Deportes

River-Boca, y la pasión que no se devalúa

Lejos de sus batallas con la punta en juego, Millonarios y Xenezies chocarán el domingo en un superclásico devaluado por su presente futbolístico pero fiel a la historia en cuanto a la pasión que despierta.

A los socios de River no les importó la pobrísima campaña de su equipo, que apenas ganó un partido de los nueve disputados en el actual torneo Apertura, y en ocho horas agotaron las 32.000 entradas de canje ofrecidas para el encuentro en el estadio Monumental.

El interés de los hinchas de Boca, que tomó aire con tres victorias consecutivas tras un comienzo de torneo aciago, también es patente, y sus dirigentes tuvieron que negociar la concesión de 500 boletos más, para un total de 4.000, con sus pares riverplatenses.

Y como suele suceder en la semana previa a cada edición del superclásico, el tema gana su espacio en bares, oficinas y entre amigos y conocidos, que realizan "chanzas" o profieren "amenazas" risueñas a los hinchas del club archirrival.

En un hecho con pocos símiles en el mundo, y a diferencia de lo que sucede con otras grandes rivalidades futbolísticas, sea Milan- Inter, Real Madrid-Barcelona o Flamengo-Fluminense, el alcance geográfico del superclásico argentino trasciende claramente la frontera de una o dos ciudades, ya que en todas las provincias hay miles de simpatizantes "xeneizes" y "millonarios".

En ese contexto, y pese a la desteñida actualidad de los dos equipos, el superclásico del domingo podría traer consecuencias "de largo alcance" para unos y otros.

Para el nuevo River del técnico Leonardo Astrada -que volvió al club hace unas semanas para apagar el incendio-, la cita con Boca es la oportunidad de conseguir alivio para sus heridas recientes, y al mismo tiempo puede ser un punto de partida que le permita sumar para engordar un promedio del descenso que ya comenzó a asustarlo.

"No salvamos el año si le ganamos a Boca. Pero nos jugamos mucho porque necesitamos de alguna manera lograr un envío anímico para terminar el año de buena manera. Y es obvio que éste sería el partido ideal para despegar", apuntó el veterano enganche Marcelo Gallardo, quien con un perfecto tiro libre evitó que River se fuera con las manos vacías de la Bombonera en el primer superclásico del año en abril.

Para el "viejo" Boca del entrenador Alfio Basile -que retornó a la institución hace unos meses para reeditar antiguos éxitos-, ganar sería la confirmación de su remontada y un trampolín para luchar por el título -está a cinco puntos de San Lorenzo, el líder-, tal como sucedió el año pasado tras la victoria en el Monumental por 1-0.

"No lo digo yo, lo dicen los resultados: llegamos mejor que ellos. Igual va a ser difícil y duro. Ellos buscarán salir del mal momento y nosotros si ganamos nos prendemos, y ya saben los demás equipos que Boca es candidato", argumentó el volante ofensivo del "otro lado", Federico Insúa. Y su compañero Ariel Rosada pronostica: "Será un clásico para que disfruten todos los hinchas de Boca".

Está claro que si la visita se embolsa los tres puntos, en River puede haber un terremoto de consecuencias imprevisibles, a mes y medio de las elecciones a presidente, lo cual deleitaría a los hinchas "xeneizes". Y que si es al revés, el disfrute de propinar un duro golpe al adversario de siempre servirá de pañuelo "cura- fracasos" para los simpatizantes riverplatenses, tras otro duelo a pura pasión.
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2 de Diciembre de 2016|19:34
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