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Argentina y un triunfo que no disimula otra mala actuación

Con necesidad y urgencia, como si se tratase de un decreto que debía aplicarse de inmediato, Argentina tenía que ganarle a Perú y de esa manera cambiar la pálida imagen que había mostrado en casi todos los partidos de la serie clasificatoria para el Mundial de Sudáfrica.

La urgencia de una victoria y la necesidad de modificar el estado de ánimo eran en lo previo cuestiones interrelacionadas y vitales, no sólo en la intimidad del equipo que dirige Diego Armando Maradona, sino en el país futbolero que no se imagina Sudáfrica 2010 sin el seleccionado que se consagró campeón en las contiendas de 1978 y 1986.

Sin embargo, ayer ante Perú, Argentina más que un equipo en su cabal expresión fue nuevamente un cúmulo de individualidades de bajo rendimiento. Y cuando la bronca, el fastidio y la amargura por el empate con sabor a derrota ante la modestísima selección “incaica” estaba a punto de concretarse, surgió en toda su dimensión la figura de Martín Palermo para vestirse de héroe e iluminar el arduo camino hacia Sudáfrica.

El “Titán”, el “Optimista de Gol”, el delantero capaz de convertir desde más 50 metros (a Independiente en el Clausura 2007) o meter un cabezazo goleador desde casi la mitad de la cancha (frente a Vélez hace unos días) fue quien le cambió el rumbo a un partido en la última jugada.

En efecto, lo que se vivió anoche en el Monumental no fue cosa de todos los días. Los últimos minutos, bajo una impiadosa lluvia, fueron adrenalina pura y en consecuencia el estallido final tras el gol de Martín “Salvador”, con 34 años y tres serias lesiones en su carrera, fue un desahogo espontáneo y genuino que no de ninguna manera puede borrar la paupérrima tarea del seleccionado argentino.

Como el dicho popular, “que el árbol no tape al bosque”. Corresponde, en cambio, que Maradona replantee la situación y le transmita a sus dirigidos algo de lo mucho que sabe de fútbol. Que les indique, dada su extraordinaria trayectoria, que los pases tienen que ser precisos y al compañero mejor ubicado y que con picardía y habilidad es posible sortear las marcas rivales por más pegajosas que sean.

Que la desesperación es mala consejera y que a fuerza de machacar alguna pelota va a entrar en el arco contrario. Que les inculque, además, que por “la celeste y blanca” hay que dejar el alma en la cancha. Al mismo tiempo, el hincha o el mero espectador querrá comprobar que a través de las prácticas, aunque sean escasas, se llevan a cabo tareas tácticas.

Si no se cumplen esas pautas, de nada valdrá, por ejemplo, que Lionel Messi se luzca en el Barcelona o gane el Balón de Oro. Argentina necesita a Messi según la versión europea y no el jugador que a veces da sensación de indolencia y que es fácil presa de los marcadores adversarios.

A todo esto, atrás quedaron frases que Maradona dijo cuando asumió el cargo y que convienen reflotar con el único objetivo de puntualizar actos de imprudencia en un conductor de grupos.

Decir que la Selección es "Mascherano y 10 más" no provocó ningún efecto positivo en el resto del equipo y pudo haber sido una causa de disgregación y desánimo en los "10 más". Con el mismo criterio que en su momento aplicó Diego, a juzgar por el 2-1 ante Perú, podría afirmarse que esta Selección es “Palermo y 10 más”.

También Diego afirmó que su arquero era Juan Pablo Carrizo y ya no lo tiene en cuenta. En fin, cosas de un técnico que en la conferencia de prensa aseguró que ayer fue "San Palermo".

No es casualidad, asimismo, la posición de Argentina en las eliminatorias a una fecha de su culminación. Si bien está cuarto detrás de Brasil, Paraguay y Chile, ya clasificados, todavía no está garantizada la presencia del seleccionado "albiceleste" en el Mundial que se disputará en menos de un año.

Asimismo, Uruguay no quiere quedarse afuera y entonces el partido del miércoles en el Estadio Centenario será otra prueba durísima para el conjunto de Maradona.

Con cautela, el país futbolero aguarda el trascendental clásico rioplatense. Aún con la carga de angustia que dejó el triunfo sobre Perú y ¿por qué no? esperando otro gol de Palermo. Es que así como la Selección con Alfio Basile de entrenador tuvo más errores que aciertos, el ciclo de Diego Maradona viene complicado. Las tres últimas derrotas, ante Ecuador, Brasil y Paraguay, habían dejado a la Argentina en la "cuerda floja". El triunfo contra Perú vale mucho en su valor intrínseco.

Pero es bueno recordar que el resultado de un partido de fútbol casi siempre es producto del buen juego colectivo y de la actitud que se ponga en su desarrollo y no de un caso fortuito, aunque en el equipo esté Palermo, el de los goles "imposibles".
 
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