Tanto en Mendoza como en la Nación, avanza el nuevo régimen de Salud Mental

Las cámaras de Diputados, de la Legislatura provincial y del Congreso, ya dieron media sanción a sendas normas que prohíben la creación de nuevos manicomios y neuropsiquiátricos y que, entre otros puntos, promueven un modelo de atención por fuera del ámbito de internación hospitalario. "El 90 por ciento de los trastornos psíquicos se pueden resolver sin internación", dice el director de Salud Mental de Mendoza, Alberto Navarro.

Las Cámaras de Diputados del Congreso Nacional y de la Legislatura provincial dieron media sanción al proyecto de Ley del nuevo Régimen de Salud Mental, presentado por legisladores de diferentes partidos políticos, a nivel nacional, y por las diputadas justicialistas Nidia Martini y Silvia Cardozo, en el parlamento local, y aunque se hicieron algunas observaciones parciales, los trámites fueron votados por unanimidad y ahora deberán ser analizado por las Cámaras Altas.

Estos nuevos proyectos prohíben la creación de nuevos manicomios, neuropsiquiátricos o instituciones de internación monovalentes, públicos o privados y, en el caso de los ya existentes, se deberán adaptar a los objetivos y principios de las nuevas leyes hasta su sustitución definitiva por los dispositivos alternativos. Las iniciativas reconocen a la Salud Mental como todo un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona.

Al abordar el polémico tema del tratamiento a las adicciones, estos regimenes indican que “deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental", a la vez que el proyecto prescribe que "la existencia de diagnóstico en el campo de la salud mental no autoriza en ningún caso a presumir riesgo de daño o incapacidad, lo que sólo puede deducirse a partir de una evaluación interdisciplinaria de cada situación particular en un momento determinado".

“Son leyes garantistas, que rescatan el derecho del paciente y su adecuada atención”, resalta el director de Salud Mental de Mendoza, Alberto Navarro y, a su vez, marca la principal diferencia de una norma con la otra: el tratamiento infanto-juvenil.

“En nuestra provincia, hemos desarrollado un sistema infanto-juvenil con conceptos sanitarios que tratan de establecer distintos niveles. Uno de ellos, el nivel comunitario  trata de elaborar redes comunitarias de asistencia, básicamente de promoción y prevención. Luego, la creación de centros de tratamiento infanto-juveniles, de los que hoy disponemos siete,  que son efectores propios, específicos y de equipos multidisciplinarios. Y, el tercer nivel o de internación, donde estamos reformando la UIC (Unidad de Internacion en Crisis), que es un lugar bastante deplorable y hay que reformularlo”, resumió Navarro.


A su vez, las iniciativas legislativas promueven también que el modelo de atención " debe realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial, basado en los principios de la atención primaria de la salud”  y que sólo “puede llevarse a cabo cuando aporte mayores beneficios terapéuticos que el resto de las intervenciones realizables en el entorno familiar”.

"El mantenimiento de vínculos, contactos y comunicación de las personas internadas con sus familiares, allegados y con el entorno laboral y social, salvo en aquellas excepciones que por razones terapéuticas debidamente fundadas”, es uno de los argumentos de la nueva Ley que exige que en casos de internación involuntaria, el Juez competente debe ser informado en un plazo no mayor a diez horas.

“Los hospitales no son para que viva nadie”, argumenta Navarro y agrega: “el hospital es dónde uno recupera la salud perdida. La gente tiene que vivir en su casa, con su familia y si no la tiene, el Estado debe brindarle el mejor lugar para vivir”.

“El 90 por ciento de los trastornos psíquicos se pueden resolver sin internación, con los recursos que hoy tenemos de la farmacología y desde los ámbitos psicoterapéuticos se puede abordar ambulatoriamente la mayoría de las patologías psíquicas”, reconoce el especialista mendocino y destaca que “Mendoza, en particular, la internación ha sido históricamente mínima”.

“Nuestra provincia tiene una rica historia de psiquiatras que manejan muy bien la medicación, de muy buena capacitación en la Facultad de Ciencias Médicas, y también de formación de psicoterapeutas. Entonces, Mendoza culturalmente ha tendido a la atención ambulatoria. Estas son las dos razones fundamentales para que no existan grandes manicomios, como sí sucede en otras partes del país, como en Córdoba o Buenos Aires donde tienen miles de camas psiquiátricas, la mayoría crónicas”, puntualiza Alberto Navarro.
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