Las soluciones lingüísticas y las que no lo son

¡Ojalá mucha gente se preocupara por el uso normativo de los términos! Una vez más, respondo a las inquietudes de Pepa. Antes de la asunción de nuestra primera mandataria, nadie se cuestionaba cómo formar el femenino de “presidente”. Entonces, las que somos madres concurríamos a las reuniones de la cooperadora escolar y conversábamos con la “presidenta” de las mismas. Ninguna de nosotras se preguntaba sobre la legitimidad de esa forma femenina. Pero, claro está, la función pública no estaba en juego. Tampoco nadie se cuestionaba acerca de la legitimidad de decir “clienta”, si el cliente era una mujer.

 

El problema surgió cuando hubo que designar a nuestra primera dama: por un lado, está la solución lingüística, que ya hemos dado; por otro, el asunto legal, pues desde el punto de vista constitucional, en la segunda sección de la Carta Magna, a partir del artículo 87, -y estoy hablando de la enmienda de 1994- siempre se habla de la figura de “presidente”, sin especificación de sexo: “El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de ‘Presidente de la Nación Argentina’". Bien lo especifica entonces la Constitución: se trata del nombre del título, no de la persona que lo ejerce.

 

Otras formas que pueden ser conflictivas son: “gobernante”  y “gobernanta”, pues mientras el primero designa, cuando es adjetivo, “al que gobierna”, como en la expresión “partido gobernante”, y cuando es sustantivo “al hombre que se mete a gobernar algo”, como en “gobernante con pocos recursos”, el segundo, referido a la mujer, le asigna funciones de servicio en una casa o encargada de su administración. La lectora puede también verificar qué ocurre con “asistente” y “asistenta”.

 

En el otro extremo, ¡qué rechazo al masculino “modisto”, a partir del conocido femenino “modista”! Y la forma “estratega”, que la mayoría de nosotros usa como masculino (el estratega) y como femenino (la estratega), ¿sabía Ud. que alguna vez se aceptó para el masculino “estratego”, que todavía figura en el Diccionario de la Academia, pero que hoy es forma desaconsejada?

 

Concluyo, pues, con un consejo: en el ámbito coloquial, en el uso periodístico, también en el uso formal no legal, es correcto decir “la presidenta”; en el ámbito legal, circunscripto a las funciones de gobierno, sería aconsejable mantener la designación de “presidente” establecida por la Constitución.

 

Incluso, para dar por terminado el tema, llegará un momento en que se imponga el uso y en que la forma femenina ocupe el lugar que le corresponde, también en textos de carácter jurídico. Cierro con la cita textual del  Diccionario panhispánico de dudas: “Por su terminación, puede funcionar como común en cuanto al género (el/la presidente); pero el uso mayoritario ha consolidado el femenino específico presidenta”.

 

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

Opiniones (8)
9 de Diciembre de 2016|05:28
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9 de Diciembre de 2016|05:28
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  1. En el caso especìfico de quien hoy ejerce la presidencia de la naciòn, existe una forma de referirse a ella que personalmente me resulta molesta. En casi todos los medios, se hace referencia a ella como "Cristina" omo si fuese la prima o la hermana de quien escribe el artículo o da la noticia. Y me molesta porque no he visto que se refieran del mismo modo a otros presidentes argentinos o del exterior. Nunca leí ni escuché en los medios mencionar a "Carlos Saúl", a "Ramón", a "Adolfo", a "Eduardo", a "Raúl Ricardo", a "Fernando", a "George", a "Bill" o a otros presidentes por sus nombres de pila. Creo que en este caso se trata de una "ninguneada", consciente o inconsciente, debido a su género. Y aunque yo no la voté y me resulta desagradable por dónde se la mire, creo que deberìa respetarse su investidura cuando los medios se refieren a ella. Saludos y muy interesantes sus artículos.
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  2. Si, más que un comentario, mandaste una nota! Qué pena tener que explicar tanto algo tan sencillo! Es verdad, lo lingüístico no se debe confundir con la discriminación por género. Lamentablemente, casi todas las exposiciones al respecto, son abordadas desde un odio irrelevante, un resentimiento innecesario, que manifiestan ciertas mujeres, "aprovechándose" de serlo. Por tanto, Flor, no pienso distinto de ti. cuando digo que estos debates son al pedo, lo digo porque, en general, se dan en ámbitos ejecutivos, donde disfrazan la inacción con debates de este tipo, más propios de claustros y de teóricos. Gracias por todo el tiempo que me dedicaste. Una vez más, y creo que es la bandera que necesitamos, pensemos desde las coincidencias. Pienso igual que vos, pero sería bueno que se trabaje más en los ámbitos ejecutivos y que dejen estos debates a quienes les corresponden, como Nené y vos. Saludos, QMC.
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  3. Uno de los grandes problemas que tenemos los argentinos es el mezclar todo "igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches", tal como lo enuncia Discéplo en la década del 30 en su famoso tango. Los ámbitos de discusión se deben delimitar para no producir equívocos. Es por ello que me parece fuera de lugar el comentario del lector QMC, por cuanto no se trata de un debate el decir presidente o presidenta, sino un aporte para mejorar la forma de expresarnos y quitarle un espacio a la ignorancia en esto de hablar cada día mejor. Repensar lo que decimos diariamente, no es una esterilidad ya que lenguaje y pensamiento van de la mano. Desgraciadamente, así como tenemos un gran porcentaje de pobres e indigentes materiales por el saqueo sistemático de las clases dirigentes y por nuestra escasa participación como ciudadanos en la cosa pública, así también nos han robado las palabras y nos han dejado solamente un repertorio acotado de marginalidad que se emplea cotidianamente, tal como lo hace el mencionado lector. Repensar significa percibir el trasfondo ideológico que conllevan determinadas palabras, como así también, la valoración o desvalorización social que manifiestan determinados términos. Es así que QMC confunde lo lingüístico, motivo de la nota, con la discriminación por género, ¿o es que los presidentes, maestros, legisladores y otros funcionarios varones han sido ejemplo de virtudes ciudadanas tales como la honestidad y la honorabilidad que predica el lector y que le exige a las "féminas"? Precisamente y para terminar, Fontanarrosa vio muy bien el problema acerca de la COSTUMBRE de emplear ciertos términos. Eso significa que el uso de determinados vocablos en Argentina forman parte de los hábitos y como estos no se piensan sino que que se hacen automáticamente, por ejemplo, lavarse los dientes, así sucede con las palabras. Peligroso, ¿no?. Gracias, Nené por seguir enseñándonos on-line.
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  4. medico o medica
    ¡Gracias Pepa¡ Dando una vuelta de tuerca al asunto, ¿por qué no decir que lo correcto es medica y que los medicos debieran llamarse medicas, igual ingenieras, presidentas. No es juego limpio, me dirán, entonces una solucion salomonica es dejar el género a las profesiones. Si seguimos asi dejaremos de decir escritora, inventora, partera, heroina,etc.
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  5. Reenviaré su respuesta a cientos de amigos que se resisten a llamar "presidenta" a Cristina Fernández, solamente por antipatía a su persona - opinión que comparto- pero que no nada tiene que ver con el uso de la lengua. Si fuera por ellos, todavía hablaríamos en latín y las mujeres no tendríamos derecho a voto. Muchas gracias otra vez.
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  6. lenguajes que piensan
    En castellano el sexo es importante, no lo es en ingles, seguramente el idioma piensa por si solo, pero nuestro idioma es el castellano no el ingles. Si nuestro idioma fuera la lengua franca podríamos imponer que el ingles use sexo en los sustantivos y adjetivos, no es mala idea, se darian cuenta que el sexo es una nocion que viene desde el bing bang.
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  7. Ya lo expresó Fontanarrosa en su última alocución trascendente: las malas palabras se definen por la costumbre más que por su significado. Digo que estos debates son al pedo. Señoras: llámense como les plazca e intenten seguir las normas que manda la lengua pero: 1- Tengamos presidentas honestas 2- Tengamos ministras honorables 3- Tengamos docentas que trabajen, en lugar de hacer paro y pedir licencia En fin, señoras, sean inteligentas y piensen en sus hijos e hijas, trabajen por ellos y ellas y dejen de ocultarse en el hecho de ser mujeres (o mujeras?), porque lo único que logran es cogernos a todos y a todas. QMC
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  8. Nené, no sé si resulte interesante para los demás pero se me ha presentado esta duda: una persona es controvertida o controversial? Muy interesantes sus artículos!
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