|08:03
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5 de Diciembre de 2016|08:03
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  1. Nené, como siempre enseñándonos!! Nos surgió con mi marido otra duda: decreciendo e "in crescendo"? Entiendo que no se dice "increciendo" o sí? Como siempre muchas gracias!
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