Deportes

Hindú sumó su cuarto título consecutivo

Hindú se alzó con su cuarto título consecutivo, se consagró como monarca absoluto del rugby porteño y consolidó una forma de sentir el juego y un estilo ofensivo que ha dejado su marca.

La clave se encuentra en la prédica más que en el juego en sí, ya que hace quince años desde la primera división hasta los "mosquitos", por los infantiles, todos apuestan a la misma forma de desarrollar y sentir el rugby.

Este tetracampeonato es la consagración absoluta de una educación de carácter ofensiva y la decisión de mantener los principios sin importar los obstáculos y las adversidades.

El primer festejo de Hindú llegó en 1996, pero tuvo sabor a poco ya que fue compartido con Atlético del Rosario; de aquel equipo ya formaban parte dos muchachos que hasta hoy son fundamentales: Nicolás y Juan de la Cruz Fernández Miranda.

Los hermanos, como pareja de medios y organizadores de juego, son las piedras basales de este estilo que se predica en Don Torcuato y que fue creciendo desde ese título hasta esta consagración histórica.

Esta temporada Hindú la ganó de punta a punta, nunca estuvo en discusión su superioridad colectiva por sobre el resto, atacó más y mejor que todos (marcó 111 tries), y también consagró campeón a la Intermedia, redondeando un año inolvidable.

Con este cuarto título alcanzó el récord de Alumni entre 1989 y 1992, con el detalle que nada parece detener la marcha ascendente de este club.    

La diferencia es el aceitado desempeño colectivo que demuestran todas las divisiones mayores (primera, intermedia, pre y menores de 22) que se transmite como una catarata a todo el rugby juvenil e infantil de la institución.

Esto posibilita el constante recambio de jugadores, ya sea por lesiones, convocatorias, suspensiones o retiros, en todas las posiciones sin alterar el funcionamiento colectivo.

Así, además de la experiencia de los hermanos Fernández Miranda y el recién retirado Lucas Ostiglia, aparecen jóvenes valores como Santiago Fernández -hoy en los Pumas-, Belisario Agulla y Mateo Iachetti.

Este constante recambio como rueda de auxilio y la aparición de figuras desequilibrantes como Agulla o Fernández, ilusionan a todos y asustan a los demás competidores que por el momento parecen no encontrar el camino para doblegar una manera de pensar, sentir y vivir el rugby.
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10 de Diciembre de 2016|18:09
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