Deportes

Hindú festejo hasta altas horas de la madrugada en Don Torcuato

El reciente campeón de la URBA siguió la fiesta de la cancha a sus instalaciones. Los medios de Buenos Aires dieron los detalles de una sana costumbre del rugby más concurrido del país.

Los festejos de Hindú fueron noticia en los medios porteños, con la obtención del título de campeón de la Unión de Rugby de Buenos Aires.
Tras la victoria ante Alumni por 9 a 6 el plantel completo volvió de Caballito a Don Torcuato en un micro acompañado por una caravana de gente vestida (se habrían gastado 15 mil pesos en disfraces)  y pintada de celeste y amarillo. No faltaron el hincha disfrazado de Pantera Rosa y Juan Ignacio Gauthier -figura el año pasado e integrante del plantel quien está lesionado- de Pitufo. El ambiente era el mejor, claro. Fiesta y más fiesta, relata Clarín en su edición de papel.

Según los comentarios de algunos jugadores, el viaje de regreso a Don Torcuato "fue muy divertido". La fiesta -arrancó a la madrugada- que se llevó a cabo en el quincho del club fue de las mejores y se vivió hasta la mañana. Hubo barra libre con cerveza y champán. Tocó el grupo Airbag y después hicieron un show Los Clasiqueros -una banda que interpreta covers de grupos internacionales-. Pero todo llegó a su fin después de un picado de fútbol y de una tocata alrededor de las 8.30, cuando ya el sol había dicho presente hacía un rato largo en una mañana invernal ya que el frío se hizo sentir.

Por su lado, La Nación entra en detalles y relata: ¿Qué hubo? Música, chicas, bebidas, invitados (cuentan que Bruno Vitale, el ex medio scrum del SIC, disfrutó como un torcuatense más) y un protagonista excluyente: Santiago Senillosa. Como es costumbre en el club en cada festejo, los jugadores buscan alturas para lanzarse; debajo está una marea humana que los recibe. Pero Aguaviva , como lo llaman al menor de los Senillosa, calculó mal... "Y no me atajó nadie, fui derecho al suelo. Ahora me duele mucho acá [se toca la parte baja de la espalda] y me queda este corte en la cabeza", confiesa, mientras muestra una cicatriz de cinco centímetros en el cuero cabelludo que, por lo visto, sangró bastante.

Ahora que pasó el momento del éxtasis, tirados al sol en la cancha, recuerdan costumbres y cábalas del año. En 2006, los forwards se juntaban los viernes en la casa de Mateo Iachetti; este año, eligieron la de Martín Cayupi. "Y resultó ser un gran chef", elogia Andrés Lo Bianco. La rutina marcaba comida y una película motivacional. El problema se dio la noche antes de la final: la convocatoria fue en la casa de Esteban Durand, que mostró unas imágenes de la semifinal Alumni-La Plata y un video de cuando el anfitrión hacía... ¡fisicoculturismo!

Detrás de ellos, el tradicional elefante llama la atención porque le falta la oreja izquierda; cuando llegó a Ferro ya no la tenía. "Se cayó en el trayecto a la cancha, en la Panamericana. Ibamos a parar a buscarla, pero la dejamos ahí", reconoce Juani Gauthier, que, lesionado, vivió la final desde la tribuna. Igual, a pesar de las heridas, el elefante de la alegría sigue firme. Y volverá a estar el próximo año para repetir la foto con Hindú, el tricampeón. Al menos, así lo prometió Pulido.

Los rumores nunca pudieron ser confirmados. Pero los hinchas de Alumni tenían preparado otro animal para celebrar en caso de que se consagrasen campeones: una tortuga gigante. Por lo visto, el elefante fue más fuerte.
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9 de Diciembre de 2016|06:37
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