Al final, gana la calidad periodística

El autor, Fernando Belzunce, es editor de los medios en Internet del Grupo Vocento. Desde el periodismo, impulsa la calidad en Internet, y explica que a pesar de la proliferación de blogs y medios de calidad menor, la calidad es la que gana, y plantea la competencia con medios tradicionales.

¿Hay crisis en los medios de Internet?

Por Fernando Belzunce (*)

La irrupción de Internet en el sector de los medios de comunicación, producida hace ya una quincena de años, ha generado prácticamente un subgénero en el terreno de la opinión: el análisis apocalíptico. Una incesante corriente de profecías oscuras y pavorosas sobre el futuro del periodismo, en supuesto peligro, gobierna desde entonces buena parte de la prensa occidental. Sobre todo en la impresa, sacudida por los vaivenes de la crisis económica. Con todo, ante la fuerte entrada de Internet en el panorama comunicativo, antes de dejarse llevar por el tono agorero, cabe preguntarse: ¿realmente está el periodismo en crisis en Internet? Se ha escrito, y sólo cito algunas lindezas, que en Internet prolifera el periodismo sensacionalista, sin fuentes, alimentado a base de rumores y frivolidades, repleto de errores, de noticias sin contrastar y sin la calidad debida. Que el desmedido afán por la rapidez deriva en errores constantes, incluso bulos, y que la obsesión por las visitas desvirtúa el buen ejercicio del periodismo en cuanto a su concepción editorial. También, que los blogs de autores no profesionales reinan sin merecimiento en la Red, y que la influencia de los buscadores es tal que el periodismo se está reduciendo a una exhibición de destreza tecnológica. Lo peor es que estas prácticas tan perniciosas no sólo quedan acotadas al terreno de Internet, sino que, al ser el digital un modelo expandido como la pólvora, con la gratuidad por bandera, ha mermado la calidad de los otros medios. Ha cambiado usos y costumbres, así que se les ha obligado supuestamente a reaccionar a corto plazo, con titulares atractivos o noticias enfocadas desde una perspectiva, como se ha dicho, “menos rigurosa y más llamativa”, cayendo en cierta concesión al sensacionalismo denostado en años anteriores. Internet, por lo que parece, también tiene la culpa de que los periódicos impresos hayan invertido cada vez más dinero en promociones protagonizadas por ‘deuvedés’ o cuchillos de cocina para captar o mantener lectores. No es una exageración. Sin llegar a citar las declaraciones más radicales, llama la atención la enorme desconfianza mostrada hacia el soporte digital por profesionales –en su mayoría vinculados a medios impresos– que cuentan con autoridad en la materia. Un episodio reciente ocurrido en Reino Unido ilustra este ambiente contrario a Internet. Allí, como es sabido, el Daily Telegraph ha desatado un gran escándalo al denunciar los excesos de los parlamentarios británicos. Algunos de ellos habían utilizado fondos públicos para costear reformas en sus residencias de verano, reformar jardines, alimentar al perro o incluso comprar películas porno. Los artículos han motivado ceses y dimisiones, aparte de un goteo incesante de datos reveladores.

Medio sin exclusivas

La analista de medios de comunicación Alison Chapman llegó a afirmar, en una cita de la que se hizo eco La Vanguardia el pasado 20 de mayo, que la revelación de una exclusiva semejante no podría haberse producido nunca en un medio de Internet. “El cuarto poder sigue vivo y ha hecho tambalear el ‘establishment’ político británico, una capacidad que se escapa por completo al periodismo-espectáculo interactivo y electrónico, de los rumores sin comprobar, las descalificaciones y las opiniones sin mayor sustancia o fundamento”, argumentó. “Ni Internet ni los blogs ni los ciudadanos periodistas pueden cumplir la misión realizada por los periódicos”. A un razonamiento similar se unió también Pedro J. Ramírez, director del diario El Mundo. Según el cual, Internet no podrá competir jamás con los periódicos. “Sin organizaciones profesionales, no puede haber profesión. Lo importante en el futuro de la profesión periodística es que ésta sea ejercida por profesionales”, opinó. A su juicio, los blogs “únicamente reciclan y regurproporcionada por las grandes redacciones de los periódicos. Un bloguero no es un periodista por contar cosas”. La idea es que el periodismo sólo lo pueden hacer los periodistas y que todo ese intrusismo al que ha dado rienda suelta la red ha denostado la calidad y el buen nombre de la profesión. Hay cientos, miles de páginas y blogs sin criterio profesional (ni fundamento), difundiendo noticias o rumores allí donde el viento sople con más fuerza. Hasta ahí uno encuentra estas opiniones completamente justas y razonables. Es difícil no coincidir con ellas. Pero en el trasfondo de estas declaraciones, aunque sus autores no lo pretendieran en su día, colea una especie de resentimiento hacia el medio. ¿Internet no puede dar una exclusiva? ¿Un blog únicamente “recicla y regurgita la información facilitada por las grandes redacciones de los periódicos”? Afirmaciones sustentadas en generalizaciones de este tipo vienen a reafirmar la extendida opinión de que la calidad periodística no se puede encontrar en Internet y que, en cambio, sí se halla en otros medios. Sobre todo, casualmente, insisto, en el periodismo impreso que es, con diferencia, el medio con el que más se le compara (no en vano, es el más afectado por su competencia). Pero los ejemplos, si bien están enmarcados en un contexto que les da ampliamente la razón, pues el periodismo en Internet aún está definiéndose -en una etapa muy interesante, pero probablemente embrionaria-, se caen por su propio peso y sólo contribuyen a crear una cierta desconfianza hacia el soporte que está fuera ya de toda lógica. Como si Internet sólo pudiera ser, no ahora sino también en el futuro, un medio dedicado en exclusiva a un periodismo de segunda división o, peor aún, a un periodismo sin periodistas, con gusto por las falacias y los rumores, las noticias interesadas y sin contrastar. ¿Acaso depende la calidad del periodismo de un soporte? ¿Es que es mejor el periodismo impreso que el radiofónico o el televisivo? Diferente sí, pero, ¿mejor? Todos los soportes tienen cabida en Internet: texto, vídeo, audio... Entonces, ¿por qué esa reticencia al digital, que es el que sin duda alguna tiene más posibilidades de todos? ¿Por qué se dice que Internet no puede ofrecer una exclusiva como la del Daily Telegraph cuando ha trascendido que esa información no se ha destapado tras una investigación periodística, sino tras el pago de 300.000 libras a un detective que primero ofreció el material a otros periódicos, como el sensacionalista The Sun? He aquí una razón de peso que aparece en el trasfondo de estos comentarios que cuestionan la capacidad de Internet para hacer buen periodismo: el dinero. O, mejor dicho, su escasez. Si esa exclusiva no se destapó en algún portal de Internet se debió sencillamente a que ninguna web, y mucho menos un bloguero, habría podido costear semejante información. Seguramente ni se les ofreció. La escasa rentabilidad que aún ofrece la red es uno de los mayores problemas a los que se enfrentan actualmente los medios de comunicación que quieren asentarse en ella. Pero, ¿acaso el dinero debe ser el principal arma con el que debe contar el periodismo? La exclusiva destapada por el Daily Telegraph fue magnífica, pero la forma de lograrla, en una especie de subasta, no parece un ejemplo de excelencia periodística. Del mismo modo, también el dinero está detrás de otro fenómeno comunicativo en Internet y este no es otro que el de la proliferación de páginas de todo tipo. Al contrario que la televisión, la radio o la prensa, que exigen una inversión casi industrial, el coste de una página web es residual en comparación, y no digamos ya si hablamos de un blog. Pese a las reticencias, parece realmente positivo el hecho de que haya surgido el fenómeno de la blogosfera y que nuevos medios, al margen de las empresas tradicionales, hayan ocupado su sitio en el escenario digital. Y, si bien es cierto que una gran mayoría de estos sitios carecen de calidad, también lo es que muchos otros, gestionados por periodistas con buen criterio, sí la tienen y están abriendo nuevos caminos en el periodismo. Como en todo, hay que distinguir. La cobertura de la campaña electoral de Barack Obama, por ejemplo, ha consagrado a una serie de excelentes periodistas que lograron que la información política ofrecida en sus blogs fuera siempre por delante de la de reputados periódicos norteamericanos como el Washington Post o el New York Times. El novel The Huftington Post se ha consolidado ya como uno de los medios de referencia en información política en Estados Unidos. No se dedican a opinar sobre las noticias que leen en los periódicos, sino que son ellos quienes dan esas noticias. Precisamente, la web Politifact.com, en la categoría de reporterismo nacional, ha obtenido el primer premio Pullitzer para un medio digital. No será el último.

Calidad periodística

En Internet hay ejemplos de gran calidad periodística. No sólo en Estados Unidos, sino también en España, donde las ediciones digitales de los periódicos están experimentando un magnífico desarrollo y donde han surgido ya excelentes experiencias periodísticas nacidas al margen de las marcas convencionales. Es cierto que Internet ha condicionado la actividad de la radio, la prensa o la televisión. Que ha agitado su modelo de negocio, restándoles público, influencia y publicidad. Que ha diversificado aún más las marcas, ha cambiado usos y costumbres, ha creado nuevas necesidades y ha arrastrado el fenómeno de la gratuidad. Pero, ¿ha sido esto pernicioso para el periodismo? José Luis Pardo, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, opina que sí en un interesante artículo publicado por el diario El País el 26 de mayo. En él defiende el valor del contenido frente al continente, una perspectiva algo olvidada en unos tiempos en los que el envoltorio parece haber cobrado gran importancia. Añade que Internet no ha mejorado los periódicos. ¿Es realmente así? Mi opinión en este aspecto es la contraria. A raíz de esta fuerte competencia, los diarios están haciendo un gran esfuerzo para adaptarse a los nuevos tiempos, apostando, por ejemplo, por más páginas de análisis y reflexión, por grandes reportajes y, en resumen, por ofrecer al lector artículos de gran valor editorial, porque saben que sólo ofreciendo calidad serán capaces de mantener su espacio. Algunos rotativos, como El País, La Vanguardia o El Mundo, ya han apostado por el cambio y en los próximos meses veremos la transformación de otros muchos, como ABC o El Correo que, si bien ya han aplicado mejoras paulatinas, están trabajando en un nuevo modelo editorial. Soy de la opinión de que en Internet se está empezando a hacer buen periodismo, y que éste llegará a ser excelente, pero también creo que los periódicos impresos son cada vez mejores y van a salir reforzados de la situación actual. Con Internet, pese a la desconfianza que genera el soporte (quiero creer que por su desconocimiento), ganamos todos. Ganan los lectores y gana la profesión periodística.

(*) Director de Redacción Central de Vocento.

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