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Las quince razones de Liceo campeón

El equipo de Carrodilla se quedó con el Top 10 Cuyano, demostrando que es un conjunto compacto en todas sus líneas. Logró una madurez en su juego, a pesar de la juventud del plantel, y ahora tiene el desafío de seguir en lo más alto del rugby mendocino.

1 - El técnico. Es el tercer año que dirige Marcelo Garitaonandía a la Primera División de Liceo Rugby. Sabe muy bien todo lo que pasó en estos años, acariciar las semifinales y no clasificar, perder partidos por inmadurez, recibir críticas de la propia gente de su club. Hoy debe estar disfrutando muchísimo este título.

2 - El ayudante. Garitaonandía pensó en Diego Guiñet como su ayudante. Un ex foward aguerrido que participó en los logros de los años '96 y '97. Les inculcó a sus dirigidos que había que tener un scrum muy bueno, que había que saber a qué jugar y por sobre todas las cosas hizo hincapié en el respeto por el compañero, a dejar de lado vanidades y críticas.

3 - El grupo. Así se fue forjando el campeón. Primero fortalecieron el grupo humano, algo que no fue complicado porque en este equipo hay muchos amigos que se conocen de toda la vida, porque han pertenecido a la misma camada.

4 - El objetivo. A principios de año se plantearon que tenían que entrar en semifinales. Necesitaban dar ese salto de calidad. Los entrenadores estaban convencidos que materia prima había, que contaban con un plantel rico técnicamente y con muchas ganas de lograr algo.

5 - El desarrollo. Fueron de menor a mayor. Con paciencia, cada jugador fue encontrando su lugar en la cancha, fortaleciendo las virtudes que cada uno tenía.

6 - La explosión. El parate por la gripe A lo canalizó de manera muy buena. Comenzaron a recuperarse jugadores lesionados y tuvo la inclusión del hoocker Matías Cortese, que venía del rugby francés, supo amoldarse al grupo ya armado y le dio una inyección de calidad.

7 - La madurez. Los encuentros que el año pasado perdía por malas decisiones o por buscar el triunfo desesperadamente, este año los ganó. Tuvo la madurez para alcanzar triunfos y conseguir un juego definido.

8 - El capitán. Gustavo Gil es un batallador y un líder dentro y fuera de la cancha. Un tercera línea completo que se emocionaba con la entrega de sus compañeros. Fue una parte importante en la unión de este conjunto.

9 - La figura. Facundo Barni que se iba incorporando al equipo cada vez que venía de los Sevens Naciones, y al entrar a la cancha se transformaba por su juego en un líder que llevaba a sus compañeros siempre hacia delante.

10 - La revelación. Rodrigo Báez fue el eslabón que le faltaba a este quince para realmente jugar con ventaja. Buen line y mucho protagonismo durante los partidos.

11 - El goleador. El Chino Mangione fue un punto muy alto en los tres cuartos. No sólo por su puntería a los palos, sino también por su contundencia tanto en defensa como en ataque.

12 - Los backs. Antes no se destacaban, y empezaron a hacerse notar. Demostraron que cuando tenían que defender eran unos leones, y cuando atacaban podían lastimar a los rivales.

13 - La confianza. Los entrenadores convencieron a sus jugadores que ellos podían, que no todos los equipos tienen una primera línea que ha integrado los seleccionados argentinos juveniles (como Pipistrelli y Alvarado) y mayores (como Cortese).

14 - La integración. Se moldeó un equipo entre los experimentados como Leyes, Damore, Martínez  Baduí, Correa Llano y el resto de los mas jóvenes, algo fundamental para llevarse el título.

15 - Los juveniles. El buen trabajo en juveniles se empezó a notar. "Tomamos como ejemplo a Los Tordos, que siempre valoró mucho a las inferiores y cuenta con una intermedia que a todos sus jugadores les encanta jugar", comentó Guiñet.

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10 de Diciembre de 2016|00:22
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