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Serena Williams vuelve a reinar en un tenis femenino preso de la anarquía

La estadounidense, cabeza de serie Nº2 en Pekín, recuperará el número uno del ranking mundial que ahora ostenta Dinara Safina al vencer hoy a otra rusa, Ekaterina Makarova.

La estadounidense Serena Williams, que este martes se aseguró de volver a ser número uno mundial, sacó provecho de la fragilidad de la reina destronada, Dinara Safina, aunque también de la gran confusión que reina en la cumbre de la jerarquía del tenis femenino.

Gracias a su victoria por 6-3 y 6-2 ante la rusa Ekaterina Makarova en segunda ronda del torneo de Pekín, la norteamericana de 28 años recuperará de nuevo el lunes el trono que ya ocupó tres veces, la última este año entre el 2 de febrero y el 20 de abril, antes de que Safina tomara el poder.

"Me lo merezco, he ganado dos torneos de Grand Slam este año", comentó la menor de las hermanas Williams, vencedora en el Open de Australia y en Wimbledon, en un claro guiño a Safina, que suele ser tachada de reina sin corona por no haber ganado nunca un grande.

El regreso de Serena, con sus once títulos de Grand Slam y su estatus de superestrella del tenis, ofrece incontestablemente al circuito WTA una número uno con peso. Pero tampoco basta para ocultar la increíble anarquía que rige el tenis femenino desde hace casi dos años.

Que el número uno cambie de dueña constantemente - el lunes será la novena vez desde mayo de 2008 - no es en sí mala noticia, sino señal de que la lucha es encarnizada y llena de suspenso. Pero estas últimas semanas no ha sido así en absoluto, debido sobre todo a la fragilidad de las mejores y sobre todo de Safina.

Desde su final en Cincinnati el 16 de agosto, Safina, conocida por perder la sangre fría después de caer en tres finales de Grand Slam, ha perdido cinco de los siete encuentros que ha disputado.

La semana pasada en Tokio se inclinó en su debut ante la número 132 del mundo y el lunes tocó fondo en Pekín ante la china Zhang Shuai, 226º del ránking WTA, que se convertía así en la jugadora de menor ránking de la historia en ganar a una número uno mundial.

Aunque Serena se beneficie directamente de esos continuos fiascos, el resto de las rivales no supieron aprovechar la ocasión sino que, muy al contrario, semana tras semana, las tenistas del Top 10 se quedan rápidamente por el camino.

En Tokio, además de Safina, Venus Williams, Elena Dementieva, Caroline Wozniacki, Svetlana Kuznetsova y Vera Zvonareva, las número 3, 4, 5, 6 y 7 mundiales, se despidieron de entrada. En Pekín, Venus Williams volvió a caer en su entrada en liza, al igual que Jelena Jankovic, finalista en Tokio el domingo.

Ver rodar cabezas era algo que se soñaba en tiempos de Martina Navratilova y Chris Evert, cuando los torneos no empezaban de verdad hasta semifinales.

Hoy nadie está a salvo de caer en primera ronda pero eso no provoca precisamente gran entusiasmo, ya que la impresión general es que el tenis femenino está estancado desde hace dos años.

La única que podría haberse convertido en la gran reina, Maria Sharapova, ha estado lesionada mucho tiempo. El resto, ya sean las hermanas Venus y Serena Williams, la versátil Jankovic, una Ana Ivanovic en plena crisis o la armada rusa, brillan todas por su falta de constancia y nadie parece mejorar.

Simboliza ese estancamiento a la perfección la victoria de Kim Clijsters en el US Open en septiembre, apenas unas semanas después de volver tras su retirada. Un paso que va a dar ahora Justine Henin, que, antes de retirarse bruscamente en mayo de 2008, fue la gran jefa del tenis femenino.

Si perdura la tendencia actual, tiene muchas opciones de volver a serlo.
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3 de Diciembre de 2016|08:50
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