El trabajo sexual y sus obreras malheridas

En "Día internacional contra la explotación sexual y la trata de personas" te pregunto: ¿Cuánto hace que no te prostituís?; ¿cuánto hace que no pagás para consumir sexo? La triple condena social. La falta de educación, de salud, de jubilación. Las putas caras, las pobres, las adolescentes y las madres niñas. Un puñado de postales del trabajo sexual en una provincia que paga una alta tarifa para aparentar recato.

Antes que nada, digo una cosa: dejemos el amor a un costado, porque no vamos a hablar de amor. Hablemos de sexo y digamos claramente que todos hemos pagado o nos hemos prostituido alguna vez: esa cena que invitaste en un restorán de lujo, esa cena que preparaste, aquel regalo inspirado o costoso que te hicieron o que hiciste, esa entrada a un espectáculo inolvidable, todo, todo condujo a un solo y maravilloso lugar: la cama.

¿Cuántas veces hemos invertido dinero para conseguir llevar a una persona que nos gustaba a nuestro lecho? Seguramente muchas veces. Pues bien, unilateralmente y con la impudicia y la ceguera habitual del periodismo, sostengo en este día que todo gasto para conseguir sexo es un comercio sexual semejante al ejercido por las profesionales y los profesionales.

La única diferencia es que los profesionales lo hacen más seguido.

Hecha la aclaración, amigos, y sin pretensión de adhesión popular de mi parte, demos por formalmente iniciada esta nota, que promete ser larga como el deseo y ardiente como la cola de un cometa.

Algo más: vamos a cambiar los nombres de las últimas dos protagonistas, pero no sus historias, pues, con sus aportes, siguen alimentando la literatura que rodea al mundo de la prostitución, un mundo complejo y de muy peculiar trato, pues afecta directamente a dos sectores vulnerables por naturaleza de nuestra sociedad: nuestros niños y nuestras mujeres.


Adriana

Hoy se conmemora en el mundo el “Día internacional contra la explotación sexual y la trata de personas”. Se trata, pues, de una fecha fundamental en cuanto a la defensa de uno de los derechos humanos fundamentales que debemos promover.

En la provincia, y aun en el país, la fecha nos encuentra en trance de particularidades que están en boca de todos y que aparecen muy vinculadas a la explotación sexual, pues se trata de la violencia sexual y de la profusión de sus denuncias. Por suerte, Mendoza cuenta con una delegación provincial de AMMAR, Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina.

El objetivo del grupo es defender los derechos humanos de las trabajadoras sexuales. En la provincia, Adriana es una de las mujeres que representa a AMMAR Mendoza. La sede tiene domicilio en Patricias mendocinas 1664 de Ciudad y los horarios de atención son los martes y los jueves de 16 a 20. Trataremos de no interrumpirla mucho, pues su testimonio es imperdible.

“Ahí le damos a las chicas capacitaciones en derechos humanos, igualdad, salud reproductiva, sexualidad para la juventud… La lucha nuestra es para lograr superar la triple condena que tenemos encima: somos mujeres, somos pobres y somos trabajadoras sexuales. El trabajo sexual no es una elección, sino una opción. Nosotros no fomentamos la prostitución. Queremos que las chicas tengan un espacio para ellas y su derechos y estamos en contra del proxeneta y la trata de personas”, inicia.

“Buscamos la derogación de los artículos 54 y 55 del Código de Faltas, que son muy represivos con nosotras. Los derechos de las chicas constantemente son vulnerados por las persecuciones policiales de siempre, con exámenes compulsivos de HIV y exudados vaginales, cobros de coimas y pedidos de favores sexuales”, sigue.

La asociación ha estado trabajando para tener algunas cifras sobre la actividad llevada a cabo, en particular, en las que viven su labor en mayor riesgo (o sea, las que son más pobres): “Hicimos un censo de las chicas de la calle y resultó que el 80% de ellas no tiene problemas de salud. Ahora, un 20% tiene alguna enfermedad como el virus del HIV. A estas chicas le hacemos un seguimiento y las acompañamos a la Casa de la Mujer, en San Juan 504, para que las ayuden”, nos explica Adriana.

Otras cifras obtenidas muestras que, en la Ciudad de Mendoza, hay unas 250 chicas trabajando en la calle y otras 250 en lugares cerrados, como departamentos, cabarets y hoteles.

“Hay mucha hipocresía: dicen que la prostitución está prohibida y las calles están llenas de chicas. Lo mismo pasa con los diarios: publican avisos de chicas de 18 a 21 años y eso también está prohibido. Entonces, no seamos tan hipócritas en esta provincia tan conservadora que se rasga las vestiduras y después va y paga por sexo”, sigue Adriana.

“Esta es una provincia con mucho tabú y nosotras no entendemos por qué no somos todos iguales, por qué no hacemos como en los Países Bajos… Acá se raptan una niña y desaparece y todos actúan como  si nada. Viene un tipo y te esclaviza y se lleva tu vida y a nadie le importa nada”, completa.

“Está bien que haya chicas universitarias que cobran caro y se pagan la carrera, pero también hay muchas buenas mujeres que trabajan y son pobres y discriminadas. Algunas no saben leer ni escribir y hay chicas raptadas cuando fueron niñas. Yo te pregunto: ¿Por qué son tan castigadas?”…



- No sé…

- Por la hipocresía que hay. Y les pasa lo mismo a muchos chicos también. Viven esclavizados en Mendoza. No puede ser.

- ¿Qué buscan con AMMAR?

- Una sociedad igualitaria. Salud para las chicas, educación para sus hijos, una jubilación digna para cuando llegan a viejitas… Esta es nuestra lucha.

- Es muy justo. Es una vergüenza que no se cumplan sus derechos…

- Yo quiero que mis compañeras sean libres, son gente muy buena… Mi sueño es tener la casa de AMMAR al servicio de las chicas, para defender sus derechos y también para que si alguna no quiere trabajar más, nosotras podamos ayudarla a salir.


Carolina


Me gusta su perfume y, sobre todo, ese inocultable convencimiento de que la vida es una carrera y que ella, finalmente, llegó a ocupar los primeros lugares. No es para menos: se ha roto el traste para lograrlo. Y le gusta que la entreviste, que charlemos sin que anote, mientras tomamos un café a un costado de la primavera.

En general, debo decir, que a todos los empresarios les gusta que los entrevisten y que siempre están pensando más en quienes van a leerlos, que en aquello que dirán. Carolina, exitosa empresaria, por cierto, no es la excepción.

Ahora, ya madura, a ella le gusta mostrar a rajatabla cierto encanto o, mejor dicho, la etiqueta que el encanto tiene que tener. Para ella, el protocolo es una forma superior de la cultura. Jamás leerá libro alguno ni amará el cine de los franceses, su linaje se demuestra en los hechos de que sabe sentarse, sabe mirar y sonreír cuando hace falta, sabe vestirse y desvestirse. Y sabe cobrar, por sobre todas las cosas.

La mujer tiene una empresa formada un grupo de chicas muy guapas y un grupito de chicos muy lindos y muy gays, por cierto, que hacen “promociones en eventos empresariales”, dice ella.

Ante el silencio socarrón, aclarará: “Bueno, nosotros hacemos efectivamente la promoción en los eventos. Lo que surja después es un servicio aparte y siempre depende de que el cliente nos parezca adecuado. Aparte está la tarea en hoteles, en acompañamientos de turistas o en fiestas privadas”.

La mujer, que tiene cincuenta años muy bien llevados, se ocupa de cada detalle: el rigor del gimnasio, la calidad de los cosméticos, la elegancia de las vestimentas (al principio, las costea ella, pero luego por supuesto que no), el armado de un book, los contactos fundamentales con los hoteles, los contactos imprescindibles con los empresarios,

“La mayoría son estudiantes universitarias. No hace falta estar enseñándoles a hablar. Y son todas bellísimas. De más está decir que la discreción aquí es un valor para todos los integrantes de esta cadena productiva”, dice Carolina y sonríe.

- ¿Por qué me das esta nota?

- La verdad, porque me conviene. Nadie que no tenga que saberlo va a saber quién soy y quiénes trabajan conmigo. En cambio, mis clientes, cuando lea la nota, se sentirá más identificados con esta propuesta, que es la mejor que hay, la más profesional.

- ¿Cuánto ganan las chicas?

- Depende de muchas cosas, pero es normal que reciban 400 pesos por hora, si es “all inclusive”.

-  ¿Y los chicos?

- Más o menos lo mismo… Bueno, la verdad es que ganan un poco menos que las chicas.

- ¿Quiénes son tus clientes?

- Empresarios, políticos, gente de la Justicia, profesionales y turistas. 

- Qué tentación es hojear tu agenda…

- Es uno de los secretos que me voy a llevar a la tumba. ¿Sabés por qué? No sólo por mi negocio, sino porque yo respeto a la gente que se procura placeres que no tiene. Yo les ofrezco la posibilidad de vivir cosas que de otra manera les resultaría imposible vivir. ¿Qué hay de malo en esto? Nada.


Clarita


Este atardecer de oro, en la cárcel de Almafuerte, no reinan los barrotes, sino el silencio, que es el más eficaz sistema de seguridad.

Sin embargo, esa calma de los doloridos, cada cierto lapso de segundos, es quebrada por el inequívoco y absurdo sonido de palos de bowling cayendo. Mientras me retiro en mi auto del penal, no tardaré mucho en darme cuenta que es Clarita jugando al bowling con menos entusiasmo que un boxeador senil en una feria del libro.

Hace dos horas que Clarita espera que alguien la lleve de regreso a la ciudad. Está sentada en el suelo, jugando al bowling con su teléfono celular y el tiempo y el espacio, en yunta con el silencio, al pie del portón de Almafuerte, son crueles con ella, que recién tiene 19 años y, en verdad, no se banca tener que venir hasta Cacheuta para ver al pelotudo de su novio que otra vez cayó en cana.

Sube a mi auto la abandonada. Parece tener más años que los tiene y ha dejado que la vida la cargue con muchos más kilos que los debiera tener y que le deje malas cicatrices por las dos cesáreas de sus amados niños y que se le caigan algunas muelas y que se le levante de la lengua un discurso tumbero como sus tatuajes.

No tardará mucho en confesarme Clarita, casi con lágrimas, porque ella no llora, que se gana la vida como trabajadora sexual desde los catorce años: “Tuve mi primer hijo a los doce. Como no tenía padre tuve que salir a trabajar y esto es lo único que había. Ahora, ya tengo experiencia y clientes fijos. Algunos solamente quieren conversar; me llevan a comer y después me dejan sin tocarme un pelo y me dan 100 pesos”.

- ¿Es difícil hacerse un lugar en la calle?

- Hay minas muy quilomberas con las esquinas y tienen fiolos que se hacen los picantes, se van de boca, pero les mostrás un fierro y arrugan. Yo trabajo sola, pero todo el mundo sabe quién es mi pareja.

- Pero él está en cana en Almafuerte…

- Eso no importa.

- ¿Por qué laburás en la calle?

- Porque no hay trabajo y por mis chicos.

- ¿Has intentado trabajar de otra cosa?

- ¿De qué? No es fácil… Vas a limpiar y ganás 400 pesos por mes… Si apareciera algo que valga la pena me voy, pero no aparece.



Francisca.

 

Roxanne.

 

Pintadita.

El autor: Ulises Naranjo es editor de MDZ.

Opiniones (16)
23 de octubre de 2017 | 09:51
17
ERROR
23 de octubre de 2017 | 09:51
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Por la excelente nota. Los muchos comentarios confirman que lo Sor Juana Inés de la Cruz decía: Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocación de lo mismo que culpáis...
    16
  2. Naranjo, un espanto tu nota. De qué se quejan estas mujeres. si ellas eligieron este trabajo. Es muy lindo ganar dinero en poco tiempo, sin responsabilidad, sin copromiso y sin esfuerzo. Si las forzaron a hacerlo de chiquitas, por qué ahora , de grandes, no salen de ese circulo. Y bueno, no es lo mismo ganar 400 pesos por mes limpiando...entonces sigo prostituyendome y gano cinco lucas al mes.
    15
  3. nada,esta nota de trata de personas no dice nada.es re sabido que prostitutas hay de todas clases,cada uno hace con su c... lo que quiere,pero hubiera sido bueno que la nota tratara realmente de la trata de personas,porque eso no es eleccion de nadie
    14
  4. Sin que esto signifique un menoscabo ni un comentario sarcástico, puede tratarse simplemente de que Ulises Naranjo quiera hacer catarsis sobre la culpa que puede haber sentido al entablar un hipotético contacto comercial con las chicas que describe. Es normal que le haya sucedido en el caso de que lo hubiera hecho: las ideas anticapitalistas que sostiene en contraste con el gozoso aprovechamiento por su parte de una persona que forma parte de la "exclusión social del sistema capitalista" tiene sus costos emocionales para alguien con su sensibilidad, la que es indudable por su buena pluma.
    13
  5. Naranjo la verdad irreconocible tu nota!siempre son bastante buenas?explicame que tienen q ver estas putas con el dia internacional contra la explotacion y trata de personas?!?!la ultima q no quiere limpiar por 400 pesos q le pasa!?esta totalmente fuera de la realidad!a cualquiera le gustaria ganar 400 por hora pero NO EXISTE ESO! tampoco entiendo, como el resto de los lectores, porque en la nota se las presenta como "obreras mal herida" y como si su "trabajo" fuera tan normal, cuando no lo es... y la prostitucion si es una eleccion no una opcion como dice la "gran empresaria Carolina", solo q otros trabajos decentes no dejan buena palta. a estas chicas les gusta la pi.... q derechos ni derechos!!
    12
  6. LA QUE ES PUTA, ES PUTA. SIMPLE
    11
  7. No critico la mina que sale a laburar para darle de comer a sus hijos y poder darle un plato de comida y educación, no les queda otra, nunca tuvieron educacion ni una formacion, para poder defenderse en la vida. Lo que realmente no entiendo, ni voy a entender nunca y a la que considero puta es a la mina que lo hace para poder darse lujos, como un auto, un vestido caro, una casa en un barrio privado. es una diferencia abismal, de educacion, y situaciones en la vida que les ha tocado vivir...
    10
  8. No entiendo a qué apunta la nota cuando hace mención a esta fecha. Si bien hoy es el día contra la trata de personas, no creo que quienes se prostituyen por opción, como dicen aquí, estén en la misma situación que las chicas que son raptadas y privadas de la libertad para ejercer la prostitución como esclavas. NO entiendo por qué se mencionan las dos cosas en la nota si son bien distintas. Las chicas raptadas NO ELIGEN NI LO HACEN POR OPCIÓN.
    9
  9. Ha empezado a investigarse más seriamente el tema de la prostitución, con menos carga ideológica, y se va descubriendo que muchas prefieren ese estilo de vida, se sienten cómodos con el. No hace falta victimizarlas o que se sientan dolidas por lo que hacen. Los estudios comenzaron equiparando comentarios de otra gente que, en las mismas condiciones, no tuvo esa elección. Un caso claro son las pornstars, que tienen dinero y siguen trabajando en ello. Bien por la que encuentre el trabajo que le gusta.
    8
  10. "pero ahora que llegaron a los 30 con todo caido ya no las quiere nadie" "Si yo ganara 400 mangos la hora o 100 por solo charlar ya estaria en Palmares!!" Flordemorocha, por que no te pones a trabajar tanto como decis y lees menos el diario, no ves que no te da? que te pensas? que provincia! Que les pasa mendocinos!? DE TERROR
    7
En Imágenes
Elecciones legislativas 2017
23 de Octubre de 2017
Elecciones legislativas 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017
18 de Octubre de 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017