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Golf: Villegas el contorsionista del green

Sus contorsiones con el putter lo hicieron famoso, pero también sus triunfos en el PGA Tour, donde ingresó en la elite del golf mundial.

El colombiano Camilo Villegas es un especialista en contorsiones cuando esta en el green, esto le ha valido el sobrenombre de Hombre araña del golf, esto ha sido una atracción para los sponsor que decidieron apoyarlo.

Para él es un sueño recurrente: quiere llegar al tee de salida del hoyo 1 pero está retrasado, sabe que el tiempo no le alcanzará. El desenlace es siempre el mismo: queda eliminado del torneo.

 El enorme alivio viene a eso de las 4 de la mañana, cuando se despierta de manera repentina y vuelve a la realidad. Hasta en sus mecanismos del subconsciente, Camilo Villegas se toma el golf en forma responsable.

Tantos años de preparación técnica, física y mental lo convirtieron a los 27 años en el mejor golfista colombiano de todos los tiempos y en el ídolo deportivo de su país después del retiro del piloto de Fórmula 1 Juan Pablo Montoya. 

Camilo, nacido en Medellín, es un estudioso de este deporte. A los 23 años, justo antes de incorporarse al PGA Tour, les pidió a su caddie y a su entrenador que le anotaran todo lo que hizo mal durante su temporada en el Nationwide Tour para corregir esos errores y mejorar detalles de juego.

 Hoy, siendo 19º en el ranking mundial, mantiene la misma rigurosidad, seguramente adquirida de su paso entre 2000 y 2004 por la Universidad de Florida, adonde llegó por una beca tras sus brillantes actuaciones en Colombia a nivel nacional. 

Pero el antioqueño no se ganó fama por sus sesudos entrenamientos, sino por una manera muy particular de leer las caídas en el green: se retuerce sobre el césped plegando su pierna derecha y estirando la izquierda; se apoya con el putter de un lado y con una de sus manos del otro.

 En un primer momento, la contorsión causó gracia y extrañeza entre los espectadores, pero ya es una marca registrada del PGA Tour. Tanto es así que, para todo el mundo, Villegas pasó a ser el Hombre Araña. "Fue una postura casual, improvisada en  2005, en un torneo del Nationwide Tour, estaba muy mal con el putting. Me empecé a agachar para leer mejor las caídas. Tanto me agaché y tan bien me fue que desde entonces adopté esa postura, pero no siempre. En ciertas ocasiones me siento cómodo", explica. 

Lo del Hombre Araña no queda en una simple anécdota: a Camilo le sirvió para crear un atractivo producto y cautivar sponsors de los mercados de los Estados Unidos, Europa y Asia, ávidos por nuevas estrellas.

 Su figura se agigantó luego de las conquistas en 2008 de los últimos dos torneos de la FedEx Cup, el BMW Championship y el The Tour Championship, que lo catapultaron dentro de la elite.

En el manejo de su imagen, el "Tiger Latino", como también lo apodan, también recurrió a una colorida, vistosa y moderna vestimenta, cuyo mentor es el diseñador de moda Johan Lindeberg. Su físico cincelado, su desparpajo y su aire optimista y fresco terminan de redondear una mercadería preciada para las agencias de publicidad y la TV alrededor del globo. 

El diario El Espectador, de Colombia, observa en Villegas la ilusión de un nuevo país: exitoso, tranquilo, seguro, buena persona, inteligente y metido en la pelea por la cúspide ante los mejores del mundo.

Es un bicho raro en una nación pródiga en ciclistas, patinadores y boxeadores, donde el sufrimiento y la tragedia han caminado de la mano del deporte. Si el fútbol colombiano atrae multitudes, el golf sigue siendo considerado una disciplina exclusiva, con apenas 50 canchas repartidas en territorio cafetero. Con todo, Camilo desató una fiebre que era impensada hace pocos años, pero él mismo baja los decibeles del fenómeno: "No soy un héroe nacional, sólo soy un deportista". 

Rogelio González, su primer entrenador, comentó que desde los 7 años fue criado al estilo de Tiger Woods, pero Villegas rehuye de la comparación. "Fui criado muy diferente.

La vida de Tiger, desde pequeño, fue orientada hacia el golf. Golf, golf y sólo golf. En mi casa siempre me apoyaron, pero con la opción de que eligiera lo que quería hacer. Golf, tenis, fútbol, y con la importancia sobre todo de infundirme el estudio.

Era realista, sabía que el trabajo de golfista iba a ser muy complicado y me basé en el estudio. Según se fueron dando los resultados, me convencí de que quería ser profesional". Camilo cumplió con el mandato, porque en la Universidad de Florida luchó y finalmente aprendió el inglés a la perfección, e incluso se graduó en la carrera de Administración de Empresas. 

No le gusta hablar sobre su vida personal, pero vive en Júpiter, Florida, donde también residen otros miembros del PGA Tour.

Esquivó rumores de romances, aunque últimamente las fotos resultaron elocuentes: se mostró con su novia María Ochoa, que también integra su lista de Twitter.

En los ratos libres se sube a una bicicleta, que lo libera del stress del circuito y de las exigencias comerciales, manejadas por IMG. "Los golfistas no somos máquinas, y en cada jornada aprendo a tomar los días malos con mayor tranquilidad.

No me puedo mortificar por un bogey o un doble bogey. Se me haría eterna la temporada", comenta el hombre a quien el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, condecoró con la Orden de San Carlos en el grado de comendador. 

Entre la idolatría desmesurada, las tentaciones y otros peligros derivados de la fama, equilibrio es su palabra clave en el desarrollo de su carrera. "En mi caso, la cuestión es lograr un buen equilibrio para tener una vida privada y una vida deportiva", jura Villegas, cuyo papel de superhéroe, a fin de cuentas, es sólo un juego. 

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7 de Diciembre de 2016|13:06
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