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Entre las críticas y la ilusión, la selección volvió al Monumental

Bajo un intenso diluvio y con un final para el infarto, Argentina venció a Perú gracias a Palermo, el más pedido por la gente, que sufrió de principio a fin pero se llevó una enorme alegría.

Fue una jornada rara, como el partido, porque el delirio del final no puede tapar las renovadas críticas que un pueblo sediento de buen juego y
victorias le entregó a la selección.

La esperanza volvió a abrirse. Hubo que esperar, es cierto, pero esta gente que desde hace varios meses esperaba una victoria que apagara el incendio.

En las calles el aliento se sentía a cada paso, los aplausos, los gritos, y las palabras de confianza sobraban para una selección que aún no había entregado casi nada. Las tribunas casi llenas y con algunos claros sobre todo en las plateas no se notaron a la hora de cantar.

Pero si bien la mayoría de las camisetas eran argentinas, hubo grupos marcados que tomaron partido por una u otra posición, por Maradona o Carlos Bilardo, por alentar o criticar.

Todo fue una fiesta en el comienzo. Primero el himno grabado de la ídola popular Mercedes Sosa, cantado por todos de pie, y luego la ovación para Maradona con el ‘mítico' "Olé, Olé, Diego, Diego”.

Pero el equipo no respondió en la cancha y los ánimos fueron mutando. Y como siempre ocurre: el que está afuera es mejor que el de adentro y entonces el "Palermo, Palermo” se convirtió en un grito de guerra de todo el estadio.

La gente comenzó alentando y mucho al conjunto nacional pero a medida que pasaban los minutos fue perdiendo la paciencia.

A los 20 minutos comenzaron tibiamente a solicitar a Palermo, pedido que se propagó a todo el estadio merodeando los 35 de la etapa inicial.

Pese a las ganas de Pablo Aimar –uno de los más ovacionados cuando empezó el partido-, Argentina fue un equipo sin rumbo en el primer tiempo y la gente los despidió con una silbatina cuando finalizó la etapa inicial.

El murmullo por la falta de gol se hizo sentir en el entretiempo, cuando la charla pasaba por esa posibilidad de que Perú sorprendiera de entrada y complicara las cosas.

El primer grito aliviador llegó con Higuaín y todos pedían más y más y esperaban poder liquidar el partido rápidamente.

Sin embargo, la decisión tácita de darle el campo y el terreno a Perú enfureció a los hinchas argentinos que con los típicos cánticos destructivos y ya bendecidos por el diluvio, volvían a tomar partido, esta vez de manera unánime.

"Y pongan huevo la puta que lo parió", "Jugadores, la c... de su madre, a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie", fue lo que se oyó estruendosamente desde todos los sectores del Monumental.

Y llegaron los infartantes minutos finales, con Perú atacando y Argentina defendiendo como podía y el sorpresivo gol visitante que dejaba al equipo de Maradona con las manos casi vacías, especialmente por el triunfo de Uruguay en Ecuador.

Pero como si fuera una película que tenía que tener un final feliz, en el minuto 47 apareció Palermo, el más pedido por la gente y uno de los más queridos, para empujar la pelota al gol y desatar la locura de la gente, que había pasado por todos los estados de ánimo.

Todos corrían y se abrazaban. Maradona hacía ‘patito' de pecho al césped y Palermo lloraba con los brazos abiertos y la mirada en el cielo. En las tribunas, la gente se pellizcaba para saber que era verdad lo que estaba viviendo.

En 1985 –con Maradona en la cancha y Bilardo como entrenador-, Argentina consiguió un empate agónico frente a Perú, que le dio la clasificación al Mundial, con un gol de Ricardo Gareca sobre la línea.

Hoy el héroe fue Palermo, en el último minuto, cuando parecía que el diluvio que caía sobre el Monumental iba a ser nada frente al tsunami que se le venía encima a Maradona si el partido terminaba en empate.






   En la segunda parte, los hinchas se desahogaron rápidamente
con el gol de Higuaín pero otra vez volvieron los reproches cuando
Perú se adueñó de la pelota y Argentina parecía un equipo sin
alma.
   Primero pidieron ‘huevos' y cuando Perú se perdió el empate
por segunda vez comenzaron los insultos para todos, incluído
Maradona, quien sacó a Higuaín para sorpresa de todo el estadio.
      
   mg-gl-jab






10/10/2009 21:44
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10 de Diciembre de 2016|23:27
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