Cambio Climático: un factor de riesgo que agrava la crisis

Debido al cambio climático hoy se puede constatar que el riesgo de sufrir desastres de origen meteorológico está aumentando rápidamente. Mendoza es uno de los escenarios donde los desastres por daños de ese origen se incrementaron en los últimos años. Mirá el video.

El cambio climático (CC) ya está modificando de manera significativa la distribución geográfica, la  frecuencia y la intensidad de las amenazas meteorológicas y amenaza con debilitar la resiliencia de los países más pobres y  la capacidad de sus ciudadanos para paliar las pérdidas y recuperarse de los impactos de los desastres sobre las comunidades pobres de los países emergentes.

Sin  embargo, el progreso hacia la política de reducción del riesgo  a desastres (RRD) sigue siendo heterogéneo como ha quedado demostrado recientemente en la II Sesión de la PLATAFORMA GLOBAL PARA LA REDUCCIÓN DE RIESGO DE DESASTRES convocada en Ginebra (Suiza) entre el 16 y 19 de junio de 2009 por ONU, de la que formé parte junto a 1800 participantes de 130 países de todo el mundo.

Es necesario que  gobiernos y comunidades tomen conciencia  de los nuevos desafíos y de la necesidad de mejorar sus capacidades, sistemas institucionales y normativas para abordar las deficiencias en la preparación y respuesta ante desastres. 

Los países tienen dificultades a la hora de mejorar los factores subyacentes del riesgo (la  deficiente gobernabilidad urbana, medios de vida rurales vulnerables , degradación de los ecosistemas, entre otros) de manera que lleve a la reducción de daños y pérdidas económicas.

Las experiencias que se han documentado con respecto a mejoramiento de los asentamientos informales (provisión de  tierras e infraestructura para las poblaciones urbanas pobres, potenciación de los medios de vida rurales, protección de los ecosistemas, así como la utilización de microfinanzas, microseguros y seguros indexados para potenciar la resiliencia) demuestran que es posible abordar y superar los factores subyacentes del riesgo a desastres.

Sin embargo, en la mayoría de países aún hace falta integrar estas experiencias en el engranaje político. A nivel internacional  ONU  ha propuesto para ello un Plan de Acción de  20 medidas para la RRD-CC, vinculadas con:

-Acelerar los esfuerzos encaminados a evitar un cambio climático peligroso.

-Adoptar marcos políticos de desarrollo de alto nivel para reducir el riesgo y adaptarse al CC.

-Orientar la política de desarrollo a abordar los factores de riesgo subyacente por el CC.

-Adoptar un enfoque que apoye las iniciativas locales para fomentar una cultura de planificación  y el uso de la colaboración y la asociación entre gobierno y sociedad civil.

-Utilizar los sistemas ya existentes de administración pública para incorporar nuevas herramientas de gobierno para lograr la gestión de un riesgo de dimensiones aceptables.

- Invertir para reducir el riesgo frente a los CC  que se aproximan inexorablemente.

Estos lineamientos demuestran que el riesgo de desastre se configura por medio de una serie de factores causales  relacionados con el desarrollo económico y social de cada país. Estos factores abarcan no solo los ingresos y la capacidad económica, sino también factores de gobernabilidad como son la calidad de las instituciones, la transparencia y la responsabilidad.

Los países más ricos tienden a poseer instituciones más sólidas, unos sistemas más eficaces de alerta temprana y de preparación y respuesta ante desastres y además, gobiernos más abiertos, que suelen prestar mayor atención a la reducción del riesgo de desastres. Los países bien gobernados y con mejores indicadores de desarrollo humano generalmente tienen  niveles de riesgo más bajos que los países donde las instituciones gubernamentales son débiles.

Lamentablemente lo que se observa  en nuestros países es que el riesgo de desastres por CC aumenta más rápidamente de lo que los países pueden responder. Hay baja capacidad para proponer políticas, instituciones, leyes, planificación y marcos normativos que ayuden a reducir el riesgo.

En muchas ciudades las autoridades municipales no han sido capaces de garantizar la disponibilidad de terrenos seguros para viviendas, infraestructuras y servicios adecuados, o un marco normativo y de planificación para gestionar los riesgos ambientales y de otra  índole vinculados con la urbanización.

Los asentamientos informales suelen ocupar terrenos que se consideran inadecuados para uso residencial o comercial, ubicados en zonas de escasa elevación propensas a las inundaciones, en laderas proclives a los deslizamientos de tierra o en barrancos, por lo que las personas quedan expuestas a estas amenazas.

Los desafíos

El 97% de los informes de pérdidas documentadas a nivel internacional son de carácter meteorológico. Esto significa que una parte muy importante del riesgo de desastres previsible en los países en desarrollo es altamente sensible a cualquier aumento en la intensidad y la frecuencia de las amenazas por causa del cambio climático (CC).

Sin embargo, todo demuestra que es posible abordar los factores subyacentes del  riesgo de desastres de ese origen. En todas las regiones del mundo así lo demuestran las experiencias documentadas en las que el mejoramiento de los asentamientos informales, el facilitar el acceso a tierras e infraestructura para las poblaciones urbanas pobres, la potenciación de los medios de vida rurales, protección de los ecosistemas, así como la utilización de microfinanzas,  microseguros y seguros indexados, tienen un fuerte impacto y sirven para potenciar la resiliencia de las sociedades involucradas.

Los mejores resultados han surgido en el contexto de asociaciones novedosas entre gobiernos nacionales, autoridades locales y la sociedad civil, colaboraciones que están brindando ya una reducción sostenible de los riesgos. La experiencia demuestra que se puede hacer frente a los factores subyacentes del riesgo, y constatar que ya existen las herramientas, métodos y enfoques necesarios para ello; lo que hace falta es integrarlos en el engranaje político y resulta  imprescindible capacitar a la población y a sus gobiernos en este tema.
Mendoza, Argentina y el MERCOSUR  están insertos en la problemática descripta y nos compete como  gobernantes y como ciudadanos, asumir una responsabilidad especial para difundir y controlar que el tema de la vinculación entre RRD y CC se inserte rápidamente en la conciencia de nuestros gobiernos y comunidades.

En el caso de Mendoza, comprometida por este problema de manera especial y urgente, es indispensable intervenir y propiciar, con todas las herramientas disponibles, la toma de conciencia sobre el problema, para poder resguardar el desarrollo de la provincia y la seguridad de su población mediante un proceso progresivo y sostenido de ADAPTACION A LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS, haciendo uso de la RRD, incluyendo el resguardo de nuestras fuentes de agua y el control y la reducción de la vulnerabilidad que acumulamos a través de nuestras acciones cotidianas.

El fortalecimiento de capacidades para desarrollar e implementar un marco político social de esta índole resulta de especial urgencia en sociedades de ingresos medianos, como  la  nuestra, donde el grado de exposición a las amenazas crece  rápidamente, donde los riesgos están más concentrados y donde se sentirán más los efectos amplificadores del cambio climático. 

Invertir hoy en el fortalecimiento de capacidades es crucial si las generaciones del futuro quieren disfrutar de un mañana más seguro.



Autor: Nelly Gray de Cerdán.
Especialista en Ordenamiento Territorial y Gestión de Riesgo a Desastres.
Senadora Provincial

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20 de septiembre de 2017 | 08:38
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