La hija del Chacal, el testimonio judicial de 20 años de violaciones y abusos

La declaración judicial de la hija de "El Chacal", con quien tuvo siete "hijos-nietos", podría llegar a ser considerado uno de los testimonios más aberrantes que debe haber escuchado el personal de las oficinas de Tribunales. Acá te contamos el contenido de ese expediente. Advertimos que el testimonio es muy fuerte (Segunda nota)

“El Chacal” abusó de casi todas sus hijas. Sólo dos se salvaron de ser violadas, o al menos hasta ahora no hay testimonios al respecto.

El Chacal las atacó cuando eran niñas, y a una de ellas continuó violándola durante 20 años, hasta que un día ella se animó y lo denunció. Gracias a esta mujer, hoy este hombre está preso. Pero la mujer a sus 35 años, con siete hijos engendrados por su propio padre, debe y deberá cargar con una historia dolorosa.

Un día esta mujer, a quien identificaremos como "C", tomó coraje y decidió pedir ayuda. Así fue como se presentó ante la Justicia y denunció a su padre, quien fue arrestado casi de inmediato. En esa oportunidad, "C" fue acompañada por su madre para realizar la denuncia en la comisaría Cuarta, de Capital, días más tarde amplió su declaración y expuso, con detalles,  su triste vida.

Sus hermanas también fueron abusadas desde pequeñas. Incluso un hermano relató durante una entrevista en MDZ, que siendo C. y otra de sus hermanas ya adolescentes, fueron descubiertas en la cama con su padre.

El relato de la joven

Todo comenzó cuando C tenía alrededor de siete u ocho años y la familia vivía en la Cuarta Sección. Mientras su madre se iba a trabajar, “en el fondo, donde estaban las piezas, él me agarraba y tenía que hacer lo que decía sino me pegaba”, declaró, “él siempre buscaba estar solos y yo tenía miedo de quedarme sola con él”.

Ese temor no era infundadado. Para entender el infierno al que fue sometida C. desde esa edad, hay que conocer su relato: “Me hacía acostar en una cama, yo me tapaba la cara porque no quería ver lo que me hacía; me acariciaba, sacaba toda la ropa, me tocaba la vagina, y se tocaba el pene y se lo movía con las manos y luego él acababa; le salía ese líquido”.

Esta situación comenzó a vivirla en la casa de su abuela, donde detuvieron a su padre. La dramática escena se repetía diariamente cada vez que su madre salía a trabajar, “mientras mis hermanos jugaban en la galería afuera y no veían nada”. También relató que su padre “mandaba a los chicos (sus hermanos) comprar algo y ahí me violaba”. Así ideaba los abusos “El Chacal”, quien al parecer no tenía piedad con su hija; aunque también estaba obsesionado con ella, porque utilizar un término como “amor” podría ser irrespetuoso hacia la víctima.

A veces su padre iba a la habitación de la niña, la despertaba y de paso abusaba de ella; otras veces, según la denunciante, repetía esto en el baño. En una de estas ocasiones, su padre le tiró del pelo con fuerza y violencia,  “él quería que abriera la boca y así meterme el pene”. Esta situación fue “lo peor que me pasó,  porque  ese recuerdo lo he tenido grabado en mi cabeza durante toda mi vida”.

Pero debe tener más imágenes grabadas a fuego. Porque pudo recordar cuando ya viviendo en el barrio Las Tablitas, de Godoy Cruz, sucedió la primera penetración.

Contó que cierto día, cuando tenía aproximadamente 13 años, su madre se había ido a trabajar. En su casa estaban algunos de sus hermanos. Ese día, su padre la tomó del cabello, comenzó a golpearla, amenazándola con matarla, la violó. “Él se sacó los pantalones y me sacó mi bombacha, me puso lo que tenía adelante por la vagina, es decir me penetró con su pene, ese día, que fue la primer vez, me tapó bien la boca para que yo no gritara, esa primera vez me penetró nomás, yo le pegaba pero no podía sacármelo de encima, él me pegaba para que me quedara quieta y esa vez me dolió, esta vez no acabó y tampoco me quedé embarazada”, consta en el documento que tiene en su poder la Justicia.

Mientras “El Chacal” le tapaba la boca para que no gritara le repetía que si decía “algo de lo que había pasado me iba a matar”. C. realmente creyó que la podía matar, porque la trataba muy mal frente a su familia y era tanto el temor acumulado, que siempre usaba pantalones y no polleras para evitar que la tocara.

Esta niña recordó frente a las autoridades judiciales hechos realmente dolorosos. Manifestó que en una oportunidad su madre entró a la habitación y la vio acostada con su padre. “El estaba acostado con la cabeza para el lado de las almohadas y yo al revés, con la cabeza a los pies, ambos tapados con una sábana”, declaró.

Su madre había advertido movimientos en la sábana ya que su padre “se movía el pene con la mano y movía las manos tocándome”, explicó C. Esta situación enojó a su madre y le gritó a su marido: “¿Qué hacés?”. Luego se fueron los dos a discutir a la vereda. Desde ese momento, siempre culpó a su  hija, diciéndole que ella lo provocaba al padre.

Las violaciones

“El Chacal” comenzó a violar a su hija a los 13 años. Los abusos “se repetían varias veces por semana” por años, hasta que a los 15 tuvo su primer hijo, quien hoy tiene 19 años.

Los abusos no cesaron y sucedió lo esperado: se quedó nuevamente embarazada a los 19 años. Tuvo una niña que ya tiene 16 años.

Esta chica guardó silencio como consecuencia de las amenazas de su padre. Incluso, cuando su madre le preguntaba quién era el padre de su hijo, la adolescente le respondía que no se metiera. Pero su mamá, una oficial de justicia, sabía lo que sucedía en su vivienda, o al menos lo sospechaba.

Para la víctima, su madre sí tenía conocimiento de lo que sucedía en su casa, “pero ella me culpaba a mi”, declaró C. Aunque insistió siempre en que todas las relaciones que mantuvo con su padre “fueron sin mi consentimiento y continuaron cada vez más violentas”, los golpes de puños y con el cinturón lo demostraban, su madre le decía: “Vos te lo buscaste”.

Sin embargo, a la edad de 21 años las relaciones sexuales seguían pero siempre contra su voluntad. “Me tocaba los pechos, por todos lados; me tenía que poner en la forma que él decía, parada, acostada, dada vuelta, con la cola para arriba, en cuatro patas, pero siempre me penetraba por la vagina hasta que acababa”. Durante estos abusos, “me pegaba piñas en las piernas, en los brazos, nunca en la cara porque sino se iban a ver”, contó C.

Como consecuencia de ello, a los 24 años se quedó nuevamente embarazada (este chico hoy tiene 12 años). Al nacer su tercer bebé, su madre “continuaba culpándome por lo sucedido a pesar que le manifestaba que no era mi culpa, pero ella no entendía”, decía C. ante los investigadores buscando que ellos sí le creyesen.

Aunque a los fiscales les resulte muy dura la historia, deben preguntar con frialdad. Al consultar a la víctima sobre si su padre utilizó alguna vez preservativos, ella contentó que no.

Por esa razón es que a los pocos meses se quedó embarazada otra vez. Nació una nena, quien actualmente tiene 11 años. Posteriormente se mudaron a la Cuarta Sección, y allí continuaron los abusos, de los que nacieron tres chicos más: una niña (8) y dos varones (6 y 3 años).

Esta mujer afirmó en la Justicia que nunca tuvo ganas de tener relaciones sexuales con su padre y que la situación siempre se repetía igual: ella entraba a la pieza, él entraba detrás, cerraba la puerta “y empezaba todo de nuevo”. Que nunca dijo nada pero que se encontraba mal todo el tiempo, y que se mantenía calmada para que sus hijos no se enterasen.

En esos momentos en que ella estaba mal, a su padre le daba miedo que hablara. Entonces,  “él me hacía una seña como que me iba a cortar la cabeza y que me iba a quitar a los chicos si decía algo y también porque él decía que si él caía, caían todos”. Su madre tampoco la trataba bien. Declaró que la oficial de justicia siempre estaba enojada con ella y la insultaba diciéndole “sos una puta, una mierda”.

Años de silencio y humillación. El miedo y, quizá la intención de proteger a sus hijos, hicieron que C. También —según declaró— suponía que al denunciar a su madre la echarían del trabajo.

Pero un día se animó porque hacía unos meses que su padre comenzó a tratarla mal delante de sus hijos. “Me decía que era una hija de puta y cuando iba a un curso de corte y confección él me seguía, me esperaba en la puerta hasta que saliera” y constantemente la celaba preguntándole si donde iba había hombres. “Puta, vos vas a trabajar en la calle si seguís así”, le decía “El Chacal” a su hija, según consta en el expediente judicial.

En una de las varias conversaciones telefónicas con MDZ, C. habló de su hija, la que hoy tiene 16 años. Por ella soportó los abusos, pero no estaba dispuesta a exponer a su hija.

De las varias comunicaciones telefónicas, C. sólo permitió que se publicara una, en la cual se encargó de aclarar que “a mi hija nunca la tocó” (escuchar el audio).

En el expediente sus cuatro hijos que declararon, dos adolescentes y dos púberes, reconocieron la violencia del hogar y expresaron que siempre veían a su madre triste y con los ojos llenos de lágrimas. No era para menos, son sus hijos pero le decían mamá y papá a sus abuelos (aunque él sea el padre), y a ella simplemente la llamaban por su nombre: C.

(Próxima nota, las declaraciones de las esposas de "El Chacal")

Opiniones (4)
19 de agosto de 2017 | 05:55
5
ERROR
19 de agosto de 2017 | 05:55
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. ..para calificar a esta aberración con forma humana.- Y mirando el tema desde el punto de vista legal, en un caso así, me aparto de lo legal absolutamente.- Llevar a juicio a esta COSA es otorgarle el mínimo beneficio de la duda, que se despeja leyendo los distintos testimonios. ¿Acaso es necesario que quienes fueron menos que objeto en sus manos vuelvan a revivir el horror? y siendo aún más materialista: ¿que necesidad tiene la provincia de gastar dinero en "enjuiciarlo"? Y por último....¿defensor oficial? Lo pagamos entre todos, y debe justificar su haber mensual. Pero no quisiera estar en su piel, si es que realmente ese defensor oficial debe hacer valer argumentos. O, contrariamente, debo pensar que el criterio de este "defensor" encuentra que TODO es normal y lógico y está bien??? HORROROSA, la vida de esta cosa con forma humana. Y más horrorosa, si se piensa que está protegido por la Ley.
    4
  2. este individuo no puede ser llamado padre. le doy gracias a dios por los padres que tengo. cómo puede tratar así a sus propias hijas!!!! siento una impotencia tan grande que casos así ocurran, ABRAMOS LOS OJOS PORQUE SIGUEN OCURRIENDO... NO PRIVEMOS A LOS NIÑOS DE SU NIÑEZ.... QUE SON LOS RECUERDOS QUE FORMAN PARTE DE SU VIDA FUTURA........ aberrante!!!!!!!!!
    3
  3. Perdón, algo muy importante, quiero saber con lujo de detalles qué le pasó a la madre de esta chica..., que fue de ella, no me termina de cerrar esta historia. Él esta en la carcel, ella que sabía todo "madre" "oficial de Justicia" dónde quedó...en la carcel también... lei todo, la esposa es más culpable que el hombre...!
    2
  4. Sin más que agregar.
    1
En Imágenes
Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
15 de Agosto de 2017
Bunkers de la Segunda Guerra Mundial