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Para ser seleccionador no es necesario dirigir en Boca o River

Hay dos técnicos argentinos que dirigen selecciones sudamericanas. ¿Cómo les está yendo? Una, ya está en el Mundial, la otra está a un pasito. Gerardo Martino colocó a Paraguay en Sudáfrica y Marcelo Bielsa está a punto con Chile.

Suena a critica despiadada hacia Maradona, pero también puede resultar un elogio a méritos ajenos; considerados así porque involucran a otras selecciones que no son la nacional, el equipo de todos: la celeste y blanca.

Pero Gerardo Martino y Marcelo Bielsa también son argentinos, aunque hoy comanden otros combinados.

Y les está yendo realmente bien. Martino logró llevar a Paraguay por cuarta vez consecutiva a un Mundial. “Nosotros no queríamos quedar en la historia por no ir al Mundial”, afirmó después de haber sellado el pase, ante Argentina, en el Defensores del Chaco.

El Tata, identificado con Newell’s y llamado el mini-Bielsa, logró llevar a la albirroja a Sudáfrica y sobreponerse a la adversidad. Paraguay lideró durante un poco más de dos años las eliminatorias, luego tuvo un bajón y, con el triunfo sobre el equipo de Diego, logró el pasaje. Él supo recomponer a su equipo y logró clasificarlo con dos victorias en la última doble fecha. “Argentina va a estar en el Mundial”, dijo luego de haberlo conseguido.

Marcelo Bielsa y la Selección ya tuvieron un romance que, hasta la primera ronda de Japón-Corea, nos hechizó a todos. El equipo de Bielsa ganó las eliminatorias al trote haciendo 43 puntos y perdiendo un solo partido: ante Brasil, allá. Luego, venció a los poderosos de Europa en sus casas. Pero claro, en el Mundial tuvo una semana nefasta y se volvió en primera rueda. Eso fue igual a pedir la cabeza del Loco en una bandeja de plata. Pero él no les dio el gusto y recién se fue con el Oro conseguido en Atenas rebotándole en el pecho.
Más tarde recaló en el otro lado de la Cordillera y se convirtió en el San Martín del fútbol de Chile. Liberó a la Roja de sus ataduras y la convirtió en el equipo revelación de estas eliminatorias.

Allá, lo adoran, lo idolatran y hasta le pagan para que brinde charlas que cuenten "el secreto de su éxito". No lo hay, es sólo un trabajo meticuloso, lindante con la obsesión que, cuando fue el capitán del barco celeste y blanco, falló por siete y días y lo colocó en el pedestal de los perdedores. Esa costumbre tan argentina del exitismo...

Un dato: cuando Bielsa dirigía a la Argentina, Chile culminó las Eliminatorias con 12 puntos, último cómodo. Hoy, bajo la tutela del Loco tiene 27, es decir más del doble y con dos partidos menos.

Bielsa y Martino, quien aún no tuvo su chance, ni siquiera, en un equipo grande de nuestro país, lograron en silencio, callados, alejados de micrófonos, flashes, frases estrambóticas y portadas de revistas, hacer su trabajo. Ni más ni menos que eso.

Argentina, por su parte, está penando para ingresar en Sudáfrica 2010. No se trata de comparaciones, porque son odiosas. Pero sí se trata de hacer ver que hay técnicos que no necesitan haber levantado la Copa del Mundo o haber salido campeones con Boca y/o River para merecer una chance de comandar el equipo de todos. Bielsa y Martino lograron llevar sus barcos a buen puerto, ¿Argentina? Todavía sufre, pena y se desespera por conseguir un boleto a Sudáfrica.
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