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Del Potro, en la cima del tenis: fotos en el Empire y shows de TV

El tandilense aseguró que "cada cinco minutos" recuerda el punto decisivo de la final del US Open, en la que derrotó a Federer, y admitió que todavía no puede creer su victoria frente al suizo.

Juan Martín del Potro toca el cielo con su raqueta. Tras haber ganado el US Open, su torneo predilecto, a los 20 años y como verdugo de Roger Federer, el argentino simbolizó hoy su ascenso a la cima del tenis con una sesión de fotos en el Empire State, el edificio más alto de Nueva York.

"Estoy exhausto", afirmó en las primeras horas del martes el longilíneo jugador de 1,98 metros, responsable de haber pegado uno de los mayores golpes del año en el mundo del deporte gracias a la potencia de su derecha y de su mentalidad de ganador nato.

Tres horas después de derrumbarse sobre la cancha azul del Arthur Ashe para festejar la victoria más importante de su vida y llorar a pulmón abierto su alegría ante casi 25.000 asistentes y cientos de millones de telespectadores, Del Potro llegó a un restaurante de la Tercera Avenida y 49 Este para su primera cena como campeón del US Open.

Allí, rodeado de su equipo de trabajo más algunos periodistas invitados, Del Potro deglutió un bife de solomillo mientras contestaba decenas de mensajes de texto de felicitación que llegaban a su teléfono. Se lo veía cansado, con las huellas en la cara y el cuerpo de la batalla de cuatro horas con Federer y de la tensión de las horas previas.

"¿Y cómo sigue todo con Maradona y la selección?", preguntó ávido de tener noticias del equipo albiceleste, que pasa las de Caín para tratar de asegurar su pasaporte al Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010. Vestido con una camisa a rayas azul y blanca, Del Potro hace el brindis de rigor con su coach, Franco Davin, su preparador físico, Martiniano Orazi, y su manager, Ugo Colombini.

Hacia ellos escaló apenas concretada su gesta ante Federer. En el palco se fundió en un abrazo con sus colaboradores. Minutos después, "Delpo" dedicaba en español su triunfo a "los argentinos que están aquí, mis padres, Julieta -su hermana-, mis abuelos, mis amigos..."

A estos últimos verá ya en la mañana del miércoles, cuando arribe a Buenos Aires con un trofeo que sólo un argentino había acariciado como él, 32 años antes, un tal Guillermo Vilas. Quizá entonces, cuando sea objeto de una bienvenida como pocas, Del Potro caerá en la cuenta del tamaño de su hazaña.

O el domingo próximo, cuando reciba un baño de multitudes en La Bombonera, la casa del equipo de fútbol de sus amores, Boca Juniors.

En la noche del lunes en que entró en los libros de historia del tenis, numerosos clientes del restaurant se acercaron a felicitarlo, a pedirle una foto o un autógrafo o incluso a regalarle un champagne. Pasada la medianoche, Del Potro partió para un festejo privado, que no pudo extenderse demasiado.

Es que a las 08:00 horas en punto, el nuevo campeón aparecía en la pantalla del popular programa Earlyshow, de la emisora CBS, la primera de sus tres paradas matutinas en la televisión neoyorquina.

En esa gira por la ciudad de los rascacielos, el "gigante" argentino paseó acompañado del trofeo que lleva su nombre por debajo de cinco menciones consecutivas al número uno del mundo, Federer. "¿Qué fue diferente esta vez? Hice todo perfecto. Espero seguir ganándolo como Roger", dijo Del Potro en su más correcto inglés, sentado junto a los dos conductores del programa con una calle neoyorquina de fondo.

De los sets televisivos a las fotos en el último piso del Empire State. De casi 450 metros de altura, el edificio más alto de Nueva York es sin dudas el lugar perfecto para simbolizar el gran salto pegado por Del Potro, nuevo "emperador" de una Nueva York que fue testigo atónita de cómo su "hijo adoptivo" Federer perdía la corona.

"Cada cinco minutos se me viene la imagen del último punto y me dan escalofríos"

Del Potro aseguró hoy que "cada cinco minutos" recuerda el punto decisivo de la final del US Open, en la que derrotó a Roger Federer, y admitió que todavía no puede creer la victoria conseguida frente al tenista suizo.

"Cada cinco minutos se me viene a la cabeza la imagen del último punto y me agarran escalofríos", dijo Del Potro en diálogo con La Red, y reconoció que recién cuando pasen algunos días llegará a comprender la real dimensión de su logro.

Respecto al partido contra Federer, explicó que no comenzó bien y que perdió el primer set "muy rápido". "Con Roger tenés que jugar 10 puntos todo el partido, y yo no arranqué bien, pero después empecé a encontrarle los puntos débiles", detalló.

Por último, y sobre el entusiasmo que despertó su triunfo, indicó que no puede garantizar victorias, "pero cuando entro a la cancha corro hasta la última pelota, sea con quien sea".

Opiniones (1)
9 de Diciembre de 2016|00:58
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9 de Diciembre de 2016|00:58
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  1. Por fin alguien que nos dá una alegría por mínima que sea para nosotros y tan grande para él. Con 20 años ya cumplió su sueño... Mis felicitaciones JuanMa
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