El arte de "Azúcar Moreno" y las malas artes en alta mar

¿Quién no disfrutó al ritmo de Sólo se vive una vez interpretado por el famoso dúo español de las hermanas Salazar, conocido como “Azúcar Moreno”? Y lo hicimos tomando un café endulzado con azúcar blanca. ¡Qué contradicción! ¿Masculino o femenino para azúcar?

Esta duda se presenta  con algunos sustantivos que, por razones de registro o nivel de lengua, admiten uno u otro género. Tomaremos tres ejemplos: azúcar, arte  y  mar.

AZÚCAR: Su uso es válido en ambos géneros, pero se prefiere el masculino cuando va sin especificativo: Compré el azúcar a buen precio. En cambio, si va con especificativo se prefiere la forma femenina, aunque sea válida también la masculina: Usé azúcar blanca refinada para el postre. En plural, es en general masculino: Ha clasificado los azúcares según el grado de refinamiento.

 Además, se admiten formas aparentemente contradictorias como el azúcar blanca, expresión en que el artículo es masculino y el adjetivo, femenino.

ARTE: Etimológicamente, proviene de un sustantivo latino femenino; en español, en singular es, en general, masculino: el arte bizantino, el arte gótico. En plural, en cambio, se usa como femenino: las artes plásticas, las malas artes.  Hay que tener en consideración, sin embargo, que cuando se usa en singular con el significado de ‘conjunto de reglas para hacer bien algo’, es de género femenino: arte poética, arte métrica y arte amatoria.

MAR: Su origen latino indica que pertenecía al género neutro; en español, predomina su uso como masculino. Sin embargo, hay usos femeninos, tanto en el habla de los marineros como en el lenguaje poético: alta mar, hacerse a la mar, la mar está serena. Hay frases acuñadas en el habla popular en donde el uso es femenino: Se hizo la mar de problemas. Pero también hay locuciones en que aparece como masculino: Llegó hecho un mar de lágrimas.

¿EXISTE EL GÉNERO “ARROBA”?

El periodista venía leyendo perfectamente, hasta que dudó ante la expresión “querid@s amig@s” pues no supo cómo leer, si decir la fórmula desdoblada en masculino y femenino tal como se usa y abusa en estos días, o si producir unas palabras ininteligibles y pronunciar algo así como “queridoas amigoas”. Trató de recordar sus clases de lectura de la escuela primaria, pero era en vano: nadie le había enseñado a leer este signo que únicamente conocía a través de las direcciones de correo electrónico.

Al respecto, no daré una respuesta personal sino que incluiré una consideración acerca del llamado “género arroba”, hecha en el Diccionario Panhispánico de Dudas: “Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y las ciudadanas, etc.) ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba @ como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: *l@s niñ@s.

Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en *Día del niñ@, donde la contracción del solamente es válida para el masculino niño”.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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