Las nuevas prostitutas: Las "chicas caras" acostumbradas a cobrar por todo
Son adolescentes cuyos padres tienen buena posición económica, pero les dan dinero para que estén alejadas y no molesten. Ellas, acostumbradas a ésto, cobran hasta por las buenas notas de la escuela.

Las chicas mantienen sexo para tener más dinero aún y comprarse toda la ropa de marca, el celular más costoso o la notebook. "Lo hacen" con amigos, compañeros de cole, amigos de sus padres o desconocidos. "Lo hacen" arriba del taxi, cuando viajan en un micro, en el baño de una disco, en un departamento o en un hotel.

Cuando cobran tras hacerlo no se identifican como prostitutas pero sí lo consideran como su "primera práctica laboral", donde el cuerpo es la herramienta justa para acceder a cuanto desean en el mismo momento en que lo desean. Es que son infernalmente consumistas.

Están abrumadas por lazos familiares rotos, pervertidos o ahogados en algunos casos o bien tienen padres ausentes, en la mayoría. Capaces de romper con esa idea que relaciona la entrega sexual con el placer o el amor: "Eso es ingenuidad", dicen ellas.

En una investigación realizada por  la periodista Teresita Ferrari, tras lo cual escribió y publicó un libro llamado "Chicas caras" de la editorial Atlántida, surge que los hijos, desde chicos cobran por todo y sus padres pagan todo con tal de sacárselos de encima. Todo está valorado en términos de dinero.  Los casos analizados en el libro sobre estas chicas, "
no ven a su alrededor un sistema amoroso. No reciben una educación sentimental: por ello, no tienen en absoluto marcado el valor del amor. Salen bien en el examen porque reciben dinero; se diploman porque les regalan un departamento; visitan a la abuela porque tendrán efectivo para el fin de semana... y así todo", dice la autora, quien también se refiere a estas niñas como "hijos subvencionados que todo lo hacen por el cash".


Una dice:

"Todas quieren ser como Wanda Nara, que de la nada lo tiene todo. Sale en la tele, es rubia, consiguió un novio y se casó como Carolina de Mónaco".

Otra piensa:

"Me gusta la plata y eso no está mal. Mi padre siempre nos dijo que tener es poder y a él le va bien con esa teoría. Si no tenés nada, sos esclavo del que te da laburo. Yo ni pienso en eso. Lo que quiero es tener lo mío: haré una carrera -ni idea cuál, por ahí psicología- y aquí no volveré nunca más. Tampoco quiero seguir cobrando cuando tenga mi carrera y ya esté en edad de heredar. Mientras tanto me hago valer".

Y está la que dice:

"Un día mi papá me pidió que lo acompañara a un remate de ganado, aquí cerca. Vendían una tropilla de raza y estaban todos los cabezotes de la zona. Entre ellos un estanciero de aquí, padre de una amiga mía: el tipo está que se parte de lindo. Comió con nosotros y en un momento en que mi viejo se fue a saludar a alguien, me encaró: 'Vos y yo nos tendríamos que ver más seguido, ¿no?'. Me di cuenta de que quería hacerlo y no demoré en decirle que sí. Nos encontramos la semana siguiente en Rosario. Yo fui a hacer unos trámites y él estaba en una reunión de cerealeros. Nos fuimos dos días a un hotel divino y nos matamos. Yo llamaba y mentía que estaba en la quinta de una amiga. Me dio una fortuna por los dos días. Con ese dinero me compré de todo".

La autora, acto seguido, reconoce en su libro: "Me corre un escalofrío cuando pienso en el encuentro de una chica aún adolescente y el señor rico, padre de una compañera y amigo de su propio padre. ¿Cómo se programan dos días 'de amor' en un hotel exclusivo? ¿Qué se dijeron al instalarse? ¿Cómo se despidieron? ¿Qué hay de los futuros encuentros en el pueblo, inevitables?".


Pero estas chicas no se ven a sí mismas como prostitutas, porque aseguran que no están en la calle, no van a prostíbulos y son de clase media alta en general. Se ven a sí mismas como una especie de gatúbela, un modelo que copian de la televisión, y su cuerpo es un trofeo que negociar.

El futuro de las chicas es incierto, pueden seguir siendo prostituídas de esta manera, hasta que se den cuenta del precio que están pagando por esta vida. Son rapaces y audaces: el trabajo no les cuadra, en este sentido. Ganar el dinero con facilidad es una trampa más que tentadora: es mortal. Una de las entrevistadas dice que no se va a deslomar por un sueldito mensual.

Para la autora de este libro, la  sociedad debe conocer siempre las cosas que le pasan y debiera tomar todos los recaudos para ver cómo se ayuda a este grupo de chicas que nos pertenecen. Más de una de ellas bien pueden ser nuestras hijas.

Fuente Diario Río Negro.

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2 de Septiembre de 2014|18:11
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2 de Septiembre de 2014|18:11
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pensando21 de Junio de 2014|21:11
estas chicas no podrían hacer esto, si no existieran los malparidos que están dispuestos a pagarles, y por lo que dice la nota, hay muchos. No leo en los comentarios que tal vez existan millones de hijos de mil p... hombres capaces de voltearse a una amiga de su hija, a una hija de un amigo. Realmente el poder de los hombres con plata da asco. Estos mal nacidos son muchos más que estas chicas, seguramente, y a ellos no se los juzga.
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natalia279 de Noviembre de 2009|17:19
Es verdad que se le quita el valor al AMOR, y todo se cosifica. La crianza que los padres aportan, sobre todo en los primeros años de la vida de un niño. marca la personalidad y los valores de la persona. Ni hablar que en la adolescencia tb es muy importante la figura de un adulto ejemplar. Saludos!
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qlebra9 de Noviembre de 2009|13:05
si la pendeja salió vaga y putona lo decidió todo ella no es culpa de los padres todo lo q hacen sus hijos esa es la idea que tienen todos acá. entonces jamas habría salido un gran humanista de un par de padres hijos de puta.
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guillermo19559 de Noviembre de 2009|01:45
Una de las dos fotos que ilustran este artículo es de Jessica Biel, una actriz norteamericana medianamente conocida (El Ilusionista y otras películas). Esta mina ¿tiene algo que ver con el tema o la ligó de arriba por estar ligera de ropas?
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nostalgico8 de Noviembre de 2009|17:40
LOS ÚNICOS RESPONSABLES son los PADRES, que en su mayoría están ausentes, les importa un comino sus hijos, su mujer, su hogar. Porque esas chicas que se prostituyen son los padres de sus asmigas, no se dan cuenta que sus amigas seguramente lo están haciendo con su padre. Perso esa es la educación que recibieron en sus hogares -si asi se los puede llamar-, donde nadie se intereso por ellas, simplemente como dice la nota, se las querian sacar de encima. UNA PENA, PERO ES LA REALIDAD DE MUCHISIMOS HOGARES ARGENTINOS. MUCHOS MAS DE LOS QUE NOS IMAGINAMOS.
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laur8 de Noviembre de 2009|14:25
..solo dejo esa preguntita..que sean consumistas, vagas etc...mucho tienen que ver la educacion que estan recibiendo y no solo en el colegio... hay mucho hogar enfermo..lamentablemente..
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franky8 de Noviembre de 2009|11:54
LAS MUJERES EN EL FUTURO INMEDIATO VAN A TENER UNA FUERTE COMPETENCIA DESLEAL EN ESTE PEQUEÑO ( ESPERO QUE SEA PEQUEÑO) GRUPO DE MUJERES QUE JUEGAN SIN CODIGOS, SIN REGLAS Y USANDO NO PRECISAMENTE LA MATERIA GRIS PARA LLEGAR A DONDE QUIERAN. NO ME LAS IMAGINO CONSIGUIENDO BUENAS NOTAS, GRACIAS A ESAS BUENAS NOTAS, RECIBIENDO UN TITULO, GRACIAS A ESE TITULO LLEGAR A SER DIRIGENTES, JUEZAS, ETC., EL FUTURO DIRÁ .
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cocodrilo8 de Noviembre de 2009|11:41
DETRAS DE UNA PROSTITUTA, HAY UNA GANDULA O VAGA, QUE NO LE GUSTA TRABAJAR COMO EL RETO DE LOS MORTALES. EL TRABAJAR ES PARA LOS MEMOS, ELLAN QUIEREN DINERITO RAPIDO Y CON POCO ESFUERZO. CASI TODAS ELLAS TRABAJAN ACOSTADAS. ES EL UNICO CURRO, EN DONDE SE TRABAJABA ACOSTADO.
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