Chicos cordobeses arman fiestas clandestinas en casas abandonadas

"No son fiestas privadas. Son boliches clandestinos", describe una mamá de tres adolescentes de barrio Villa Belgrano, el barrio en el que el pasado fin de semana la Municipalidad de Córdoba clausuró una fiesta en una casa en construcción. Allí había unas mil personas, la mayoría chicos menores de edad, y se vendía alcohol.

La clausura trascendió en las radios y en la TV, pero en realidad este tipo de fiestas abunda. Se convocan por Internet (facebook, e-mail); se hacen en casas habitadas, desocupadas o en construcción; van adolescentes de 13 a 17 años; se vende alcohol; se cobra entrada (de cinco a 30 pesos), y la organizan los mismos chicos.

Así lo confirmaron a este diario bolicheros, adolescentes que concurren, sus padres y Javier Pueyrredón, titular de Espacios Públicos de la Municipalidad.

Los destinatarios son los adolescentes que, al no tener 18 años, no pueden entrar a boliches y bares. Además, hay una cuestión de comodidad: se realizan en la misma zona donde viven, por lo que ni ellos ni los padres tienen que trasladarse.

Estas fiestas no pagan impuestos por la música, ni cumplen con los requisitos de seguridad, salubridad e higiene. Por eso, el municipio ya puso el ojo en estos eventos y se prepara a controlarlos con mayor empeño.

La fiesta clausurada el fin de semana se realizó en calle Mariote al 5700, con una concurrencia, según Pueyrredón, de unas mil personas. El funcionario resaltó la inseguridad del lugar al indicar que había "un cableado desparramado por el patio" para la música y las luces. "Se labró un acta a quien aseguró que era el titular de la propiedad", quien deberá pagar una multa que se estima varía entre los dos mil y los cuatro mil pesos, aseguró Pueyrredón.

¿Casa o lugar público? Uno de los problemas que tienen los inspectores municipales para poder controlar estos eventos es que se realizan en casas particulares, por lo que el límite entre propiedad privada y lugar público no es claro.

"Si es una propiedad privada y la puerta está cerrada, nosotros no podemos violar la propiedad. Si las circunstancias lo ameritan, se puede pedir una orden de allanamiento a un juez de Control. Pero ahí ya es más complicado", expresó Pueyrredón.

Omar Grenant, director del CPC de Argüello, aseguró: "Alguna vez nos hicimos presentes en una fiesta, nos cerraron y no pudimos entrar; puede ocurrir".

Sin embargo, los dos funcionarios dicen que, en general, el límite es claro. "Si hay 300 personas bailando, con un disc jockey, se cobra entrada y las puertas están abiertas, hay una actividad de espectáculo público. Los inspectores hace muchos años que trabajan en esto y tienen buen criterio", dijo Pueyrredón.

Según el funcionario, la gente que quiere evadir la habilitación y los controles "seguramente se va a refugiar en estos eventos, en propiedades privadas con patios amplios. Trataremos de llegar".

Qué dicen los bolicheros. Sebastián Srur, gerente de La Barra y Studio Theater, manifestó que "muchos chicos ahora prefieren organizar fiestas en sus casas, como pasaba hace muchos años con las ‘americanas’, porque los municipios están acortando la noche y limitando el horario para consumir alcohol en los boliches".

Además, según Srur, eligen estas fiestas porque es más barato, con el consentimiento de sus padres. "Recién se está instalando este fenómeno, pero podría generalizarse", aseguró.

"Vamos a perder clientes con estas fiestas, porque habrá menos concurrencia y los chicos van a entrar a los boliches más tarde y alcoholizados, con la ‘previa’ hecha. Los boliches son siempre los más perjudicados y castigados con impuestos y cosas para mejorar la seguridad, pero nosotros tenemos todo en regla", remarcó Srur.

Fuente La Voz del Interior de Córdoba.
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