La emoción de los familiares de los caídos en Malvinas

"Estamos cerrando un ciclo y comenzando otro, que éste sea el principio del reencuentro entre todos los argentinos", dijo el titular de la Comisión de Familiares, Héctor Cisneros. El contingente de 170 personas ya emprendió el regreso al país.

En una ceremonia histórica y cargada de emoción, unos 170 familiares de caídos en Malvinas rindieron hoy homenaje a los muertos en la guerra y dejaron inaugurado un cenotafio en el cementerio de Darwin.

"Estamos cerrando un ciclo y comenzando otro, que éste sea el principio del reencuentro entre todos los argentinos. Acá hay mucha sangre derramada y esto tendría que servirnos para vivir en paz", dijo el titular de la Comisión de Familiares de Caídos, Héctor Cisneros, apenas terminada la ceremonia y concluyendo 7 horas de estadía en las islas.

Tras ser despedidos por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Río Gallegos, los familiares arribaron 9.30 al aeropuerto militar de las islas y fueron traslados directamente a Darwin.

La mayoría de ellos lo hacía por primera vez, como aquellos cuyos seres queridos murieron en el hundimiento del crucero General Belgrano.

Algunos entraron al cementerio en silencio y cabizbajos, otros con lágrimas contenidas, mientras que casi todos se apuraron en encontrar el nombre de su ser querido en alguna de las 230 tumbas que yacen en el campo santo o de entre los nombres de los 649 caídos inscriptos en los muros del cenotafio.

En medio de fuertes ráfagas de viento y una temperatura bajo cero, la ceremonia religiosa fue celebrada por el párroco de las islas, Peter Norris y un sacerdote llegado de Santiago del Estero, Sebastián Combin, que esta realizando una tesis doctoral sobre la presencia de la Iglesia en las islas.

Previo a la misa, Cisneros expresó su "gratitud a los gobiernos argentino y británico por este homenaje, y también a los isleños que hicieron de lado las heridas del pasado", así como remarcó que "el diálogo por encima del conflicto hace extraordinaria esta inauguración".

En primera fila lo escuchaban el vicegobernador de las islas, Paul Martínez, y el comandante de la base militar, Gordon Moulds, mientras que una veintena de isleños se ocupaba del operativo logístico alrededor del cementerio para atender a los familiares, lo que demostró signos de plena cooperación de los habitantes de las islas para con la visita.

Baños químicos y tres carpas blancas fueron montadas frente al cementerio, con sillas para que pudieran descansar los familiares, a quienes se les convidó con un servicio de cafetería y almuerzo tipo vianda.

En la misa, el cura argentino dijo que "las cruces no son signo de muerte sino de esperanza y resurrección" y señaló que "el contemplar este cementerio nos estimula e interpela a abandonar actitudes egoístas y a ser ciudadanos comprometidos con la Patria como lo fueron los caídos, para aportar al bien común".

"Hoy nuestra Patria también necesita de héroes que den su vida por una Argentina más justa y solidaria, que den su sangre también para alcanzar una Patria mejor", afirmó el sacerdote, que en el segundo contingente que viaja a las islas el próximo sábado será reemplazado por el obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín.

En el momento de las ofrendas, los familiares acercaron al altar rosarios, flores, fotos y estampas, que fueron colocadas en una urna empotrada en el piso frente a la gran cruz de 3 metros que se alza justo en medio de los dos muros curvos que rodean el cementerio.

Más temprano, antes de partir desde Río Gallegos, los familiares fueron despedidos por la presidenta Fernández de Kirchner, quien muy emocionada saludó uno por uno a los familiares antes de subir al avión y quiso escuchar las historias de sus seres queridos.

"Sus muertos son nuestros muertos. Vayan con fuerza y entereza y díganles que 40 millones de argentinos les rinden también hoy homenaje a sus muertos", dijo y aseveró que "en este siglo un Presidente va a ir a rendirles homenaje, en nombre del derecho internacional y de la paz. Algún día deberán entender que no pueden existir enclaves coloniales".

En tanto, antes de la ceremonia en Darwin, el vicegobernador de las islas -invitado a participar del acto por la Comisión de Familiares- dijo que se trataba "de un evento humanitario, que el gobierno de las islas "no quería politizar".

Asimismo supeditó la realización de próximos viajes de familiares al resultado de las elecciones legislativas del 5 de noviembre que renovarán la conformación del Consejo Legislativo de las islas. En los últimos días, los funcionarios argentinos -como el canciller Jorge Taiana y el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fucks- habían señalado que están dadas las condiciones para que los viajes se repitan en los próximos meses. Entre los presentes en Darwin estaba también el joven Sebastián Socodo, oriundo de Quilmes, que se casó con una isleña y desde el año 2007 es el encargado del cuidado y mantenimiento del cementerio. Para Socodo, no hubo "ningún gesto de hostilidad" de parte de los isleños hacia el viaje de hoy. El contingente estuvo integrado también por psicólogos, un médico, traductores y una veintena de periodistas que cubrieron las alternativas de la visita. Entre los reporteros gráficos, se encontraba el fotógrafo de Télam, Sergio Quinteros, que combatió durante la guerra y volvió a las islas por primera vez desde el conflicto bélico, pero ésta vez desde otro lugar. Muy emocionado, y sin dejar de gatillar su máquina un sólo instante, Quinteros -nacido en Lanús- recordó el combate de unas horas que vivió en Monte Williams y la gran desventaja de las tropas argentinas ante el despliegue inglés, y se convirtió hoy en el único ex combatiente en participar de la histórica ceremonia.
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