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A un año de la tormentosa gestión de Maradona en la Selección

Enfrentamientos y polémicas con distintos personajes y situaciones marcaron a fuego el primer año de gestión del DT al frente de la Selección, angustiosamente clasificada para el Mundial.

Los cruces con Julio Grondona, Juan Román Riquelme y en especial con Carlos Bilardo, apartaron la mirada del plano estrictamente deportivo.

Con el titular de la AFA se produjo el primer cortocircuito ante la negativa de sumar a Oscar Ruggeri al cuerpo técnico, mientras que el choque con Riquelme se dio por dichos públicos del seleccionador.

Sin embargo, y casi desde el comienzo de su ciclo, Maradona protagonizó varios desencuentros con Bilardo, quizás el hombre que más lo protegió durante su carrera como futbolista.

En la lista de entredichos también pasaron Sergio Batista y José Luis Brown, ex compañeros en la selección campeona del `86, y los directivos de River, tras la polémica por el césped del estadio Monumental.

A lo largo de este año, Maradona convocó a más de 70 jugadores en busca de una base, incluidos muchos del medio local, que luego se incorporaron al grupo estable.

Su idea de formar una selección local fue interesante, aunque los dos rivales elegidos para confrontar (Panamá y Ghana) no resultaron la medida esperada.

El 4 de noviembre de 2008 el recordado futbolista fue presentado oficialmente como nuevo conductor del equipo nacional en el predio de Ezeiza.

Acompañado por el titular de la AFA, Julio Grondona, y en medio de un gran revuelo, Maradona iniciaba su ciclo como entrenador de la selección, un lugar que venía reclamando desde mucho tiempo atrás.

Tras la precipitada salida de Alfio Basile, harto de la falta de compromiso de muchos jugadores, se barajaban los nombres de Carlos Bianchi -el preferido de la gente- y de Maradona.

Sin embargo, Noray Nakis, un dirigente de Deportivo Armenio y viejo adláter de Grondona, se encargó de convencer al mandamás de la AFA de contratar al ex capitán.

También intercedieron a favor de Maradona los hijos de Grondona: Julio Ricardo, actual presidente de Arsenal, y Humberto, ex entrenador de Racing, con aspiraciones de sumarse al flamante cuerpo técnico.

Junto a Maradona también volvía Bilardo, aunque esta vez como mánager de las selecciones nacionales, pero su rol dio lugar a diversas interpretaciones.

Dos semanas después llegó el debut en un amistoso contra Escocia, en Glasgow, donde paradójicamente Maradona había hecho su presentación con la selección mayor en 1979.

Fue triunfo por 1 a 0, y con un buen rendimiento colectivo, que se repitió en enero de este año al ganarle a Francia por 2 a 0 en París.

A la luz de esos resultados, y en una de sus tantas aparicionesen los medios, el seleccionador tiró a fines del año pasado la primera piedra: "Grondona puso a Bilardo por si yo fallaba".

Ahí empezaron, por los menos públicamente, las primeras diferencias con Bilardo, quien siempre trató de mantenerse en un segundo plano pero no pudo disimular su afán de protagonismo.

En marzo de este año, y mientras se preparaba para el debut oficial -contra Venezuela por las eliminatorias- Maradona padeció el desplante de Juan Román Riquelme, quien renunció a la selección por unos dichos del entrenador en un programa televisivo.

"Román, estacionado en el medio, no me sirve", sentenció entre otras Maradona para ventilar públicamente su opinión sobre el juego del talentoso volante de Boca.

Finalmente y en el marco de otra situación que atrajo la atención de todos los medios, Riquelme anunció su salida en un noticiero, anunciando que se resignaba a ver el Mundial "por televisión".

La goleada a los venezolanos (4-0) calmó los ánimos, aunque volvieron a crisparse pocos días después con la inesperada e ignominiosa derrota ante la débil Bolivia en la altura de La Paz.

Fue un 6 a 1 inolvidable para los bolivianos, pero también para Maradona, quien empezó a sufrir las primeras críticas impiadosas de su tormentosa gestión.

Antes y después siguieron sus críticas al desempeño de  Bilardo (a quien quiere ver exclusivamente en tareas de mánager), también llegó el pálido triunfo sobre Colombia y la derrota con Ecuador, que complicó el camino al Mundial.

Furioso por el mal estado del campo de la cancha de River, Maradona pidió que el trascendental duelo ante Brasil se jugara en Rosario para tener al público más cerca.

La multitud que rugía en la cancha de Rosario Central no amilanó a los brasileños, quienes ganaron por 3-1 con autoridad, y a esa caída se le sumó otra ante Paraguay, que se impuso por 1 a 0 en Asunción.

Todo lo demás es muy reciente, la selección ganó los dos últimos partidos contra Perú (2-1) y Uruguay (1-0) para asegurarse el boleto a Sudáfrica.

Lejos de calmarse, Maradona siguió polemizando, especialmente con la prensa, a cuyos representantes les lanzó groserías irreproducibles tras haber ganado con lo justo en Montevideo.

 
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