La cábala inversa: se casaron en martes 13 para llamar a la buena suerte

Intentaron casarse cinco veces y en cada ocasión el novio terminó internado en un hospital. Ahora, y tras permanecer tres semanas en el Central, Juan Carlos Romero y Daniela Astudillo dieron el "sí" en busca de torcer el destino y en la misma habitación donde el novio está internado. "Vas a ver que ya no vuelvo más", dijo Juan Carlos.

Aunque reconocen que inicialmente no se dieron cuenta el día al que correspondía el turno que les dieron para contraer matrimonio, cuando sí lo hicieron se alegraron aún más. “¿Qué tiene? Vamos a tener más bendición de Dios”, argumentó la novia.

Es que desde que Juan Carlos Romero y Daniela Astudillo están juntos, poco más tres años, la suerte les ha sido esquiva a la hora de formalizar su relación. “Esta es la sexta vez que sacamos turno. En todas las veces anteriores, mi marido ha terminado en un hospital por una cosa o por otra”, sostiene Daniela.

La feliz pareja, él de 57 años de edad y ella de 56, asegura estar “chocha de la vida” por el paso que están dando, a pesar del complicado estado de salud que atraviesa por estos días Juan Carlos y que llevó a que la ceremonia matrimonial se celebrara en la habitación 305 del tercer piso del Hospital Central.

“Queremos estar bien con Dios, somos muy religiosos y mientras nos casemos y estemos juntos, todo lo demás no importa”, dice la novia y madre de dos hijos, de 25 y 27 años, de un matrimonio anterior.

Casualmente, y como otro dato anecdótico de su vida, Daniela fue una de las primeras mujeres que optó por recurrir a la ley de divorcio en nuestra provincia. “Debo haber la primera o la segunda, habría que revisar la fecha de los fallos, pero me acuerdo que esperaba ansiosa que estuviera lista la ley para poder divorciarme”, recuerda.

Por su parte, Juan Carlos también tuvo una experiencia matrimonial anterior, de la que también fueron fruto dos hijos, de 28 y 33 años, aunque en su caso fue el fallecimiento de su esposa lo que provocó el fin de esa unión.

Tras dejar atrás esas traumáticas experiencias, la vida los unió y su voluntad de torcer el destino los llevó a vivir este feliz momento, desafiando los mitos que la cultura popular asocia con el martes 13.

Por otro lado, quien tuvo la responsabilidad de certificar el enlace, la Oficial público Antonia Pinelli, reconoce que aunque ha tenido experiencias de celebrar casamientos en martes 13 o en hospitales, “que los dos aspectos se junten, no deja de ser raro o al menos llamativo”.

Pinelli aclaró, también, que “en este caso el servicio fue gratuito, a pesar de ser a domicilio. Porque está enmarcado en el artículo 188 del Código Civil”, que establece que ‘si alguno de los contrayentes estuviere imposibilitado de concurrir a la oficina del Registro Civil, el matrimonio podrá celebrarse en el domicilio del impedido o en su residencia actual, ante cuatro testigos’.

“Aunque en el caso de hospitales, debe estar médicamente certificado que el contrayente que está internado, o ambos según el caso, está en sus cabales mentales y que padezca una enfermedad del tipo terminal que no permita aventurar en que tiempo podrá ser dado de alta”, reconoció Pinelli.
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