Podría aumentar y faltar la carne

Y aunque las cifras sean positivas y optimistas en producción, exportaciones y consumo per capita en el mercado interno sólo se sostienen por la faena de hembras pero se mata a las madres y el año que viene habrá entre 3 y 4 millones de terneros menos.

La ganadería argentina profundizó la crisis en la que entró hace tres años. La menor producción de carne impactará en los precios de la hacienda, que podrían subir en 2010 hasta el 30%, y en los valores de los cortes a los consumidores, que se elevarían un 15 por ciento. Para especialistas, la cadena de comercialización podría absorber la mitad de la suba

Y aunque las cifras sean positivas y optimistas en producción, exportaciones y consumo per capita en el mercado interno sólo se sostienen por la faena de hembras pero se mata a las madres y el año que viene habrá entre 3 y 4 millones de terneros menos.

Sin embargo, esos animales no nacieron porque sus madres fueron enviadas al matadero y su faltante podría generar una merma de carne del orden de las 600.000 toneladas, lo que obligará a reducir el consumo per cápita entre 12 y 15 kilos anuales.

El stock ganadero a través de la medición de la vacunación contra la fiebre aftosa que coordina el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria marca el ritmo de la desinversión y se prevé que el año próximo la Argentina tendrá 52 millones de cabezas, ocho millones menos que en 2007.

Por su parte, el informe mensual de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes de la República Argentina comprara los primeros nueve meses de 2009 con igual período de 2008, el consumo interno de cortes vacunos trepó hasta los 73,2 kilos per cápita; la producción de carne aumentó el 11,6% y las exportaciones que siguen restringidas y administradas por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno crecieron el 56,7%. Para lograr estos resultados, se faenaron 12,2 millones de cabezas, 1,2 millones más que en 2008. Más de la mitad de ese incremento, unas 650.000 cabezas, eran hembras.
 
Técnicamente, cuando las vacas representan más del 40% del total de la faena se considera que se está en proceso de liquidación de vientres. O, en otras palabras, que los ganaderos están desinvirtiendo en su negocio.
Todo es fruto de las políticas públicas y de la fenomenal sequía que estamos pasando. La carne que deberíamos comer más adelante nos la estamos comiendo ahora según informa el diario La Nación.

Que hasta ahora no haya faltado la carne se debió a la fuerte actividad en el engorde de ganado a corral o feedlots, que en agosto y en septiembre llegaron a entregar unas 600.000 cabezas mensuales. Este esquema, basado en los subsidios que paga la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, entró en crisis cuando se denunciaron irregularidades en los pagos y lo que debe el Estado es de no menos de 1050 millones de pesos.
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19 de septiembre de 2017 | 19:41
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