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No busquemos culpables, recuperemos la identidad

La Selección argentina se encuentra en zona de repechaje rumbo al próximo Mundial, perdió su identidad futbolística y las individualidades siguen sin aparecer. Aún así, el equipo depende de si mismo para llegar a Sudáfrica 2010.

La retirada de Alfio Basile de la Selección argentina y la llegada de Diego Maradona no solucionaron el inesperado conflicto futbolístico del cual posee hoy uno de los conjuntos que presenta a distintos jugadores reconocidos a nivel mundial.

Lejos, pero muy lejos, está ese ideal de juego del cual el hincha, simpatizante, periodista o cual allegado al fútbol quisiera ver cada vez que el equipo albiceleste entra a la cancha.

Las derrotas por eliminatorias sudamericanas frente a Brasil y Paraguay en forma consecutiva dejaron a la Argentina al borde del abismo, en zona de repechaje para alcanzar un lugar en Sudáfrica 2010. Pareciera que hay que buscar responsables.

En esta vorágine y exitismo que rodea al deporte más bello del mundo, es difícil encontrar soluciones, o al menos pensar en ellas, cuando todo es “perfecto” si los resultados son positivos, o si “todo está mal”, cuando los resultados no acompañan. Como filosofaba Aristóteles, el “justo medio” sería el ideal de pensamiento en estos casos y por estos tiempos. Tratar de no llegar a los extremos: ni supremos, ni mediocres. Este sabio no conocía de este deporte y lejos estaba de hacerlo, aunque perfectamente su teoría es aplicable en esta circunstancia.

“El mejor jugador del mundo” pareciera ser el gran responsable de este malestar nacional. Lionel Messi, quién es designado así por la opinión pública y no por autodenominación, es quien tiene que cargar con esta mochila, y si bien es responsable en parte, no es el único, ni mucho menos.

El 10 argentino es, sin dudas, el mejor futbolista del planeta, aunque a muchos le pese, y aunque en la Selección no haya podido demostrar su labor de gran forma. La Pulga manifiesta en cada encuentro, en los más de 50 que disputa con su equipo, Barcelona, su talento y su capacidad fuera de serie para llevar consigo el rotulo de crack. Otros pensarán que esa chapa se gana con la camiseta nacional, jugando un par de encuentros por mes y juntándose un par de días antes de cada encuentro con sus “nuevos compañeros”.

Lo cierto es que en esta Selección, hasta Javier Mascherano no juega bien, es más, lo hizo en forma deficitaria en los últimos dos partidos. ¿Nos dice algo esto?  Difícilmente el funcionamiento individual sea óptimo cuándo colectivamente son más las falencias que las virtudes. Hoy Argentina sufre de una identidad futbolística, cualidad primordial que se tendrá que recuperar para poder obtener buenos resultados; un trabajo a largo plazo, y aquí entrará el trabajo fundamental de Diego, que no abarcará los dos próximos compromisos por eliminatorias. El tiempo no da. El sufrimiento y la angustia serán protagonistas en busca del sueño mundialista, después tendrán que venir los replanteos y los trabajos a largo plazo pensando en encontrar el andamiaje adecuado para recuperar la mística, desplegar el fútbol que el mismo entrenador supo demostrar y alcanzar la gloria, como todos queremos, allá por el julio del año que viene.

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Opiniones (1)
7 de Diciembre de 2016|11:29
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7 de Diciembre de 2016|11:29
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  1. NO SE LE TIENE QUE PEDIR LA RENUNCIA YA QUE NUNCA TENDRÍA QUE HABER ASUMIDO. UNO PUEDE SER CAMPEÓN DE FÓRMULA 1 Y NO POR ESO ESTAR CAPACITADO PARA DISEÑAR UN AUTO F1. LA CULPA ES DE GRONDONA, EL SÍ SE TIENE QUE IR.
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