El menú del comedor del fin del mundo

Es mediodía en el barrio La Gloria y pensamos que quedan todavía ciertos héroes a los que la vida les puso tantos desafíos que llegan a la noche con el cansancio del guerrero y el silencio de los sabios. Para algunos, este barrio es una cueva de delincuentes y, para otros, es solamente un barrio, donde hay gente honesta y algunos atorrantes también, como en todos –todos– los barrios de la provincia. Una postal de un comedor comunitario en la Mendoza del Tercer Milenio.

Si viviera en estos tiempos, Marco Polo se suicidaría o trabajaría como empleado en una tienda de electrodomésticos. Dedicaría su tiempo libre a mirar el mundo a través de pantallas. Cambiaría sus caballos, sus barcos y el dibujo de mapas por la televisión, Internet y el pago en cuotas de la ilusoria seguridad y terminaría considerando, como nosotros, que la aventura de la vida es algo que, siempre, les sucede a otros.

En algún momento, hicimos una serie de malos negocios: cambiamos la brújula por el control remoto, las velas hinchadas por los sillones de cuero y el hambre de sentirnos libres por la satisfacción enrejada de sentirnos seguros.

En el tránsito entre una forma de ser y la otra, terminaron por convertirnos en fantasmas, pero no cualquier clase de fantasmas: somos espectros de un tipo al que le importa un pito el destino de sus pares. En toda esta transacción que involucra a todo un pueblo, sepultamos a la solidaridad como un factor esencial del crecimiento.

Aquí estamos todos: arrogantes pero ignorantes, temerosos, criticones pero paralizados, mezquinos, esclarecidos y oscurecidos, miramos pasar el mundo y un buen día, y en el mejor de los casos, resulta que somos viejos y nos abandona el latido y nos esconden un par de metros para ser olvidados por todos, menos por la empresa dueña del cementerio que le cobra la cuota a tus deudos.

Somos una raza miserable y cobarde, es cierto, sin embargo, todavía, como testimonio de tiempos inmemoriales, quedan ciertos héroes a los que la vida les puso tantos desafíos que llegan a la noche con el cansancio del guerrero y el silencio de los sabios.

Es mediodía en el barrio La Gloria: las palomas pasan por encima de los techos buscando otros árboles, los obreros pasan en bicicleta y el mundo que nosotros conocemos pasa de costado, rugiendo, huidizo, montado en un vehículo que teje y que desteje la herida del Acceso Sur. Nada del otro mundo.

Ahí viene Chavela, nuestra heroína. Hace años que nos nos vemos, pero esa distancia ni siquiera viene al caso. Como antes, no le gustan las fotos; desconoce los dictados de la revista Caras: le disparo, entonces, por la espalda, artero, a traición. Ya saciado de sangre noble, nos disponemos a la charla.



De códigos y gusanos



La Gloria es un conglomerado mendocino que, para algunos, es una cueva de murciélagos y delincuentes y, para otros, es solamente un barrio, donde hay gente honesta y algunos atorrantes también, como en todos –todos– los barrios de Mendoza.

Los que pensamos que el barrio La Gloria es solamente un barrio, estamos bajo el sol charlando con Chavela.

La mujer, desde hace quince años, atiende dos comedores comunitarios, uno sustentado por el Estado y llamado “Rinconcito del niño feliz” (donde también funciona el jardín de niños "Crecer Juntos") y otro. “Amor y Fe”, en su propia casa.

¿Imaginan lo que sería el mundo si en cada barrio –en todos los barrios– hubieses diez chavelas?).

- Acá son contaditos los gusanos. El problema más grande es la inseguridad. No hay códigos ahora…

- Como en todos lados, Chavela: faltan códigos y sobran los gusanos…

- Sí.

La mujer no puede creer lo que está por decirme: “Mirá, esta vez, tengo que decirte que no está faltando la comida. Y si alguna por ahí dice que no le alcanza, es porque está trabajando mal. Es cuestión de administrar bien. Acá tenemos a 200 chicos y ahora están comiendo un muy buen menú, que acá llega por el gobierno provincial y por un programa nacional”, inicia. “Ahora, sigue ella, hay arroz, tallarines, pollo al horno… Y en invierno hay lentejas, polenta, porotos…”.

En su casa, Chavela tiene el otro comedor, con el que da sustento especialmente a abuelos y 52 son los anotados del barrio, pero también de barrios vecinos, de Godoy Cruz y algunos de Maipú.

El comedor “Rinconcito del niño feliz” además de al correspondiente educación formal para los chicos, una ludoteca para aprender jugando y una panificadora para consumo propio.

Hace poco, además, las mujeres del comedor, con ayuda de la comuna de Godoy Cruz, inauguraron una estupenda plaza en el corazón del barrio.

Ahora, las maestras suelen llevar a los chicos a jugar.



La búsqueda del tesoro



- ¿Sabés lo que noto..? Que hay más pobreza y menos trabajo. Cada vez se acerca más gente al comedor.

- ¿En qué lo notás?

- Mi marido es picapedrero. Y todos los días van a pedirle trabajo a él… La verdad es que el que tiene un trabajo a veces no sabe que tiene un tesoro.

Le pregunto a Chavela si en el comedor necesitan algo que no sea comida y nos dice que no. Nos dice que no, pero la piensa mejor y suelta:

- Mirá, comida no necesitamos, pero sí elementos de limpieza para los dos comedores, las salitas de los chicos, la ludoteca, los comedores… Nos hace falta lavandina, detergente, guantes, trapos y rejillas, papel higiénico, esponjas, repasadores.

- Ah… 

- ¿Vos podés conseguir algo de eso para el comedor?

- ¿Quién, yo?

-  Sí…

- No.

///

Pd: Los lectores que deseen colaborar con estos comedores y el jardín de niños pueden llamar al teléfono 4361725 .

Opiniones (3)
18 de noviembre de 2017 | 17:42
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18 de noviembre de 2017 | 17:42
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Estas son las notas que nos dan un aire fresco para seguír y para darnos cuenta que se puede hacer algo.La esperanza está en estos ejemplos,aunque se deba pelear con la indiferencia en la mayoría de los casos.Gracias otra vez Ulises.
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  2. Estimado: Para vos y todos los lectores que deseen colaborar con estos dos comedores y el jardín de niños del barrio: pueden llamar al teléfono 4361725 . Muchas gracias por tu interés. Ulises.
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  3. como me puedo comunicar con esta persona para colaborar?
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