Deportes

"Sacrificada" por una medalla: la triste historia de Semenya

La complicidad de Sudáfrica en la humillación a la que fue sometida la atleta quedó en evidencia con el reconocimiento de que corrió en Berlín en contra del consejo de los médicos.

Tanto el gobierno como los medios sudafricanos han reclamado en los últimos días la renuncia de Leonard Chuene, presidente de la federación nacional de atletismo (ASA), por "mentir" en el controvertido caso de la mediofondista Semenya.

"El señor Chuene no sólo nos mintió a nosotros como Ministerio (de Deportes), sino a todo el país, y eso no es aceptable", dijo en un comunicado Gert Oosthuizen, viceministro de Deportes sudafricano, después que el titular de ASA finalmente admitiera el sábado que había ignorado las dudas de los médicos acerca del sexo de Semenya, previamente a que la atleta ganara en Berlín la prueba de 800 metros.

"Me negué", dijo Chuene durante una rueda de prensa en Pretoria al revelar que un médico de la federación le recomendó retirar del equipo a Semenya, tras someter a la deportista a una prueba de sexo.

El aspecto masculino de la atleta de 18 años y su notable marca dispararon las dudas y una fuerte polémica entre el gobierno sudafricano y la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).

La ASA había negado hasta el sábado que Semenya hubiera sido sometida a una prueba de verificación de su sexo, calificada por él mismo como un "insulto" a Sudáfrica. Finalmente, Chuene reconoció que la prueba fue realizada el 7 de agosto en Pretoria, antes de que la atleta volara a Berlín.

Según el presidente de la ASA, las pruebas fueron realizadas a instancias de la IAAF y es "incierto" que Semenya haya sido informada de que había sido sometida a una prueba de verificación de sexo.

Ya en Berlín, el médico del equipo sudafricano, Harold Adams, recomendó a la ASA retirar a Semenya, mencionando dudas sobre su identidad sexual, derivadas de los controles, reconoció Chuene.

El presidente de la ASA dijo haberse negado porque "no había base" para retirar del equipo a Semenya, ya que aún no había recibido los resultados de los controles y no podía actuar "por rumores", antes de agregar que de haberlo hecho los sudafricanos hubieran querido saber por qué él retiraba una esperanza concreta de medallas.

La obsesión del atletismo sudafricano por las medallas tuvo sus raíces en el fracaso protagonizado en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Allí, pese a haber presentado su mayor nómina desde 1992. el equipo de atletismo de Sudáfrica sólo consiguió una presea de plata en salto de longitud, es decir cinco preseas menos que en los anteriores Juegos. Y los jefes del deporte nacional cosecharon críticas por tan magro desempeño.

Un año más tarde, con Semenya con el rótulo de candidata al título en los 800 metros después de ganar con facilidad la prueba en los Mundiales juveniles disputados en Mauricio en julio, la tentación del oro, aparentemente, fue más fuerte que la necesidad de protegerla de tener que probar públicamente su femineidad.

"El ansia de oro triunfó por sobre cualquier preocupación acerca de su bienestar", publicó el diario "Sunday Times" en un editorial, que acusa a la ASA de traicionar la confianza de Semenya e insta a despedir a Chuene.

El viceministro Oosthuizen sostuvo que las mentiras de Chuene "fogonearon las continuas violaciones a los derechos y la dignidad de Semenya por parte de la prensa extranjera y local".

Wilfred Daniels, ex entrenador de Semenya y quien renunció a su puesto en la ASA en disconformidad por la manera en que la organización manejó el tema, dijo días atrás que a la atleta se le hizo creer que iba a someterse a un control antidoping y que se sintió enojada y humillada cuando fue fotografiada en sus genitales.

La IAAF se niega a dar a conocer los resultados antes de noviembre, argumentando que quiere discutirlos primero con Semenya y los expertos. Mientras tanto, la atleta guarda un estricto silencio, aunque el "affaire", obviamente, la ha marcado a fuego: cuando la radio 702 trató de obtener una entrevista, Semenya dijo que no quería ser grabada debido a la gravedad de su voz, algo que podría ser "usado" en su contra.
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