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River le ganó a Boca en la sinceridad

Con un día de diferencia, ambos clubes afrontaron su mal momento de distinta manera. Mientras que Bianchi ocultó la realidad, Gorosito habló con total franqueza.

La franqueza de Néstor Gorosito durante su última conferencia de prensa contrastó con la posición de Carlos Bianchi del día anterior, cuando enfrentó a los periodistas subido a un pedestal imaginario desde el que negó lo que pasaba.

Si Gorosito fue sincero al reconocer que las cosas no iban bien y que su renuncia era, en rigor de verdad, un problema para un River agazapado de cara a un fin de año con elecciones, Bianchi fue lo contrario al culpar a los medios de lo que se decía y afirmar que él no sabía nada de lo que pasaba con Basile. Negó su renuncia y sostuvo que tras su reunión con el entrenador el domingo a la noche no sabía nada más de lo sucedido.

Con errores y críticas sobre sus espaldas, pero entero, el técnico de River reconoció el mal momento, asumió las responsabilidades que le caben aún sabiendo que son compartidas (jugadores y dirigentes también tienen que ver con lo que sucede) y dejó un par de frases que grafican el momento que vive el club.

"Yo no me quedo por dinero", dijo y mostró una realidad que tiene el fútbol: un entrenador que gana lo que él sigue por orgullo o porque tiene fe en que las cosas pueden cambiar. Gorosito no se va a morir de hambre si renuncia o lo despiden. Su salario no es el de un obrero que se sube a colectivos o trenes llenos y llega a destino como puede.

Es casi seguro que River no vaya a cambiar de acá a tres meses. La suerte de un conjunto quebrado está echada hace tiempo y no hay espacio para cambiar nada. Sin jugadores acordes a la historia riverplatense, poco es lo que puede hacer cualquier entrenador, ya sea Gorosito o el que venga.

Y también se sabe que nadie asumirá en River por tres meses: cada candidato a la presidencia tiene a su entrenador.

Sinceridad de un lado, entonces, y palabras de humo del otro. Bianchi se hizo el desentendido, negó que Basile fuera a renunciar y culpó a los medios de inventar algo que es evidente.

La realidad, se sabe, es una sola. Gorosito supo asumir sin respaldo lo que le corresponde y Bianchi, en una posición mucho más cómoda que la del técnico de River, apeló a la confusión. Esta vez, lo bien parado que quedó Gorosito contrasta con la mala imagen que dejó el propio Bianchi.
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9 de Diciembre de 2016|20:02
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