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Un clima tenso se vivió en el Bautista Gargantini

Independiente volvió a perder, esta vez de local ante San Martín de Tucumán, y el fastidio de la gente ya se percibía antes de comenzar el partido. Los hinchas Azules no soportan más este presente.

Antes de arrancar el partido, en el Gargantini ya se vivía un clima tenso. El último lugar en la tabla de posiciones y las malas actuaciones del equipo de Quiroz era argumentos suficientes para que los hinchas de Independiente Rivadavia llegaran a la cancha con dudas por el presente Azul, y con esperanzas de ver algo diferente.
 
Las banderas dadas vueltas fue una señal clara del malestar previo de los hinchas. "Hoy hay que ganar", cantaban en el comienzo del partido desde una popular que lució vacía como pocas veces.

Pero desde que Herrera puso el primero para San Martín, la temperatura fue subiendo. Los insultos comenzaron a llover desde las tribunas, y el pico de tensión llegó con el segundo tanto visitante en el final del primer tiempo. "La camiseta de la Lepra se tiene que transpirar", fue el hit que cerró la etapa inicial.

Entre la impotencia, la bronca y la resignación vivieron los simpatizantes azules el segundo tiempo. Ni siquiera el tanto de Pérez Tarifa para el 1-3 parcial calmó el ánimo.

En más insultado fue, extrañamente, el manager deportivo Eduardo Carbini. No el presidente Daniel Vila, ni siquiera el técnico Fernando Quiroz o los jugadores que demuestran poco y nada adentro de la cancha.

La mala relación de los hinchas con la mano derecha de Vila no es nueva. Viene desde la polémica salida de Aldo Bolado, y se potenció con la contratación de jugadores que no rinden con la Azul.

Quiroz y los suyos tendrán ahora la posibilidad de revertir el vínculo con los hinchas en las próximas fechas, donde Independiente Rivadavia visitará a Gimnasia en Jujuy y la CAI en Comodoro Rivadavia. Fuera de casa, sin la presión de sus hinchas, la Lepra deberá demostrar que puede salir del pozo.
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